Demasiados cuellos de botella para proteger a las mujeres en la UE

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Bruselas/Roma (Euractiv) / (EuroEFE). – En 1977, la ONU reconoció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, pero en 2023 casi la mitad de las mujeres europeas sufrirán al menos una forma de violencia doméstica a lo largo de su vida.

Los datos no animan al optimismo: entre 2010 y 2021 al menos 6593 mujeres fueron asesinadas por un miembro masculino de su familia o pareja en la Unión Europea.

Pero esta «batalla silenciosa” que atenta contra los derechos de las mujeres se está perdiendo: según informaciones de la red EURACTIV, muchos gobiernos europeos no consiguen recopilar datos fiables y contrastables sobre violencia doméstica, violaciones y feminicidios, y existen entre los socios del bloque muchas divergencias en las definiciones legales para penalizar las diversas formas de violencia de género.

La mala calidad de los datos, llenos de lagunas e incoherencias, unida a la falta de marcos transfronterizos, socava los esfuerzos nacionales y de toda la UE por hacer justicia, ofrecer protección y lograr condenar a los responsables.

Con los recursos estatales ya sobrecargados en toda Europa debido a la pandemia de COVID-19 y a la guerra en Ucrania, las mujeres luchan por sus derechos, lo cual las obliga muchas veces a buscar la ayuda de las ONG.

FEMINICIDIO Y VIOLENCIA DOMÉSTICA

Esa lucha se ve aún más dificultada por la incapacidad de las autoridades para recopilar datos adecuados o incluso definir lo que constituye violencia doméstica o feminicidio.

Ni siquiera la Comisión Europea tiene una visión clara de la situación. Fuentes comunitarias consultadas por EURACTIV-Bruselas sobre las cifras de violencia doméstica en el bloque, un portavoz pidió que no se le citara y señaló algunos informes ya publicados, como respuesta.

El Lobby Europeo de Mujeres comentó a EURACTIV.com que la falta de datos disponibles, así como la escasez de definiciones adecuadas de feminicidio o violencia doméstica a nivel nacional o de todo el bloque, es un grave obstáculo.

«La falta de datos en la UE es algo grave: La magnitud del problema está muy infravalorada según los informes de las organizaciones de mujeres; las organizaciones de mujeres son muy conscientes de que las cifras existentes no nos dan una imagen completa. En realidad, la situación es mucho peor y, por tanto, las políticas en vigor no son capaces de abordar el fenómeno en su totalidad», aseguran las fuentes.

Añaden que durante «muchos años» han sido incapaces de cuantificar en detalle la magnitud de la situación. «No se da ninguna puntuación a la UE en el ámbito de la violencia debido a la falta de datos comparables a escala comunitaria», explicaron las fuentes a EURACTIV.

GRAVES CARENCIAS A ESCALA NACIONAL

«Cada feminicidio es un fracaso (…)”, declaró a la prensa este martes la primera ministra francesa, Elisabeth Borne. ONU Mujeres define el feminicidio como «un asesinato intencionado con una motivación relacionada con el género».

Francia no reconoce el feminicidio como concepto jurídico, pero sigue el debate público sobre su inclusión como tal. Contabilizar los feminicidios recae en gran medida en ONG como Nous Toutes, que registran un aumento de 102 en 2020 a 147 en 2022.

En cuanto a la violencia doméstica, en 2020 se registraron más de 159.000 casos, un 10% más que en 2019, con un 87% de víctimas femeninas. La violencia sexual también ha aumentado un 30% entre 2017-2022.

Austria no ha actualizado oficialmente los datos sobre feminicidios desde 2020. Sin embargo, los datos entre 2016-2018 revelaron que era el único país de la UE donde se asesinaba a más mujeres que hombres: en 2017, 27 de las 48 víctimas eran mujeres.

Las autoridades tampoco recopilaron información sobre violaciones, violencia doméstica y condenas. Los datos más fiables que EURACTIV.de pudo encontrar, de 2014, muestran que el 20% de las mujeres sufría algún tipo de violencia desde los 15 años, el 15% acoso, el 38% maltrato psicológico y el 35% abuso sexual.

