¿Nuevo «Telón de Acero"? así es la última barrera defensiva de Polonia
"Ahí está, el nuevo Telón de Acero", asegura un coronel polaco.
Polowce (Polonia/Euractiv.com.es) – La zona de alta seguridad de Polonia ante la frontera de Bielorrusia y Rusia podría sufrir una avalancha de inmigrantes en los próximos meses, según han advertido las autoridades polacas, ya que las temperaturas más benignas de la próxima primavera animarán a más personas a intentar cruzar ese «punto caliente».
Los recursos materiales y humanos que Polonia ha dedicado a la defensa de esa zona ponen de manifiesto la creciente alarma que genera en el Ejecutivo la relativa facilidad con la que Moscú ha emprendido una guerra híbrida a lo largo del flanco oriental de la OTAN.
«Ahí está, el nuevo Telón de Acero», comenta Mariusz Ochalski, coronel de las Fuerzas Armadas polacas.
El militar señala la barrera de acero de cinco metros y medio en el paso fronterizo de Połowce-Pyasachatka, a unos 200 kilómetros al Este de Varsovia.
«La tensión», añadió, «no está al mismo nivel que en la Guerra Fría, pero debemos tener la misma actitud (preventiva) y estar preparados en cualquier momento».
Fortificada con drones, vehículos blindados y herramientas de vigilancia digital, la barrera, protegida por unos 13.000 guardias fronterizos y soldados, es una muestra sorprendente de una nueva guerra híbrida.
Yesterday, two 🇳🇴 F-35s stationed in 🇵🇱 scrambled in response to a massive number of airborne 🇷🇺 aircraft
This is the first time the 🇳🇴 jets have scrambled in active air defence of Polish Airspace, demonstrating Allied commitment to NATO's eastern flank pic.twitter.com/jpcfhxOSsx
— NATO Air Command (@NATO_AIRCOM) January 16, 2025
El muro erigido durante la crisis fronteriza en la región instigada por Bielorrusia a finales del verano de 2021 tiene dos objetivos: mantener alejados a los migrantes ilegales armados por Bielorrusia y -si fuera preciso- dificultar cualquier posible avance de las tropas rusas.
Pero aunque el número de cruces ilegales a través de la frontera se ha reducido gradualmente en dos tercios desde que se erigió la valla, según las autoridades polacas, Varsovia se prepara para un nuevo aumento este año.
Presión migratoria
Bielorrusia presta desde 2021 ayuda a los grupos de migrantes -la mayoría procedentes de África u Oriente Próximo- a atravesar la frontera para provocar y desestabilizar a Polonia y al resto de Europa. Sin embargo, la presión aumentó significativamente con la invasión rusa de Ucrania, hace casi tres años.
Solo en 2024 se registraron casi 30.000 intentos de cruce de fronteras -una media de 100 al día-, principalmente por parte de jóvenes procedentes de países africanos, entre ellos Etiopía, Eritrea, Somalia y Siria.
Al mismo tiempo, las autoridades polacas han informado de cerca de 10.000 llegadas a su territorio en el mismo periodo.
Se capta a los migrantes en Rusia y Bielorrusia a través de canales legales, en su mayoría con visados de estudiante, luego son trasladados a la frontera por los servicios de seguridad -un viaje de ida y vuelta que les cuesta entre 8.000 y 12.000 dólares- y posteriormente se les ayuda a cruzar la frontera, según las autoridades polacas.
Los guardias fronterizos suelen ser atacados por los inmigrantes con tirachinas, pequeños explosivos o spray de pimienta. El año pasado, un inmigrante que intentaba entrar ilegalmente en Polonia apuñaló presuntamente a un guardia fronterizo, hiriéndole de gravedad.
Pero disuadir a los inmigrantes no es tarea fácil.
«Los disparos de advertencia no funcionan, así que se necesita la fuerza», explica el coronel Andrzej Stasiulewicz, subcomandante de la división de guardia fronteriza de Podlaski.
Los que siguen intentando entrar por la fuerza son devueltos a Bielorrusia, una práctica que Varsovia asegura es acorde a su legislación.
«Hemos endurecido nuestra política de visados y, sobre todo, hemos suspendido el derecho de asilo en los casos de cruces masivos de frontera organizados por Bielorrusia y Rusia», explicó el pasado viernes el primer ministro polaco, Donald Tusk.
Está previsto que la próxima semana, en la reunión informal de ministros del Interior de la UE en Varsovia, este asunto ocupe un lugar destacado en el orden del día, y es probable que Polonia pida una exención del Pacto Migratorio de la UE.
Varsovia argumenta que los inmigrantes están obligados a solicitar asilo de buena fe en los puntos fronterizos abiertos, no a entrar por la fuerza.
