¿Sólo pagamos o somos una pieza clave en defensa? se pregunta el asesor militar de Kallas

Euractiv entrevistó al General Robert Brieger, asesor militar de la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja kallas, para analizar las prioridades de la UE en defensa y las misiones de paz europeas en África.

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¿Cuáles son las prioridades de la UE en defensa?
¿Cuáles son las prioridades de la UE en defensa? [Fotografía: EPA-EFE/OLIVIER HOSLET]

Buselas (Euractiv.com/.es) – Los Estados miembro de la Unión Europea (UE) deberían aclarar cómo utilizan la cláusula de defensa mutua e intensificar su capacidad  operativa en lugar de limitarse a gastar dinero, asegura en una entrevista con Euractiv el jefe del comité militar del bloque, General Robert Brieger.

Brieger, quien es además principal asesor en asuntos militares de la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, advierte del riesgo de no aprovechar las capacidades europeas para desplegar tropas o intensificar la asistencia mutua en caso de conflicto.

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El tan esperado Libro Blanco sobre el futuro de la defensa europea debe presentar opciones para financiar las capacidades de defensa de los ejércitos del bloque. ¿Cuáles son sus expectativas, o qué espera por su parte?

Nuestras expectativas se centran sobre todo en el desarrollo de capacidades: que la brecha existente en las capacidades según nuestras prioridades definidas se cierre lo antes posible y, a ser posible, con un planteamiento coordinado y cooperativo.

Además, el desarrollo de capacidades debe seguir una perspectiva de usuario final, es decir, lo que necesitan los militares. Eso significa que esperamos sacar partido de las lecciones aprendidas, especialmente de la guerra de Ucrania, pero también con la producción industrial siguiendo estas prioridades.

¿Cuál es la prioridad en capacidades para defender Europa? ¿Es un escudo de defensa aérea, como propone la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen?

Por la experiencia de Ucrania, la defensa aérea y de vehículos aéreos no tripulados es de suma importancia. Además, la protección de las infraestructuras críticas submarinas, el aumento de la capacidad de producción de munición de artillería, por ejemplo. Sin embargo, también necesitamos una cantidad suficiente en cuanto a capacidades convencionales, mano de obra y logística.

Además de la financiación, ¿hay algún otro aspecto que eche en falta en la actual estrategia de defensa de la UE?

Para nosotros también es importante que el Libro Blanco aclare la interpretación y el contenido del artículo 42.7 sobre asistencia mutua. En mi opinión se trata de un estatuto jurídico no activado del Tratado de Lisboa. Está claro que la UE no puede dedicarse únicamente a la gestión de crisis, ya que los europeos participan cada vez más en la defensa territorial, en complemento de la OTAN.

Podemos hacer mucho, incluso por las infraestructuras críticas, la movilidad militar o armonizar nuestro desarrollo de capacidades con la OTAN (…). La financiación es otra cuestión que no es nueva: es necesario aumentar sustancialmente el gasto en defensa en los próximos años.

¿Cómo puede la UE pasar de la gestión de crisis a la operación en el contexto de la cláusula de asistencia mutua?

La cuestión es: ¿La asistencia mutua significa sólo que aumentamos nuestra capacidad de producción? ¿Somos sólo un pagador o Europa es un actor en el presente y en el futuro? Si queremos convertirnos en un actor aún más relevante, es necesario dar pasos creíbles. Por ejemplo, mejorando la movilidad militar, para permitir el transporte rápido de tropas con material pesado en el continente.

Pero para ello seguiría dependiendo de las capacidades de los Estados miembros. Entonces, ¿podría la UE utilizar la nueva fuerza de 5.000 efectivos, la capacidad de despliegue rápido, en el continente europeo, por ejemplo?

Está pensada para ser utilizada principalmente fuera de Europa. Pero no cabe duda de que tenemos que reflexionar, en determinadas condiciones, sobre si también sería posible utilizar esta fuerza dentro de Europa tras un debate y una decisión políticos. Así que yo no lo excluiría a priori. Será crucial hacer uso de esta nueva fuerza. Se trata de un escenario de «úsala o piérdela». Para mí, debería haber un comandante responsable de esta fuerza, por ejemplo, el mando de planificación militar de la UE (MPCC) ,con el mandato de reaccionar con prontitud.

Eso suena como el papel que tiene el SACEUR para las fuerzas de la OTAN.

Podría compararse hasta cierto punto. Deberíamos trabajar en esa dimensión en el futuro.

Si miramos hacia adelante, en los próximos meses, ¿qué escenarios se plantean?

En un escenario de posguerra, tras un alto el fuego, también podría ser una oportunidad para que la Capacidad (sirva) como un refuerzo unido, siempre que los responsables políticos estén dispuestos a hacerlo. Asegurar una zona de separación o algo similar requeriría un número mucho mayor de tropas. Pero como primer paso o como elemento móvil, listo en menos de unos días, está disponible la RDC. Es el mismo caso de África.

Hablando de África, teniendo en cuenta que quedan pocas misiones de la UE activas y que Francia está retirando sus contingentes, ¿cree que los europeos tienen influencia en lo que se refiere a seguridad y defensa en ese continente?

Es complicado, lo admito. Europa no es el único actor en África, también están Rusia, China o Turquía. Nuestro enfoque tras las complicadas experiencias en el Sahel consiste en adaptar las misiones, respetando las demandas y expectativas del (pais) aliado y tratando, no obstante, de servir a los intereses europeos en materia de migración, lucha antiterrorista, etc. Hemos conseguido bastantes logros en Mozambique, Somalia, en África Central.

¿Qué falta?

Sigue faltando un acuerdo sobre una nueva estrategia europea común para África. Quizá algunos elementos de este enfoque podrían adaptarse mejor a las expectativas de los Estados miembro. Hay que estar atentos a que cuando reciban la formación, también se les proporcione el equipamiento correspondiente (…)

¿La «paciencia estratégica» sigue siendo útil?

Sí, eso no ha cambiado. Tenemos equipos de asesoramiento a pequeña escala en combinación con actividades de adiestramiento y equipamiento de menor envergadura -en la actualidad centradas en la región del Golfo de Guinea- que mantienen abiertos los canales de información y tienen acceso al nivel político estratégico de un país, pero no más.

¿Cuál es la ventaja para la UE y sus países?

Es una cuestión de valorar ventajas frente a inconvenientes. Por un lado, prolongar una misión sin ningún resultado operativo real a largo plazo es agotar los recursos y podría ser mejor retirarse. Por otro lado, volver a intervenir es más complicado. Así que, si queda alguna posibilidad de reactivar una misión de asociación en un Estado africano, entonces tiene sentido mantener la paciencia estratégica durante un tiempo limitado, pero no eternamente.

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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)