En Bélgica, el gobierno tampoco lleva un cómputo de feminicidios, pero según StopFeminicide, una plataforma que monitoriza los feminicidios a partir de las informaciones de los medios de comunicación, hubo al menos 24 feminicidios en 2022, 22 en 2021, 27 en 2020, 25 en 2019, 39 en 2018 y 43 en 2017. En 2023 ya se han cometido tres feminicidios.

En relación con la violencia doméstica, Amnistía Internacional calcula que cada año se realizan en Bélgica más de 45.000 denuncias por violencia en la pareja.

En República Checa, el gobierno registra los casos de violencia contra las mujeres, aunque no se reconoce el concepto de violencia doméstica. En el país se ha producido un aumento de más del 100%, de 616 en 2021 a 1.418 en 2022, pero no hay datos sobre feminicidios.

Según el ROSA – Centro para la Mujer, en los últimos 20 años se han cometido cerca de 200 feminicidios. El Lobby de Mujeres Checas asegura que la demanda de asistencia para las mujeres necesitadas también ha aumentado, a raíz de la pandemia del COVID-19.

https://youtu.be/0x-faZ3jUc4

«Se está redactando una definición general de violencia doméstica, que se incluirá en el Código Civil (de la República Checa)», aseguran a EURACTIV.cz fuentes del Ministerio del Interior.

Bulgaria parece contar con registros algo más fiables. Aunque el gobierno no tiene un archivo centralizado para anotar todos los casos de violencia doméstica, los datos del Ministerio del Interior muestran un aumento de las denuncias de 22.591 en 2019 a 27.557 en 2021.

El número de feminicidios también aumentó en los últimos tres años, con un total de 132 víctimas entre 2018 y 2022.

Sin embargo, el Gobierno búlgaro no dispone de un registro centralizado para anotar todos los casos de violencia doméstica, con el riesgo de que haya agujeros en los datos.

En Alemania, el feminicidio y la violencia doméstica también están ausentes del código penal y, en su lugar, se clasifican junto con otros homicidios y «daños corporales», lo que vuelve a complicar la maraña de datos.

Los datos disponibles, sin embargo, muestran que una mujer es asesinada por un miembro de su familia o por su pareja actual o anterior cada tres días, con 13 mujeres asesinadas en 2021, cuando se publicaron los últimos datos.

Según un informe de noviembre de la Agencia Penal Federal de Alemania, en 2022 se registraron 143.000 víctimas de violencia doméstica, de las cuales el 80% eran mujeres, mientras que el 79% eran hombres.

En Estados Unidos, el feminicidio no se reconoce como diferente del homicidio, pero la violencia doméstica sí se reconoce como delito a nivel federal. Los datos nacionales sobre delitos y condenas son difíciles de obtener, pero se calcula que en Estados Unidos tres mujeres son asesinadas cada día por su pareja.

UNOS POCOS GANADORES

España es el país de la UE con el sistema más detallado para registrar la violencia contra las mujeres. La ley define la violencia doméstica, la violencia de género y el feminicidio, y el gobierno recoge datos anualmente.

Entre 2019 y 2021 se registró una media anual de unas 30.000 víctimas de violencia de género, con 8.000 casos de violencia doméstica y 202 feminicidios entre 2019 y 2022. Además, se dictaron más de 100.000 órdenes de protección entre 2019 y 2022.

El Ministerio de Igualdad destinó el 56% de su presupuesto total, unos 320 millones de euros, a medidas y programas para combatir la violencia de género y ofrecer asistencia a las víctimas.

En Polonia, desde 2023, la violencia doméstica existe como concepto en la ley, lo que proporciona más protección y asistencia a las víctimas. Del mismo modo, en Eslovaquia está consagrada en la ley, que incluso reconoce los «malos tratos» que abarcan el control coercitivo y el abuso psicológico, algo que falta en muchos otros países.

OTRAS FORMAS DE VIOLENCIA

Otro escollo es la forma en que los Estados miembros penalizan la violencia psicológica, la coacción y otras formas de maltrato no físico.

