Divide y vencerás: la UE se prepara para la "guerra arancelaria" de Trump

El desprecio de Trump por las organizaciones multinacionales y multilaterales se traducirá probablemente en más acuerdos bilaterales por parte de Washington.

Euractiv
Divide y vencerás: La UE se prepara para la «guerra arancelaria» de Trump
Divide y vencerás: La UE se prepara para la "guerra arancelaria" de Trump [(Fotografía de Kevin Lamarque - Pool/Getty Images)]

Bruselas (Euractiv.com/.es) – Puede que Donald Trump sea el presidente más duradero hasta la fecha en la historia de Estados Unidos pero su perspectiva política y comercial es más antigua que el idioma inglés: divide et impera. La UE, sin embargo, puede capitalizar algunas potentes municiones de su arsenal comercial para contrarrestar la ofensiva del Republicano.

A los funcionarios de la UE les preocupa cada vez más que el autoproclamado «hombre de los aranceles»y el «forjador de acuerdos» socave la unidad europea durante su segundo mandato, amenazando con duros aranceles a Estados miembros concretos o, por el contrario, concediendo exenciones de un gravamen «universal» del 10-20% a los países europeos que se comprometan a hacer concesiones políticas o a comprar más petróleo y gas estadounidenses.

En las últimas semanas, esos temores se han visto agravados por la negativa de Trump a descartar la «coerción económica» para obligar a Dinamarca a ceder el control de Groenlandia.

Trump repitió la amenaza este sábado, tras afirmar que la anexión por parte de Estados Unidos de la isla ártica, rica en recursos, es necesaria «para la protección del mundo libre.»

En ese sentido, numerosos analistas en Bruselas señalan que el rechazo de Trump por los acuerdos multinacionales y por organizaciones como la UE aumenta significativamente la probabilidad de que negocie directamente con los socios de la UE de manera individual, algo que quedó patente tras la retirada de Washington la semana pasada de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Acuerdo sobre el Clima de París, patrocinado por la ONU.

Divide et impera (Divide y vencerás) es una estrategia «que tiene su lógica como táctica, y también desde la perspectiva que tiene Trump del mundo», asegura a Euractiv-Bruselas Niclas Poitiers, investigador del “think tank” Bruegel, en la capital belga y comunitaria.

La susceptibilidad de Europa a las tácticas del “divide y vencerás”, sin embargo, se ve exacerbada por la parálisis económica y política de Alemania y Francia, dos de los motores tradicionales de la construcción política comunitaria, y por la creciente influencia de los partidos de extrema derecha pro-Trump en toda la UE, entre ellos Alternativa para Alemania (AfD).

Al parecer, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni (Fratelli d’ Italia/ECR), fue la única líder de la UE invitada a la toma de posesión de Trump el pasado lunes y mantiene estrechos vínculos personales con el que se ha autoproclamado «mejor amigo» del presidente estadounidense, el magnate tecnológico Elon Musk.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, también es un viejo admirador del presidente estadounidense y fiel adepto a su lema del “Make America Great Again” (MAGA/Hacer a Estados Unidos grande otra vez) y por ello ha obstaculizado repetidamente el apoyo de la UE a Ucrania y las sanciones europeas a Rusia.

«Hay un peligro real de que algunos Estados miembros intenten obtener concesiones y exenciones de Trump a costa de una posición negociadora europea más fuerte y unificada», comenta a Euractiv-Bruselas Arthur Leichthammer, investigador del Centro Jacques Delors.

Por su parte, Karel Lannoo, director ejecutivo del Centro de Estudios Políticos Europeos, comenta que Trump «probablemente actuará con inteligencia» y seguramente enfrentará a los Estados miembros de la UE entre sí, y al mismo tiempo explotará la fuerte dependencia de Europa de Estados Unidos en materia de seguridad durante las negociaciones comerciales.

En ese sentido, el analista advirtió además de que el principal objetivo estratégico de Washington es Pekín, no Bruselas.

