El vehículo eléctrico, ¿fuera del objetivo de competitividad?
Tanto el “lobby” del sector como el Partido Popular Europeo (PPE), la mayor fuerza en Estrasburgo seguida de los socialistas (S&D), aplauden la medida y la califican de “primer paso”.
Bruselas (Euractiv.com/.es) – La Comisión Europea parece haber abandonado su promesa de compaginar el impulso a un sector del automóvil más “verde” con el urgente refuerzo a la competitividad del bloque, según se desprende de su nuevo Plan de Acción para el Automóvil, que suaviza las normas sobre emisiones de CO2.
En 2017, mucho antes de que despegara el «Pacto Verde», la Unión Europea (UE) fijó las normas de emisiones de CO2 para los vehículos.
La última versión de ese texto contemplaba la prohibición de hecho de los nuevos coches de gasolina y diésel a partir de 2035.
Pero ahora, transcurridos varios meses de fuerte presión a Bruselas, las exigencias de los fabricantes de automóviles europeas para evitar sanciones por vender coches contaminantes han tenido eco en el ejecutivo comunitario.
En concreto, en el nuevo Plan presentado este miércoles (5 de marzo), la Comisión Europea propone otra modificación de las normas de CO2, esta vez para crear un marco de cumplimiento más relajado.
Con ello, los fabricantes de automóviles podrán cumplir los objetivos anuales fijados previamente en un plazo de tres años estableciendo una media de sus resultados, lo cual les facilitará eludir las multas de Bruselas.
En un momento de debilidad económica, en el cual la competitividad es vital para Europa, la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha propuesto impulsar la competitividad sin descuidar la transición limpia.
No obstante, no existe un equilibrio en esa ecuación. El texto presentado este miércoles lo deja claro: uno de los objetivos prevalece sobre el otro.
El fin y los medios
El nuevo Plan de Bruselas para el sector del automóvil «proyecta muchas sombras sobre la voluntad de la UE para reducir sus emisiones del transporte por carretera y sus objetivos climáticos», asegura Dominic Phinn, responsable de transportes de la organización empresarial Climate Group.
En última instancia, la propuesta sugiere que, o bien Bruselas ya no ve las obligaciones estrictas y las sanciones correspondientes como un medio para alcanzar un fin, o bien que el fin no justifica los medios para la industria.
Mucho más grave que eso: parece que se transmite la señal de que está en marcha el mayor desmantelamiento de la política de emisiones cero de la UE para el transporte por carretera.
Tanto el “lobby” del sector como el Partido Popular Europeo (PPE), la mayor fuerza en Estrasburgo seguida de los socialistas (S&D), aplauden la medida y la califican de “primer paso”.
Lucie Mattera, representante de la asociación de la industria de recarga de vehículos eléctricos Charge Up, ha expresado su descontento por el plan de Bruselas.
“Las flexibilidades (a las normas) introducidas son un error que crea confusión”, asegura a Euractiv en Bruselas.
«Lamentamos que se hayan debilitado los límites (de la UE) de CO2 para 2025, lo cual podría hacer peligrar las ventas de vehículos eléctricos a corto plazo», comenta por su parte Chris Heron, secretario general de E-Mobility Europe.
«Europa debe compensarlo con medidas audaces que estimulen aún más la demanda de vehículos eléctricos», agrega.
Pero eso aún está en el aire.
Mientras que la nueva flexibilidad dará paso a fuertes incentivos para estimular el mercado, los consumidores tendrán que esperar a la creación de planes de incentivos adicionales, que aún se debaten entre Bruselas y los Estados miembros, según se señala en el nuevo Plan de la Comisión.
Por ahora, se insta a los países de la UE a «intercambiar las mejores prácticas» en materia de incentivos, al tiempo que se promete que Bruselas impulsará planes de arrendamiento social para ayudar a los hogares con menos ingresos a comprar vehículos nuevos y de segunda mano “cero emisiones”.
Hasta entonces, los consumidores europeos tendrán que elegir entre los vehículos eléctricos europeos, más caros, o los chinos, más asequibles, que a pesar de estar sujetos a aranceles de la UE se siguen vendiendo a muy buen ritmo.
Según la ONG T&E, los objetivos verdes más flexibles «eliminan la presión sobre la industria para que lance modelos de vehículos eléctricos más baratos».
Pero eso podría ser contraproducente para la competitividad europea.
«Eso sólo (serviría para dar) a China una ventaja (competitiva) aún mayor en los automóviles eléctricos (…)”, asegura Julia Poliscanova, directora senior de vehículos y movilidad eléctrica de T&E.
///
[Editado por Martina Monti/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]