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE aprobaron la nueva estrategia polaca en materia migratoria durante la cumbre de Bruselas en diciembre pasado.
Los Estados miembros del flanco oriental de Europa recibieron luz verde para suspender el derecho de protección cuando consideren que se vulneran sus intereses.
Calma antes de la tormenta
No obstante, Varsovia asegura que de momento la situación está relativamente en calma, antes de una nueva «tormenta», con la llegada de la próxima primavera, un tiempo más benigno para los cruces de las fronteras.
«Es vital que estemos preparados para escenarios muy diferentes», explica a Euractiv Maciej Duszczyk, Subsecretario de Estado de Migración de Polonia, en el transcurso de una visita al paso fronterizo.
Si este año se prolongan las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania, Minsk y Moscú podrían intentar aprovecharse de la situación, advirtió Duszczyk.
«Si la situación se complica en el campo de batalla en Ucrania, quizá Bielorrusia podría intentar demostrarnos que puede desestabilizarnos aún más que antes, tenemos que estar preparados para otro ataque híbrido», subrayó.
Las elecciones presidenciales bielorrusas, que se celebran este domingo, podrían contribuir a aumentar la tensión: los posibles disturbios antes y después de los comicios podrían provocar que más partidarios de la oposición intentaran abandonar el país.
«Es posible que los críticos con el régimen, que serán objeto de ataques por el Servicio Secreto de Bielorrusia, intenten cruzar la frontera; nosotros, por supuesto, les abriríamos las puertas», explica Duszczyk, al tiempo que añade que ese factor se podría sumar a la presión migratoria habitual.
La victoria del hombre fuerte de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, en las elecciones de 2020 desencadenó manifestaciones masivas sin precedentes en rechazo al fraude electoral del régimen de Minsk.
La policía reprimió violentamente las protestas. Grupos de derechos humanos informaron de que cerca de 30.000 manifestantes y varios líderes de la oposición fueron detenidos.
Esta vez, la oposición bielorrusa aseguró que no animará a la gente a salir a la calle.
«Probablemente el régimen intensificará la represión a corto plazo, contra las voces independientes y contra cualquiera que exprese su desacuerdo, pero las grietas en el sistema están creciendo», explica a Euractiv la líder de la oposición bielorrusa, Sviatlana Tsikhanouskaya.
Su asesor diplomático, Dzianis Kuchynski, cree que, dada la creciente inestabilidad del régimen, Lukashenko podría intensificar la represión.
«Su alianza con Putin le anima a actuar de forma temeraria, creando amenazas no sólo para los vecinos de Bielorrusia, sino para la seguridad europea en su conjunto», explica Kuchynski a Euractiv, al tiempo que insta a la UE a contrarrestar las provocaciones de Minsk.
Ampliación del «Escudo Oriental
Fuentes oficiales polacas aseguran que la infraestructura fronteriza del país es un baluarte que protege a toda Europa, no sólo a Polonia.
Más allá de la barrera para contener las presiones migratorias, Varsovia lanzó a principios del año pasado el proyecto «Escudo Oriental», una fortificación al estilo de la Línea Maginot en la Segunda Guerra Mundial (para contener a las tropas nazis) para frenar a los tanques rusos.
El plan consiste en reforzar la seguridad fronteriza con defensas antitanque, vigilancia electrónica y aérea y bases militares.
Ante el aumento de los costes, Varsovia busca financiación, que también podría llegar a través de una propuesta de la Comisión Europea presentada en diciembre, según la cual los países fronterizos de la UE recibirían 178 millones de dólares adicionales para modernizar los equipos de vigilancia electrónica, mejorar las redes de telecomunicaciones y contrarrestar las intrusiones de drones.
Funcionarios polacos del ministerio de Defensa admiten en privado que el ejemplo de la Línea Maginot -una franja de fortificaciones en la frontera franco-alemana que no logró detener la invasión de la Alemania nazi- es un recordatorio de que ninguna fortificación -por muy extensa y robusta que sea- garantiza detener a un enemigo potencial.
Pero para muchos de ellos, la experiencia de la guerra de Ucrania, que construyó fortificaciones en la frontera con Rusia en la región de Kherson, es una muestra de que las fortificaciones en la guerra moderna no han quedado obsoletas.
En cuanto esté terminado -el gobierno polaco aspira a que sea en 2028 a más tardar-, pasará por detrás del muro antimigrantes, estructurado en tres filas, con zanjas antitanque y zonas potencialmente minadas.
«Si Ucrania hubiera tenido algo así antes de 2022, quizá las cosas ahora serían distintas», aseguró, en recientes declaraciones a la prensa, el jefe adjunto del Estado Mayor de Polonia, Stanisław Czosnek.
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(Editado por MK/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)