Los artesanos belgas del chocolate sortean la «inflación del cacao» en San Valentín
"Las grandes marcas pueden negociar los precios incluso con dos años de antelación", lamenta Jérôme Grimonpon, artesano chocolatero de Bruselas. "Nosotros no podemos hacer eso: no tenemos el volumen ni el poder de mercado para conseguir mejores acuerdos", agrega.
Bruselas (Euractiv.com/.es) – Al margen de las grandes cadenas que atienden cada día a miles de turistas en la Grand Place de Bruselas, los chocolateros belgas independientes se preparan para un San Valentín marcado por unos precios récord del cacao.
Trufas aterciopeladas con sabor a frambuesa y pralinés en forma de corazón recubiertos de rojo adornan el taller del galardonado chocolatero Jérôme Grimonpon, que se prepara para un ajetreado día de San Valentín, este viernes, 14 de febrero.
Esta semana espera duplicar las ventas. Pero la incertidumbre es máxima en el sector, especialmente para los chocolateros independientes que navegan por el mercado del cacao más turbulento de la historia.
Pequeños chocolateros independientes como Grimonpon, nombrado chocolatero del año en Bruselas en 2020, vieron un «boom» tras la pandemia del COVID.
«La gente busca autenticidad, el toque creativo de un artesano, algo que las marcas industriales no tienen», comenta a Euractiv.
Sin embargo, ese «dulce» periodo duró muy poco.
Aunque Grimonpon explicó que la subida de los precios del cacao pudo absorberse inicialmente con un ligero ajuste de los precios de los productos, ya que los aumentos eran pequeños, las «subidas verdaderamente masivas» del año pasado han sido más difíciles de afrontar.
La crisis del cacao
A 11 de febrero, los futuros del cacao se situaban en 10.300 dólares por tonelada, una cifra astronómica para los chocolateros, especialmente los pequeños compradores.
En diciembre de 2024, los futuros subieron cerca de un 250% en comparación con el mismo mes de 2023, pasando de 3.800 a 12.500 dólares por tonelada.
La escasez en África Occidental, que produce entre el 50 y el 70% del cacao mundial, disparó los precios.
El cambio climático, un virus mortal y el envejecimiento de los árboles de cacao en Ghana y Costa de Marfil, principales exportadores y con una fuerte demanda, se citan como razones.
La situación se ha extendido por todo el sector, pero los pequeños artesanos se han visto especialmente afectados, ya que los productores independientes son los últimos en la cola después de los grandes compradores para asegurarse el suministro de cacao, y a menudo se quedan con los acuerdos menos favorables, añade Grimonpon.
«Las grandes marcas pueden negociar los precios incluso con dos años de antelación», comenta Grimonpon», sostiene.
«Nosotros no podemos hacer eso: no tenemos el volumen ni el poder de mercado para asegurarnos mejores pujas», agrega.
Soluciones creativas
Para mantener a sus clientes, Grimponpon ha reducido los márgenes en lugar de subir demasiado los precios.
«La gente tiene que poder seguir disfrutando del chocolate (…) esa es nuestra filosofía», subraya.
Mientras tanto, en la Chocolaterie Vandenhende del barrio de Etterbeek, los hermanos Kenny y Frédéric Vandenhende dan los últimos retoques a su primera receta de chocolate de producción propia.
Los hermanos Vandenhende, que abrieron su negocio hace 17 años, siempre han fabricado todo lo que venden, desde helados hasta pralinés y ganaches.
No era el caso del chocolate, que compraban al gigante chocolatero Barry Callebaut porque, como explica Frédéric, los pequeños productores no disponían de la maquinaria necesaria para fabricarlo ellos mismos.
Para los hermanos, producir chocolate del grano a la tableta ya no es sólo una opción creativa, sino también una estrategia para mitigar los efectos de los altos precios.
«Al comprar directamente las habas de cacao, podemos controlar mejor el coste final del producto», explica Frédéric mientras ordena las cajas de chocolate detrás del mostrador. Espera que las primeras pruebas de su chocolate estén listas esta semana.
Pero a pesar de los esfuerzos por reducir costes, no han tenido más remedio que subir los precios al consumidor.
«En 2022, vendíamos pralinés a 54 euros el kilo; ahora son 84 euros el kilo», explica Vandenhende.
¿Menos cacao, más sucedáneos?
No parece que la crisis mundial del chocolate vaya a terminar pronto. Grimonpon vaticina que las grandes marcas empezarán a recurrir a sustitutos del cacao más baratos, una tendencia creciente en Europa.
«En realidad, eso podría ayudarnos, porque comprarían menos cacao y dejarían más para los pequeños artesanos», afirma Grimonpon, que espera que este cambio pueda aliviar los precios.
«He probado sustitutos, pero personalmente no me convencen». comenta.
Aunque aún está por ver el éxito de las alternativas, la tendencia hacia menos cacao ya está en marcha.
Lucrezia Cogliati, analista de materias primas de Fitch Solutions, señala que algunas grandes marcas ya están reformulando sus recetas para reducir el contenido de cacao, mientras que otras están reduciendo el tamaño de las tabletas de chocolate para mantener los precios.
Cogliati apunta que Hershey’s y Mondelez detectaron a principios de este mes una ralentización del consumo de cacao, una tendencia que podría presionar los precios a la baja.
«De cara a 2025, creemos que los precios se moderarán respecto a sus máximos históricos, pero seguirán siendo elevados en comparación con las medias recientes», comenta.
El suministro de África Occidental sigue siendo incierto, dados los riesgos que entrañan el cambio climático y las enfermedades. Ya se está gestando otro año de escasez, aunque menos grave.
Cogliati vaticina que los precios altos afectarán a la demanda de los consumidores mucho más que antes.
Por su parte, Grimonpon asegura que aunque la demanda se mantiene estable, con el mismo dinero se puede comprar ahora menos chocolate para el Dia de los Enamorados, este San Valentín.
«Vemos que la gente opta por regalos más pequeños en lugar de grandes cajas», explica.
Pero para 2025, Vandenhende constata una bajada de la demanda.
«El año pasado nos fue muy bien, pero este año estamos notando un ligero bajón», afirma, al tiempo que añade que, aunque la semana de San Valentín no es tan crucial como Navidad o Semana Santa para las ventas, sirve como «barómetro» de la demanda del año.
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[Editado por ADM/DE/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]