Ante el inminente regreso de Trump, Europa teme quedar relegada en Ucrania
Una preocupación clave entre los diplomáticos de la UE es un escenario en el que Trump se inclinaría por mantener conversaciones bilaterales con el ruso Putin por encima de los europeos.
BRUSELAS (Euractiv.com/.es) – Los europeos quieren sentarse a la mesa en las futuras conversaciones de paz sobre Ucrania, pero corren el riesgo de que sólo les den una «silla plegable».
Casi tres años después de la invasión rusa de Ucrania y con la toma de posesión del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, en apenas una semana, los europeos se enfrentan a la cuestión de cómo podrían asegurarse de no quedar excluidos de las posibles conversaciones de paz este año.
Los dirigentes de Kiev temen que un rápido alto el fuego o un acuerdo de paz, como han insinuado en repetidas ocasiones Donald Trump y su entorno, pueda tener un alto precio. El presidente ucraniano, Volodymir Zelenski, ha rechazado hasta ahora cualquier vuelta rápida a la mesa de negociaciones.
La gran mayoría de líderes de la UE, con la excepción de Hungría y Eslovaquia, coinciden en que no tiene sentido presionar a Zelenski para que hable, mientras que el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, hasta ahora no ha dado señales de estar dispuesto a hacerlo.
También confían en que sería «casi imposible» que Trump excluyera a Europa de las decisiones sobre Ucrania, según declaró Kristen Michal, Primera Ministra de Estonia, a Euractiv en una entrevista reciente.
«Estados Unidos debe ayudarnos a cambiar la situación y convencer a Rusia de que se siente a la mesa de negociaciones», dijo el presidente francés, Emmanuel Macron, a los embajadores franceses en una ceremonia celebrada en el Palacio del Elíseo la semana pasada.
«Los ucranianos necesitan mantener discusiones realistas sobre cuestiones territoriales, y solo ellos pueden liderarlas; los europeos necesitan construir garantías de seguridad, que serán su principal responsabilidad», añadió.
Cuenta atrás para Trump
Algo que preocupa a los diplomáticos de la UE es un escenario en el que Trump se inclinaría por mantener conversaciones bilaterales con Putin ignorando a los europeos.
En los últimos meses, los funcionarios ucranianos han intensificado sus mensajes sobre el papel clave de Trump, rara vez criticándole abiertamente por sus comentarios, en un intento de asegurarse al menos el poder sentarse a la mesa.
Zelenski aprovechó una reciente entrevista de tres horas en un podcast estadounidense para explicar la visión de Kiev sobre unas posibles negociaciones de paz, atribuyendo un papel vital a Trump para obligar a Rusia a poner fin a la guerra.
«Sin Estados Unidos, las garantías de seguridad no son posibles», dijo Zelenski, haciéndose eco de una frase anterior que utilizó después de una cumbre de la UE el pasado diciembre sobre la necesidad de la pertenencia de Ucrania a la OTAN como garantía de seguridad.
Tras su elección en noviembre pasado, Trump aseguró tanto a Zelenski como a Macron que sería responsabilidad de los europeos supervisar y garantizar un futuro alto el fuego en Ucrania, según comentaron algunos funcionarios, al tanto de las conversaciones.
Pero el nuevo enviado de Trump para Ucrania, Keith Kellogg, que tenía previsto viajar a Kiev y a otras capitales europeas a principios de este mes de enero, ha pospuesto su viaje hasta después de la toma de posesión del líder Republicano, el 20 de enero.
Fuentes diplomáticas de la UE comentaron que es una primera buena señal que Trump, a principios de esta semana, pareciera alejarse de su objetivo inicial de poner fin a la guerra en tan sólo 24 horas tras sugerir que «seis meses» es un objetivo más realista.
En ese sentido, Kellogg recortó en dos meses el último plazo del presidente electo para alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania, al declarar el miércoles a Fox News que la nueva administración intentaría negociar una «solución viable» en sus 100 días de mandato.
