Afilando los cuchillos: comienza la batalla de la UE contra el tabaco y sus productos sustitutivos

Un bloque liderado por Francia y los Países Bajos aboga por restricciones más estrictas, mientras que Italia y Grecia piden pruebas científicas sólidas.

Euractiv
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Objetivo: legislar sobre los productos alternativos al tabaco. [Foto: Artur Widak/NurPhoto via Getty Images]

Bruselas (Euractiv)- Bruselas se prepara para un intenso enfrentamiento en torno al primer estudio de la Comisión Europea en torno a los efectos sobre la salud de los productos alternativos al tabaco, como los cigarrillos electrónicos. Mientras tanto, el debate paralelo sobre cómo deberían gravarse estos productos se mueve en una delgada línea.

El próximo estudio sobre salud formará parte de la revisión de la Directiva sobre productos del tabaco (TPD), que determinará si los productos más nuevos —incluidos el tabaco calentado y las bolsitas de nicotina— deben tratarse de la misma manera que los cigarrillos convencionales. Es probable que el resultado marque el panorama normativo durante los próximos años.

Aunque formalmente independiente, la revisión de la TPD está indirectamente vinculada a las negociaciones en curso sobre la Directiva relativa al impuesto especial sobre el tabaco (TED) y el recurso propio del impuesto especial sobre el tabaco (TEDOR). Este último es crucial para el presupuesto a largo plazo de la UE, ya que Bruselas tiene previsto recaudar 11.200 millones de euros anuales mediante los impuestos sobre el tabaco, como parte de sus denominados «recursos propios».

Tan nocivos como los cigarrillos convencionales

El tono del debate ya lo ha marcado el comisario de Salud de la UE, Olivér Várhelyi, quien declaró a Euractiv el pasado diciembre que los productos alternativos al tabaco son tan nocivos como los cigarrillos convencionales.

Se espera que la Comisión publique primero una evaluación de la actual Directiva sobre productos del tabaco, cuyos resultados «servirán de base para los próximos pasos en materia de legislación de la UE», según un portavoz de la UE.

Sin embargo, Euractiv tiene entendido que el Comité de Control Regulatorio (RSB) —el órgano de control interno de la Comisión— ha señalado que el informe de evaluación que se está debatiendo actualmente en los distintos departamentos de la Comisión incluye una serie de «medidas con visión de futuro». En la práctica, esto sugiere que la evaluación ya está allanando el camino para una regulación más estricta de los productos más nuevos.

Un funcionario de la UE cercano a las discusiones afirmó que la Comisión pretende presentar un estudio basado en pruebas sólidas, consciente de que la industria tabacalera analizará minuciosamente hasta el más mínimo detalle en un intento de rebatir sus conclusiones.

Postura firme a favor de restricciones más estrictas

Para que se apruebe la TPD revisada, se requerirá una mayoría cualificada entre los Estados miembros. Un bloque fuerte liderado por Francia y los Países Bajos ha adoptado una postura firme a favor de restricciones más estrictas. Por el contrario, países como Italia y Grecia —donde las inversiones relacionadas con el tabaco siguen siendo significativas— sostienen que las decisiones deben basarse en pruebas científicas sólidas.

El ministro de Sanidad griego, Adonis Georgiadis, declaró la semana pasada que se opondría a cualquier «decisión precipitada tomada por razones ideológicas en lugar de científicas». Subrayó que los responsables políticos deben basarse en estudios concretos que expliquen si estos productos difieren de los cigarrillos tradicionales. «Si son diferentes, se tratarán de forma diferente; si no, no», afirmó.

Una dificultad clave radica en el tiempo relativamente corto que estos productos llevan en el mercado de la UE, lo que plantea dudas sobre si existen datos a largo plazo suficientes para respaldar conclusiones firmes. Esto podría reforzar el enfoque cauteloso de la Comisión hacia estos productos.

Descenso del tabaquismo a mínimos históricos

«Los datos más convincentes que muestran lo que funciona ya existen en Suecia, Chequia y Grecia, donde el tabaquismo ha descendido a mínimos históricos al tiempo que se ha producido un cambio hacia alternativas como los cigarrillos electrónicos y las bolsitas», afirmó Nathan Jones, responsable de estrategia regulatoria de la UE en British American Tobacco.