El control coercitivo se define como «un acto o un patrón de agresión, amenazas, humillación e intimidación u otros abusos que se utilizan para dañar, castigar o atemorizar a la víctima». Puede estar estrechamente relacionado con otras formas de violencia, como el abuso físico, sexual y financiero.

Un informe de 2022 del Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE) concluía que la violencia psicológica, el abuso emocional y el control coercitivo eran «un fenómeno arraigado y endémico» en los Estados miembros de la UE, y que el 44% de las mujeres lo sufrían a lo largo de su vida.

Aunque un estudio del Parlamento Europeo de 2020 concluyó que la mayoría de los Estados miembros tipificaban la violencia psicológica como forma de violencia doméstica, las diferencias en la terminología y los patrones de medida dificultaban la recopilación de datos.

Aunque 39 Estados europeos han firmado el Convenio de Estambul, tratado de derechos humanos del Consejo de Europa sobre la prevención de la violencia contra las mujeres, sólo seis cumplen el artículo sobre violencia psicológica: Francia, Irlanda, Montenegro, Portugal, Serbia y Suecia.

POCAS CONDENAS

Pero no son sólo los datos inexistentes, antiguos o incoherentes los que perjudican a las mujeres europeas. Los índices de condenas siguen siendo extremadamente  bajos en todo el bloque, lo que impide a las mujeres denunciar los delitos cometidos contra ellas.

En Bulgaria, una encuesta realizada en 2020 por Amnistía Internacional  y SOS Viol reveló que el 77% de los encuestados no confía en el poder judicial en casos de violencia sexual. Con un 53% de casos de violación desestimados -principalmente por falta de pruebas (63%), autor desconocido (16%) y ausencia de delito (8,5%)- y aún menos que acaben en condena, no es difícil entender por qué.

Del 10% de las mujeres francesas que presentan una denuncia, sólo el 1% consigue una condena. Las condenas penales por violencia contra las mujeres también han disminuido en torno a un 40% en los últimos años.

En República Checa, el 75% de los casos que llegan a los tribunales por lo que podría calificarse de violencia doméstica salen con una sentencia suspendida, mientras que en Alemania sólo se consigue una condena en el 7,5% de los casos.

«El debate sobre la violencia doméstica se ha abierto, especialmente durante la crisis pandémica. Pero también sobre la violencia sexual y las violaciones, para las que las penas son tan bajas que indignan sobre todo a los jóvenes», asegura Hana Stelzerová, Directora del Lobby de Mujeres Checas.

La ministra alemana del Interior, Nancy Faeser, declaró en noviembre de 2022 que para aumentar los índices de condenas «tenemos que catalogar con más claridad la violencia contra las mujeres como tal y registrarla aún mejor para poder combatirla eficazmente. No debe trivializarse la violencia contra las mujeres».

¿QUÉ SOLUCIONES?

El EIGE recopila datos de los Estados miembros para crear una base unificada.

La agencia ha propuesto un sistema de clasificación para recopilar datos sobre otras formas de asesinato que van más allá del ámbito estricto de la pareja, como los asesinatos relacionados con la violencia sexual o los crímenes de honor, entre otros, aunque un portavoz de la institución explicó a EURACTIV que los datos recopilados no están actualizados.

«La UE condena todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. Es inaceptable que en el siglo XXI se siga maltratando, acosando, violando, mutilando u obligando a casarse a mujeres y niñas», declaró en noviembre pasado el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

Ese mismo día, la Comisión Europea estableció un número de teléfono común de la UE para las mujeres que sufren violencia.

El año pasado, en el Día Internacional de la Mujer, la Comisión adoptó una propuesta de directiva para combatir la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, destinada a garantizar un nivel mínimo de protección en toda la UE contra este tipo de violencia.

Pero el Lobby Europeo de Mujeres pide que se actúe con la máxima celeridad.

«El Lobby Europeo de Mujeres pide la rápida adopción de la Directiva de la UE sobre la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica para crear un sistema coherente de recogida de datos con definiciones coherentes (…)», explican a EURACTIV-Bruselas.

También piden la ratificación definitiva del Convenio de Estambul, que esperan que se complete en junio de 2023, a pesar de la negativa de seis Estados miembros a hacerlo.

Editado por F.Heller