Formato de las conversaciones
Una cuestión clave será qué formato podrían adoptar las futuras conversaciones y quién podría sentarse a la mesa. Diplomáticos de la UE afirman que aún no hay planes concretos sobre el papel.
El proceso podría empezar a cambiar cuando los ministros de Asuntos Exteriores de la UE se reúnan el 27 de enero, tras la toma de posesión de Trump, según apuntan fuentes diplomáticas de la UE.
La mayoría de líderes de la UE -salvo los europeos del Este, más hostiles a Rusia- han dejado claro que quieren evitar un foro limitado al estilo de Minsk que excluiría una amplia gama de intereses en todo el bloque.
La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, declaró el jueves pasado que «la UE también está dispuesta a asumir este liderazgo si Estados Unidos no está dispuesto a hacerlo»
«Estoy segura de que todos los demás miembros, y espero que también Estados Unidos, están dispuestos a continuar con el apoyo a Ucrania», declaró Kallas al margen de las conversaciones sobre defensa de Ucrania en la base aérea de Ramstein (Alemania).
La anterior reunión a nivel de líderes de ese mismo formato, prevista para septiembre y que debía presidir el presidente estadounidense Joe Biden, se canceló porque Washington tuvo que centrarse en la respuesta a la catástrofe provocada por el huracán Milton.
Aunque los europeos han insistido en sus contactos con el entorno de Trump en la necesidad de mantener la ayuda militar estadounidense para reforzar la posición negociadora de Kiev, diplomáticos de la UE afirman que no tienen claro si el formato continuará bajo el liderazgo de Estados Unidos o si cambiará hacia una coalición liderada por Europa.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que se reunió con Trump en su complejo turístico de Mar-a-Lago a principios de mes, dijo que «no prevería una retirada de EE.UU.»
«En relación con la paz, Trump puede avanzar hacia una solución, pero no creo que eso signifique abandonar Ucrania», afirmó.
En diciembre pasado, los líderes de la UE empezaron a tantear el terreno sobre posibles coaliciones, y varios funcionarios europeos expresaron su confianza en que estos formatos continúen en las próximas semanas y meses a medida que se materialicen las conversaciones de paz.
Con Alemania abocada a unas elecciones anticipadas y Francia debilitada internamente, se espera que el primer ministro polaco, Donald Tusk, desempeñe un papel clave en la construcción de una coalición europea en torno al apoyo a Ucrania en los próximos seis meses de presidencia rotatoria polaca de la UE.
Sin duda, Varsovia será todo lo contrario a su predecesor húngaro en el cargo. La polémica «misión de paz» diplomática en solitario del Primer Ministro Viktor Orbán, que le llevó a Moscú, Pekín y Mar-a-Lago, ha dejado un mal sabor de boca que se cernirá sobre cualquier conversación futura.
Pero hay más puestos que podrían cubrirse.
«La UE debería estar presente [como institución] en las futuras negociaciones porque es uno de los principales proveedores y coordinadores de la ayuda a Ucrania», comentó a Euractiv Marie Dumoulin, directora para Europa del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR).
«Si otros actores no europeos deberían estar allí y si tiene sentido tener una participación más amplia del proceso -con, por ejemplo, China, India o Brasil- plantea la posibilidad de acabar produciendo resultados menos favorables para Ucrania», advirtió la experta.
Definir los objetivos de la negociación
«Por el momento, los europeos deberían seguir diciendo a Estados Unidos que forzar a los ucranianos a negociar es una receta para el fracaso y hará que Estados Unidos parezca débil si el resultado es más beneficioso para Rusia que para Ucrania y sus socios occidentales», agregó.
Los europeos deberían dejar claro que a Estados Unidos le interesa no entrar en esas negociaciones con europeos y ucranianos enemistados, sino tener una posición occidental realmente unida, afirmó.
«Lo importante no es sólo estar en la mesa, sino tener una idea de por qué se está en ella y qué se quiere conseguir con una negociación», subrayó Dumoulin.
[Editado por Matthew Karnitschnig]