Chequia elabora un proyecto de ley sobre «agentes extranjeros» similar al del Kremlin

El polémico proyecto de ley —que salió a la luz en Chequia la semana pasada— obligaría a las entidades con financiación extranjera, asociaciones u otros vínculos internacionales a revelar sus actividades en una base de datos pública supervisada por el Ministerio de Justicia, según una versión a la que ha tenido acceso Euractiv. El incumplimiento de esta obligación podría acarrear importantes sanciones económicas.

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Iniciativas legislativas similares en otros países de Europa se han enfrentado a impugnaciones legales.
Iniciativas legislativas similares en otros países de Europa se han enfrentado a impugnaciones legales. [(Foto: Getty Images)]

Praga (Euractiv.com) – El Gobierno promueve un proyecto de ley que obligaría a las organizaciones y personas con vínculos extranjeros a registrarse ante el Estado, lo cual ha suscitado críticas por considerar que imita las polémicas leyes sobre «agentes extranjeros» vigentes en otros países como Rusia y Hungría.

El polémico proyecto de ley —que salió a la luz en Chequia la semana pasada— obligaría a las entidades con financiación extranjera, asociaciones u otros vínculos internacionales a revelar sus actividades en una base de datos pública supervisada por el Ministerio de Justicia, según una versión a la que ha tenido acceso Euractiv. El incumplimiento de esta obligación podría acarrear importantes sanciones económicas.

La propuesta fue redactada por diputados vinculados a la coalición de gobierno liderada por el primer ministro Andrej Babiš, cuyo bloque —integrado por el partido de extrema derecha ANO, el SPD y el partido populista de los Motoristas— llegó al poder tras las elecciones parlamentarias de 2025.

Iniciativas legislativas similares en otros países de Europa se han enfrentado a impugnaciones legales. La ley húngara de transparencia de las ONG fue derogada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en 2020, mientras que una legislación comparable en Eslovaquia fue anulada por el Tribunal Constitucional del país en 2025, y un proyecto de ley similar ya provocó protestas a gran escala en Georgia.

La controversia ha agravado las divisiones políticas en Praga y ha suscitado la inquietud de que el país pueda encaminarse hacia impugnaciones legales similares a las ocurridas en otros países de Europa.

¿Inspirado en EE. UU. o en Rusia?

El medio checo Seznam Zprávy informó de que los metadatos adjuntos al documento lo vinculan con Natálie Vachatová, una asesora de Babiš que ha aparecido en medios pro-Kremlin y ha defendido en público a Rusia en la guerra de Ucrania.

Los partidarios de la coalición gobernante describen la propuesta como una herramienta de transparencia inspirada en la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA) de Estados Unidos, que exige a las personas que ejercen presión o actúan en nombre de gobiernos o entidades extranjeras que revelen sus actividades.

Los críticos de la norma, sin embargo, afirman que la comparación es engañosa, ya que la propuesta checa se aplicaría a cualquier persona con financiación o vínculos extranjeros, y no solo a quienes actúan en nombre de una potencia extranjera.

El exministro de Asuntos Exteriores Jan Lipavský —ahora diputado de la oposición— afirma que, según la FARA, una conexión extranjera general no es suficiente. «Una persona debe actuar en nombre de un mandante extranjero claramente definido», afirmó.
Por el contrario, el proyecto checo impondría obligaciones de registro basadas simplemente en la financiación extranjera, incluidas las subvenciones, las becas o las donaciones. Lipavský advirtió de que la medida podría afectar a «una parte mucho más amplia de la sociedad» de lo previsto inicialmente.

La redacción de la propuesta también ha despertado la inquietud de los expertos jurídicos. En lugar de referirse estrictamente a las organizaciones, el proyecto utiliza el término más amplio de «sujeto», lo que podría ampliar el alcance de la ley.

Los críticos del proyecto afirman que la medida podría aplicarse a investigadores que reciben financiación de la UE, a estudiantes con becas internacionales o a personas que participan en el debate público y tienen vínculos con instituciones extranjeras.

El Gobierno defiende la apuesta por la transparencia

Los representantes del Gobierno han desestimado las comparaciones con la ley rusa de «agentes extranjeros» de 2012 —considerada por muchos como el modelo de legislaciones similares en otros países— e insisten en que la propuesta tiene como único objetivo mejorar la transparencia en torno a la influencia extranjera.

En ese sentido, afirman que la ley no restringiría actividades ni prohibiría organizaciones, sino que exigiría la divulgación de las fuentes de financiación extranjeras y los vínculos con el extranjero.

Babiš ha rechazado las críticas de que la iniciativa se inspira en la norma de Moscú, y ha calificado esas acusaciones de «tonterías».

El ministro checo de Asuntos Exteriores, Petr Macinka, aseguró que se trata de una tendencia a tachar a los oponentes políticos de prorrusos. «Cuando no hay argumentos, la gente saca a relucir a Rusia», afirmó a principios de esta semana.

Reacción de la comunidad académica

Las universidades y las instituciones de investigación también se han sumado a las críticas, y han advertido de que la propuesta podría socavar la cooperación internacional en materia de investigación y educación.

La Sociedad de Ciencias de la República Checa ha instado a los legisladores a frenar los trabajos sobre el proyecto de ley, y han advertido de que la libertad académica y la colaboración transfronteriza son fundamentales tanto para el progreso científico como para las sociedades democráticas.

La Universidad Masaryk se hizo eco de ello, y advirtió de que, si bien las operaciones de influencia extranjera plantean riesgos reales, el proyecto de ley «no solo no aborda estas amenazas, sino que, por el contrario, crea un riesgo injustificado de grave injerencia estatal en los derechos y libertades».

La universidad subrayó que la cooperación internacional es una piedra angular de la investigación y la educación modernas, advirtiendo que estigmatizar las colaboraciones extranjeras podría dañar el entorno científico de la República Checa.

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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller)