Le Pen mete presión para forzar elecciones anticipadas ante el voto de confianza a Bayrou este lunes

El nuevo mensaje de Le Pen: "disolución del Parlamento o caos"

Euractiv
Le Pen en el Parlamento francés, en una imagen de archivo.
Le Pen en el Parlamento francés, en una imagen de archivo. [EPA/EFE]

París (Euractiv.fr) – La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, está apostando por una estrategia de confrontación para forzar la convocatoria de elecciones anticipadas y encarrilar su regreso al poder, después de su postura inicial, más conciliadora y constructiva.

El punto de inflexión en su estrategia se produjo a finales de agosto, cuando Le Pen se comprometió a no apoyar la moción de confianza que se votará el 8 de septiembre contra el primer ministro, François Bayrou, y su Ejecutivo.

Durante meses, la líder de la Agrupación Nacional (RN/Patriotas por Europa) se negó a respaldar las mociones de censura de la izquierda, cultivando la imagen de opositora responsable que no derribaría al gobierno y sumiría a Francia en el caos.

Bayrou incluso creyó que podía contar con la abstención táctica de RN antes de anunciar que se sometería a una moción de censura la semana pasada. Pero se equivocó.

¿El resultado de ello? Cualquier nuevo gobierno tras la previsible caída de Bayrou corre el riesgo de ser derrocado por una moción de censura con el apoyo del grupo de extrema derecha, que cuenta con 123 diputados en la Asamblea Nacional.

¿El objetivo? Asfixiar al Ejecutivo, forzar la disolución de la Asamblea Nacional y allanar el camino al gobierno.

La extrema derecha tiene motivos para sentirse confiada. Las encuestas dan a RN en torno al 33% de apoyos, lo cual refuerza su convicción de que unas nuevas elecciones le proporcionarán más escaños.

«No pedimos asaltar la Bastilla», declaró a Euractiv Thierry Mariani, eurodiputado de RN. «Decimos que hay que pedir la opinión de los electores porque no hay mayoría. Cuando la situación está bloqueada, pedir el voto se llama simplemente democracia», agrega.

La fecha de 2027 en el horizonte

Le Pen ha recurrido su condena de marzo pasado por malversación de fondos en un caso relacionado con asistentes parlamentarios. En estos momentos está técnicamente inhabilitada para presentarse a las elecciones durante cinco años, lo cual significa que, sin influencia institucional, su camino hacia la presidencia en 2027 está bloqueado.

Para los partidarios del presidente francés, Emmanuel Macron, eso explica en gran parte el nuevo enfoque de RN.

Tres altos cargos del entorno de Macron, que hablaron bajo condición de anonimato, afirman que, al aspirar a unas nuevas elecciones diseñadas para instalar a un primer ministro de RN -probablemente el presidente del partido, Jordan Bardella-, Le Pen podría situar a sus colaboradores más estrechos dentro del aparato del Estado.

Desde allí, aseguran, podría intentar que se apruebe una ley de amnistía que podría borrar sus obstáculos judiciales y despejar su camino para una carrera presidencial.

Por el momento, en caso de que se convoquen nuevas elecciones parlamentarias, Le Pen tiene técnicamente prohibido volver a presentarse como candidata a su escaño en la Asamblea Nacional.

En ese sentido, el portavoz de RN, Laurent Jacobelli, explicó que Le Pen «luchará, con todos los medios legales a nuestro alcance, para presentarse como candidata».

En realidad, sus partidarios confían en que el máximo tribunal constitucional del país no intervenga para impedirle presentarse, sobre todo teniendo en cuenta el sólido apoyo de su partido.

En ese sentido, Mariani tachó de «ridícula» la idea de aspirar a una ley de amnistía.

Los riesgos de la nueva estrategia de RN

Sin embargo, el cambio de táctica de RN conlleva riesgos. Se puede considerar que cruza la línea del respeto al orden institucional. Y no todos en el partido están cómodos con la nueva dirección.

Bardella, por ejemplo, parece más interesado en preservar la imagen de «responsable» que ha alimentado su ascenso vertiginoso.

Tras una reunión conjunta con Bayrou, Le Pen abogó ayer, miércoles, por una disolución parlamentaria «ultrarrápida«, mientras que Bardella se mostró más prudente, y subrayó que las elecciones son necesarias sobre todo para garantizar un presupuesto para 2026.

«Tiene ganas de sangre, pero a los franceses no les gusta el desorden», señaló un asesor de Macron.

Bardella trató de tranquilizar al establishment económico francés, en una comparecencia ante la principal agrupación patronal, y con una carta abierta en la que prometía estabilidad.

En ese sentido, Erwan Lecoeur, sociólogo de la Universidad de Grenoble señala la  división cada vez más marcada en el seno de RN entre la línea adoptada por Bardella, «que cree que la derecha debe comprometerse con las grandes empresas», y la postura más populista de Marine Le Pen.

«Pero sólo ella (Le Pen) toma las decisiones», añade Lecoeur.

Otros restan importancia a la diferencia. «No hay una verdadera brecha política entre Bardella y Le Pen», explica a Euractiv el diputado de RN Philippe Ballard, al tiempo que señala que ambos se reunieron juntos con Bayrou y hablaron «con una sola voz».

Reactivar un frente republicano

Pero hay otro obstáculo para intentar presionar a Macron, convertir una mayoría relativa en un trampolín para 2027 y romper el techo judicial de Le Pen: reactivar a las fuerzas que quieren apartar a la extrema derecha del poder.

«Lo que une a la izquierda, al centro y a una parte de la derecha es evitar que Bardella llegue a Matignon y Le Pen al Elíseo», explica un ex asesor presidencial.

Macron instó recientemente a sus socios de coalición a llegar a acuerdos con los socialistas, pero evitando ambos extremos. Y hasta ahora, el líder del Partido Socialista, Olivier Faure, ha respondido.

La apuesta de Le Pen es que el descontento de los ciudadanos, contra Macron sobre todo, es muy grande y puede ser canalizado. «Quiere explotar el clima casi de insurrección que se palpa en el país», añade Lecoeur.

Y esta semana ha recibido un inesperado pero significativo espaldarazo del ex presidente conservador Nicolas Sarkozy.

En una entrevista concedida al diario Le Figaro, Sarkozy afirmó que «no ve otra solución que la disolución (de la Asamblea Nacional)», al tiempo que defendió que la RN podría obtener «al menos una mayoría relativa», que calificó de preferible al actual punto muerto.

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(Editado por Vince Chadwick/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)