Los funcionarios estadounidenses «ven débil a Europa» y actúan bajo la premisa de que, sea cual sea la política que decida seguir Estados Unidos, Europa seguirá necesitando una estrecha asociación con Estados Unidos para la OTAN en materia de defensa.

«Pero su obsesión es China», añade Lannoo.

¿Armas políticas fuertes en el arsenal de la UE?

Según opinión coincidente de varios analistas y funcionarios de la UE, el bloque comunitario dispone de varias armas legislativas en su “arsenal normativo” para responder a la posible coerción económica estadounidense.

Una de ellas es el Instrumento de Lucha contra la Coerción (ACI, por sus siglas en inglés), que Poitiers describe como «un instrumento muy bueno» y «una cláusula de defensa mutua»: «si se ataca a un país, se ataca a la Unión».

Irónicamente, esa herramienta se desarrolló originalmente para ayudar a las empresas europeas a evitar las sanciones de Estados Unidos después de que Trump se retirara unilateralmente del acuerdo nuclear con Irán durante su primer mandato.

Esa herramienta política, ahora considerada un arma útil para combatir el chantaje económico chino, podría invocarse si Trump intenta imponer aranceles a un Estado miembro específico, explican funcionarios de la UE, siempre que obtenga la luz verde de una «mayoría cualificada» de 15 de los 27 Estados miembros, que representan al menos el 65% de la población del bloque.

Por otra parte, los analistas explican que el ACI permite a la UE imponer una amplia gama de medidas de represalia, incluidos aranceles equivalentes sobre productos estadounidenses o restricciones a la capacidad de las empresas estadounidenses para invertir o licitar contratos públicos en la UE.

Otra arma comercial que Bruselas podría esgrimir es el Reglamento de Ejecución de la UE, un instrumento comercial que tiene una década de antigüedad -que ha sido actualizado recientemente- para eludir el “desguace”, de facto, de la Organización Mundial del Comercio (OMC) por parte de Estados Unidos.

Washington lleva largo tiempo minando, entre otros, el sistema de arbitraje  y mediación de la OMC al bloquear el nombramiento de jueces para el Órgano de Apelación, lo que permite a los miembros de la organización multilateral obviar las resoluciones judiciales «apelando al vacío», una expresión que desde entonces se ha convertido en lenguaje común.

El Reglamento de Ejecución actualizado faculta a la Comisión Europea para responder ante cualquier posible reclamo de derecho estadounidense específico de un Estado miembro basado en una resolución favorable de la OMC, incluso si Washington presenta un recurso.

Al igual que la ICA, el Reglamento también permitiría a Bruselas tomar medidas de represalias de varias maneras, incluso en relación con el importante superávit comercial de servicios de Estados Unidos con la UE.

Según datos de la UE, en 2023 EE.UU. tendría un superávit de 104.000 millones de euros en servicios, pero un déficit de 156.600 millones de euros en bienes con la UE.

 «Si se produce una transgresión comercial en términos de bienes, el Reglamento de Ejecución de la UE permite a la UE tomar represalias en los servicios», comenta  Leichthammer, al tiempo que añade que las posibles medidas podrían incluir restricciones dirigidas a sectores clave de la economía de Estados Unidos, entre ellas la banca de inversión, la consultoría y las empresas especializadas en contabilidad.

No obstante, Leichthammer advierte de que esas medidas sólo deberían adoptarse como último recurso para evitar desencadenar una agresiva escalada entre ambas partes.

«No estoy diciendo que si Trump impone aranceles a unos pocos bienes, tengamos que prohibir a los servicios financieros estadounidenses un acceso justo al mercado de la UE”, subraya.

“Pero debería figurar en la lista de represalias [del bloque] y recordar a Trump que el comercio no se produce únicamente con bienes”, agrega.

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Sarantis Michalopoulos/Euractiv.com ha colaborado en este artículo

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[Editado por AB/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]