Bajo la lupa posibles nexos entre la iglesia ortodoxa checa y el Kremlin

El Senado checo ha puesto bajo la lupa los posibles nexos entre miembros de la iglesia ortodoxa del país y su homóloga rusa, ante el temor de que exista una injerencia de Moscú en el ex país del Este por ese canal.

/ EUROEFE EURACTIV
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Praga (EuroEFE).- El Senado checo ha puesto bajo la lupa los posibles nexos entre miembros de la iglesia ortodoxa del país y su homóloga rusa, ante el temor de que exista una injerencia de Moscú en el ex país del Este por ese canal.

Para intentar conocer el trasfondo de esas sospechas, la Comisión de Seguridad del Senado checo ha pedido al gobierno que investigue el posible uso indebido de las iglesias ortodoxas del país, y recomienda suprimirlas del registro oficial si se descubre alguna infracción.

La Iglesia Ortodoxa Rusa de la República Checa es una extensión del Patriarcado de Moscú, estrechamente vinculado al Estado ruso y dirigido por el Patriarca Kirill, que ha sido sancionado por el gobierno checo por su apoyo a Moscú en la guerra.

A principios de este mes, las autoridades checas expulsaron al clérigo ortodoxo ruso Nikolai Lishchenko, acusándolo de crear estructuras de influencia para apoyar los intereses rusos en la UE.

El Comité recomendó que se encargara a los servicios de inteligencia la investigación de esta potencial amenaza, e instó al ministro checo de Cultura, Martin Baxa (ODS, ECR), a investigar las actividades de la Iglesia Ortodoxa Rusa y de la Iglesia Ortodoxa en las Tierras Checas.

Si se descubre que estas iglesias operan al margen de la ley, Baxa debería considerar la posibilidad de darlas de baja en el registro oficial.

«No hay que abusar de la libertad religiosa y de asociación en aras de la influencia ilegítima de una potencia extranjera hostil», comentó el presidente de la Comisión, Pavel Fischer, al tiempo que recomendó al gobierno que se ocupe del asunto con urgencia.

El Ministerio de Cultura checo no ha encontrado hasta la fecha ningún motivo para revocar el registro de estas iglesias tras la invasión rusa de Ucrania.

Maquinaria represiva del Kremlin

«No considero que la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú sea una iglesia ni que sus representantes sean clérigos. Es parte de la maquinaria represiva del Kremlin que participa en las operaciones de influencia de Rusia. Y así es como se les debe tratar, no sólo en la República Checa, sino en toda Europa», declaró a mediados de agosto a la prensa checa el ministro de Asuntos Exteriores del país, Jan Lipavsky (Piratas, Verdes/ALE), en reacción a la expulsión de Lishchenko.

El Comité de Seguridad del Senado checo también destacó la creciente influencia de personas vinculadas a Rusia dentro de la Iglesia Ortodoxa de las Tierras Checas.

Esa Iglesia es –oficialmente- independiente de la Iglesia Ortodoxa Rusa y cuenta con el segundo mayor número de fieles en la República Checa, en gran parte debido al número de inmigrantes procedentes de Ucrania.

La Iglesia Ortodoxa Rusa no respondió al llamamiento de la Comisión del Senado, y la Iglesia Ortodoxa de las Tierras Checas expresó su enérgico rechazo a la medida.

«Nos oponemos a la denigración sin precedentes de nuestra Iglesia por parte de políticos y funcionarios ministeriales y a sus esfuerzos por manipular a nuestra Iglesia para que obedezca ideológicamente», declaró el portavoz Tomáš Jarolím, al tiempo que añadió que la Iglesia intentaría resolver el asunto en el Consejo Ecuménico, una asociación de iglesias cristianas que operan en Chequia.

La preocupación del Senado checo es reflejo de los esfuerzos de la UE por frenar la influencia rusa, que han quedado evidenciados por la aprobación de nuevas normas en Ucrania, que prohíben expresamente a la Iglesia Ortodoxa Rusa operar en su territorio.

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Editado por Fernando Heller