En su intervención, puso en valor la amplia evidencia científica, médica y académica existente sobre la nocividad que entraña su uso y sobre peligros como la polarización, la explotación de la imagen, el consumo adictivo o el acceso a contenidos ilegales y perjudiciales que acarrea la exposición de los menores a las redes. Según un estudio de Unicef y la Universidad de Santiago de Compostela, el 98% de los adolescentes en España accede a redes sociales, y cerca del 76% lo hace a través de tres o más aplicaciones.