Jones señaló que la cuestión no es si los cigarrillos electrónicos o las bolsitas están exentos de riesgos, ya que «no lo están», sino más bien cómo se comparan con el consumo continuado de cigarrillos entre los adultos.

«Ignorar esto supone el riesgo de que la UE repita los errores de Bélgica y los Países Bajos, donde unas políticas mal diseñadas han creado un mercado ilegal de cigarrillos electrónicos en auge, gestionado por bandas criminales, en el que no hay normas de seguridad, ni controles de edad, ni control gubernamental», señaló.

Sin embargo, Contre-Feu, un grupo de presión francés contra el tabaco, afirmó que el ejemplo sueco que esgrime la industria es engañoso. «Las autoridades atribuyen principalmente el descenso de la prevalencia del tabaquismo a la aplicación de medidas en consonancia con el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT), más que al aumento del consumo de bolsitas de nicotina». Cuando se le preguntó si se tendrían en cuenta los datos nacionales, la Comisión se negó a proporcionar detalles antes de la publicación del estudio.

Negociaciones sobre el TED, en un punto muerto

Al mismo tiempo, las negociaciones sobre el TED han llegado a un punto muerto, según varias fuentes diplomáticas. El gravamen TEDOR, tal y como lo propone la Comisión, introduciría un impuesto del 15 % sobre los ingresos fiscales nacionales procedentes del tabaco. La lógica, según los diplomáticos de la UE, es sencilla: cuanto más alto sea el nivel impositivo armonizado, menos notarán los Estados miembros el impacto de transferir parte de sus ingresos a Bruselas.

La Presidencia chipriota de la UE ha presentado un texto de compromiso que reduce algunas de las diferencias entre los Estados miembros, pero el acuerdo final sigue siendo incierto. Dado que se requiere la unanimidad, un solo veto podría hacer fracasar todo el proceso.

Luxemburgo aboga por un período transitorio para un mecanismo de indexación de la compra, un sistema en virtud del cual la fiscalidad de la UE se ajustaría en función del poder adquisitivo nacional. Para Luxemburgo, esto supondría un fuerte aumento de los impuestos.

Francia, por su parte, está preocupada por la pérdida de ingresos relacionada con las compras transfronterizas, impulsadas por los precios más bajos del tabaco en Luxemburgo. Por ello, París aboga por límites más estrictos a las cantidades que los particulares pueden adquirir en otros Estados miembros.

Alemania se mantiene en silencio

Suecia también ha manifestado su oposición al enfoque actual sobre la tributación de las bolsitas de nicotina. Por su parte, Alemania —cuya posición será decisiva— se ha mantenido hasta ahora notablemente en silencio. Un documento alemán al que se tuvo acceso a principios de este año sugería que Berlín se mostraba optimista respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes de finales de junio, pero aún no se ha definido una postura clara.

Fuentes del sector sostienen que la atención se centra ahora en Wopke Hoekstra, comisario de la UE que también supervisa la política fiscal de la Unión, y del que se espera que desempeñe un papel clave a la hora de salvar las diferencias antes de la próxima reunión del ECOFIN, el 12 de junio.

Según estas fuentes, si no se llega a un acuerdo —lo que significaría que los cálculos del TEDOR se basarían en el marco actual—, los ingresos anuales de la Comisión se limitarían a unos 5.000 millones de euros. Por el contrario, la adopción del compromiso que se encuentra actualmente sobre la mesa podría reportar cerca de los 11.000 millones de euros inicialmente previstos.

Los Estados deberán aportar más fondos

Sin embargo, la Comisión ha señalado que, si no se alcanzan los ingresos previstos procedentes de los recursos propios, los Estados miembros deberán aportar más fondos o se reducirá el presupuesto general de la UE.

La oficina de Hoekstra se ha abstenido de comentar la propuesta chipriota que se encuentra actualmente sobre la mesa, pero ha subrayado que «en general, nos esforzamos por lograr un resultado ambicioso».

Podrían surgir nuevas complicaciones cuando Irlanda —que cuenta con uno de los tipos impositivos sobre el tabaco más altos de Europa— asuma la presidencia rotatoria de la UE en julio, sustituyendo a Chipre. Los representantes del sector advierten de que es poco probable que Dublín respalde unos niveles impositivos de la UE inferiores a los suyos, lo que podría provocar un estancamiento prolongado.

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(Editado por bms, aw/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)