Cuchillos afilados en el PPE tras un presunto caso de corrupción

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Bruselas (Euractiv) / (EuroEFE).- Al menos 300.000 euros en posibles dudosos contratos entre el Partido Popular Europeo (PPE) y una empresa presuntamente relacionada con Mario Voigt, el director de la campaña digital del PPE durante los comicios europeos de 2019, están ya en el radar de las autoridades alemanas por un presunto caso de corrupción, según ha podido saber EURACTIV-Bruselas.

Aunque varias fuentes del PPE aseguraron que el líder del grupo en la Eurocámara,  Manfred Weber, no está involucrado en el escándalo desde el punto de vista estrictamente «administrativo», políticamente el daño ya es tangible.

La policía belga y alemana allanó la sede del PPE el martes (4 de abril) en el marco de una investigación en curso sobre presunta corrupción durante la campaña electoral al Parlamento Europeo de 2019.

En el punto de mira está el diputado democristiano (CDU) Mario Voigt, director de la campaña digital de Manfred Weber previa a los comicios europeos de 2019.

Según informan varios medios alemanes, las pesquisas se centran en la adjudicación de contratos para la campaña digital a una empresa de Turingia (Alemania).

Mario Voigt siempre ha reiterado su inocencia.

Este miércoles (5 de abril) tuvo lugar un interrogatorio con dos investigadores alemanes y uno belga, que llevó la voz cantante teniendo en cuenta que el interrogatorio fue en francés. Próximamente se celebrarán nuevas rondas de interrogatorios con personal del PPE, según ha podido saber EURACTIV-Bruselas.

Durante la redada, la policía revisó ordenadores y tomó fotos de facturas y papeles manuscritos.

Una fuente presente durante la redada explicó a EURACTIV-Bruselas que los contratos -a través de diferentes licitaciones- firmados entre el PPE y la empresa supuestamente relacionada con Voigt tenían un valor de «al menos 300.000 euros».

Cuando se le pidió que confirmara esta cantidad, una fuente del PPE comentó que el importe era inferior a 200.000 euros.

EURACTIV.com ha sido informada de que las autoridades alemanas, que dirigen la investigación, están intentando determinar si Voigt tuvo algún trato «turbio» con la empresa que subcontrató esos contratos y no si estos contratos con el PPE fueron legítimos.

WEBER “NO ESTÁ IMPLICADO”

Varias fuentes del PPE explicaron que antes de la campaña de 2019, Manfred Weber no tuvo ninguna relación personal con Voigt y que fue Udo Zolleis, actual jefe de la unidad de estrategia del PPE y mano derecha de Weber, quien le propuso trabajar con él.

Según la información a la cual ha tenido acceso EURACTIV-Bruselas, Dara Murphy, la entonces directora de campaña, firmaba principalmente los contratos de subcontratación «hasta una cantidad» determinada.

Pero la luz verde política la daba Mario Voigt.

«Weber no estaba implicado administrativamente, pero no puede eludir la responsabilidad política […] el daño está hecho, todo el partido lo sufre», explica una fuente que participó en las campañas tanto del expresidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker en 2014 como de la de Manfred Weber en 2019.

La misma fuente fue más allá y explicó que, tras la campaña, se rescindieron «de la noche a la mañana» los contratos de muchos empleados y, desde entonces, «florece la externalización».

PRIMER GOLPE POLÍTICO

La primera señal de inquietud en el PPE tras la redada ha sido la cancelación de su reunión de grupo prevista para la próxima semana en Varsovia.

Según ha podido saber EURACTIV-Bruselas, la delegación polaca del PPE ha expresado su profunda preocupación por la evolución de los acontecimientos y el daño político causado a la familia del centro-derecha en la UE tras la redada.

El partido polaco de centroderecha Plataforma Cívica (PO) habría pedido a la dirección del PPE que cancelara la reunión tras las duras críticas de los medios de comunicación progubernamentales de Polonia, que intentaron vincular a PO con el escándalo antes de las elecciones generales.

El partido gobernante PiS pertenece al grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), cuya presidenta es la primera ministra italiana, Giorgia Meloni (Hermanos de Italia).

El líder del PO, Donald Tusk, ya había cancelado su participación en la reunión del miércoles, ya que «desde la redada, los medios de comunicación cercanos al PiS han estado intentando implicar a Donald Tusk en el escándalo», lo cual le ha llevado incluso a querer cancelarla para «evitar el daño político que está sufriendo actualmente su líder, Manfred Weber», dijo una fuente del PPE.

Una segunda fuente explicó a EURACTIV-Bruselas que Weber inicialmente quería continuar con la reunión, pero que desde entonces ha cambiado de opinión.

LA DERECHA ALEMANA, EN PIE DE GUERRA

EURACTIV.com informó en enero pasado de que los partidos alemanes de centro-derecha (CDU, CSU) expresaron su frustración con Weber después de que éste, sin consulta previa, decidiera tender puentes con Meloni.

A principios de febrero pasado, en una reunión en Múnich, el líder de la CSU, Markus Söder, confirmó que había mantenido un «largo» encuentro con Weber sobre el tema.

«Que los países (de la UE) tengan que hablar entre sí, o que se esté en conversaciones es una cosa. Pero los lazos formales no tienen sentido desde mi punto de vista y nuestro punto de vista común», subrayó Söder en una declaración, tras la cual no se volvió a hablar de la alianza con Meloni.

Por otro lado, la CDU parece estar molesta por la postura de Weber en relación con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

En ese sentido, una fuente de la CDU explicó a EURACTIV-Bruselas que la actitud «entre pasiva y agresiva» de Weber con ella no se ve con buenos ojos en Berlín.

«Según el actual acuerdo de coalición, los Verdes tendrán derecho a designar al próximo comisario europeo de Alemania […] siempre que el presidente de la Comisión no sea alemán», añadió la fuente de la CDU, al tiempo que agregó que tal actitud pone bajo la lupa un segundo mandato de von der Leyen.

La fuente de la CDU también expresó su preocupación por la falta de estrategia política del PPE bajo la dirección de Weber.

«Ya no hay grupos de trabajo, sino sólo asambleas políticas […] el PPE, como fuerza política importante, debería centrarse principalmente en las políticas y después en la política», señaló la fuente.

Editado por F.Heller