El extraño "triángulo amoroso" británico
Keir Starmer quiere "recomponer" las relaciones con la UE, pero puede que le resulte más fácil llegar a un acuerdo con Donald Trump
Bruselas (Euractiv.com/.es) – El «restablecimiento» de las relaciones entre Reino Unido y la Unión Europea (UE), a iniciativa del premier británico, Keir Starmer, ha dado hasta ahora pocos frutos, pero con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, las cosas le podrían ir mucho mejor.
Donald Trump aseguró el pasado domingo en declaraciones a la BBC que «sin duda» impondría aranceles a la UE. Pero aunque insinuó que podría hacer lo mismo con Reino Unido, hizo algunos matices.
«Creo que se puede llegar a un acuerdo». El Primer Ministro Starmer ha sido muy amable», comentó.
Trump, por cierto, también ha sido muy amable con Starmer últimamente. A finales de enero dijo que el premier laborista está haciendo un «muy buen trabajo» Eso contrasta con las opiniones del más estrecho aliado de Trump, Elon Musk, que ha pedido que Starmer sea encarcelado.
Gran Bretaña está atrapada en un extraño triángulo amoroso (político).
Starmer quiere acercarse al máximo a la UE sin que parezca que intenta volver a meter a su país en el bloque comunitario (al cual se sumó en 1973, con la entonces CEE).
El presidente estadounidense, cuya madre nació en Escocia, ha dejado claro su interés por Reino Unido, un país que -lo admita o no- le gusta. Pero Trump es hostil a la UE, objeto de los afectos de Starmer.
El Primer Ministro se enfrenta al dilema de decidir cómo consigue lo que necesita de Bruselas y Washington.
Sus opciones, en realidad, pintan bastante bien.
Bruselas mete presión sobre las «líneas rojas» de Starmer
Starmer, que lidera el Partido Laborista británico, de centro-izquierda, no parece un acólito fiel de Trump. Pero dirige una poderosa economía que ya no forma parte de la UE, lo que le permite actuar de manera unilateral en política comercial.
Trump considera a Reino Unido «un país unitario (al nivel de una relación estrictamente bilateral) y es poco proclive a favorecer las negociaciones con la Unión Europea», asegura Ian Lesser, analista político del German Marshall Fund, un think tank de perfil transatlántico, en declaraciones a Euractiv.
«No le gusta la idea de negociar con una institución multinacional», agrega.
En ese sentido, Lesser explica que aunque Trump pueda sentir afinidad con algunos líderes de la UE, entre ellos primera ministra italiana Giorgia Meloni,»en asuntos comerciales en especial, el interlocutor es la UE (Bruselas con un mayor protagonismo), y creo que eso es algo que le resulta incómodo.», subraya el experto.
Para ser justos con Trump, a Starmer también le resulta difícil tratar con la UE.
Aunque Gran Bretaña tiene un importante acuerdo comercial con la UE, Starmer apuesta por una relación más estrecha, siempre que no implique volver a entrar en el mercado único europeo o en la unión aduanera, o restablecer la libre circulación.
Eso plantea algunos problemas. El primero es que el Acuerdo de Comercio y Cooperación (ACC) entre la UE y el Reino Unido ya es muy amplio.
Eso significa que será difícil para Starmer añadirle algo más sin tener que adaptar algunas normativas británicas a las del bloque para garantizar lo que Bruselas llama «igualdad de condiciones» Incluso hay cierto peligro de que eso ocurra en el actual acuerdo.
Pero la UE, por su parte, también desea ampliar de alguna manera la relación con Londres y está presionando sobre las líneas rojas fijadas por Starmer.
Por ejemplo: Bruselas quiere que todos los ciudadanos de la UE de entre 18 y 30 años tengan libertad para vivir y trabajar en el Reino Unido durante un máximo de cuatro años. Londres quiere rebajar esa propuesta al máximo porque a muchos británicos eso les podría sonar a «libre circulación», una de las libertades comunitarias fundamentales.
El Reino Unido, «mejor posicionado» para un acuerdo comercial con EE.UU
Sin embargo, Reino Unido no tiene un acuerdo de libre comercio con EE.UU., lo cual significa que, en teoría, hay muchas más posibilidades de entenderse tanto para Starmer como para Trump.
Sobre ese punto, Lesser asegura que será más fácil para Starmer llegar a un nuevo acuerdo con Trump, porque, a diferencia de Bruselas y los 27 Estados miembros de la UE, Washington «no está limitado por la necesidad de un consenso más amplio, y es una negociación menos técnica».
Del mismo modo, Londres está más cercano en muchos asuntos para Washington, comenta Emanuel Adam, director ejecutivo de British American Business, un grupo de presión.
«El Reino Unido es, con diferencia, el mejor posicionado ahora mismo. No creo que un acuerdo entre EE.UU. y la UE sea posible en este momento», explica Adam a Euractiv.
Al igual que Bruselas ha negociado duramente con Londres en los últimos años, las exigencias de Trump a Starmer probablemente irán más allá de la simple reducción de las barreras comerciales.
«En anteriores ocasiones, ha pedido (Trump) a Reino Unido que se posicione junto a Estados Unidos en su política con China, que aplique prohibiciones a la importación, que haga controles más estrictos de las inversiones (…). Ahora eso se podría repetir», comenta Adam.
Gran Bretaña y Estados Unidos llevan negociando un acuerdo de libre comercio desde 2020.
Las negociaciones comenzaron casi al final del primer mandato de Trump, en el período del primer ministro Boris Johnson. Pero se produjeron pocos avances con (el presidente Joe) Biden, quien asumió el cargo en enero de 2021.
«El acuerdo comercial con Reino Unido fue uno de los últimos que negoció Estados Unidos (…)y fue el que Trump dejó sin concluir», agrega.
Por su parte, Biden consideraba la política comercial «como una forma de establecer relaciones que le ayudaran a él y a EE.UU. a lograr objetivos globales más amplios.», subraya el experto.
Eso dificultó que su jefa de comercio, Katherine Tai, siguiera una «política comercial más tradicional», agrega Adam.
Con el regreso de Trump «eso ha cambiado», subraya.
‘No estamos eligiendo entre ellos’
Starmer asegura que desea mantener una buena relación con ambas partes y apuesta por llevarse bien tanto con la UE como con EE. UU.
«Ambas relaciones son muy importantes para nosotros», dijo el pasado lunes en una rueda de prensa en Bruselas. «No vamos a elegir entre ambas», subrayó.
En realidad, nadie ha dicho que tenga que hacerlo.
El periodista de la BBC al que respondía no le había preguntado a quién de los dos socios elegiría, sino si «suavizaría» su política de restablecimiento de relaciones con la UE «para mantener al presidente Trump de su lado.»
Existe el riesgo de que ambas prioridades entren en conflicto, señala Adam, al tiempo que añade que los funcionarios británicos ya están trabajando para evitar que eso ocurra.
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[Editado por Owen Morgan/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]