El catalán se topa en Bruselas con los "halcones" de la austeridad
Bruselas (Euractiv/EuroEFE).- La voluntad, y cierta precipitación, de España para que el catalán, el euskera y el gallego sean pronto nuevas lenguas oficiales en la Unión Europea (UE) se ha topado con la reticencia de algunos “halcones” de la austeridad en Europa, entre ellos Suecia.
A pesar de que Madrid quiere que el asunto se resuelva pronto, en el contexto de las negociaciones para formar un gobierno de izquierdas nuevamente con Pedro Sánchez a la cabeza, los paladines del ahorro mirarán con lupa las consecuencias económicas de la medida, entre otras consideraciones.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, solicitó oficialmente al Consejo de la UE que iniciara en agosto pasado el proceso para añadir el catalán, el vasco y el gallego como lenguas oficiales de la UE, con el fin de asegurarse el apoyo suficiente -especialmente de los partidos independentistas catalanes- para que Francina Armengol tomara posesión como presidenta del Congreso de los Diputados, en el contexto de las negociaciones en curso para formar gobierno.
La Presidencia del Consejo de la UE, que ostenta España hasta diciembre, programó así el debate y la adopción de una decisión en una reunión programada para el próximo miércoles en Bruselas.
Sin embargo, parece que los países de la UE se tomarán el asunto con mucha calma, y Suecia ha sido el primer país en manifestar públicamente sus reticencias.
«Creemos que hay que investigar más a fondo cuáles son las consecuencias jurídicas y financieras de la propuesta«, aseguró el Gobierno sueco en un comunicado.
El precipitado planteamiento del Gobierno español es algo a lo que los Estados miembros suelen estar acostumbrados, aunque siempre analizan a fondo cuáles son las implicaciones operativas de este tipo de medidas, especialmente los costes, antes de tomar una decisión, según han confirmado a EURACTIV-Bruselas tres diplomáticos de la UE.
¿PETICIÓN MUY APRESURADA DE ESPAÑA?
«Una decisión así requiere un proceso cuidadoso; una decisión en dos semanas es realmente muy ambiciosa», dijo uno de los diplomáticos.
Otra reticencia que planea sobre este “dossier lingüístico” es que otras lenguas minoritarias podrían seguir el mismo ejemplo y pedir el mismo estatus oficial de la UE. «Hay muchas lenguas minoritarias que no son lenguas oficiales de la UE», argumentan los suecos.
LA TORRE DE BABEL DE LA UE
«No contemplamos la posibilidad de que no se apruebe este estatus oficial del catalán en Europa», aseguró el miércoles la consejera catalana de Presidencia, Laura Vilagrau i Pons.
En relación con la reacción poco entusiasta de varios países de la UE ante la propuesta, Vilagrau i Pons explicó a EURACTIV-Bruselas que, pese a estar «en contacto permanente» con varios gobiernos, corresponde a las autoridades españolas recabar los apoyos necesarios, que tienen un «compromiso» con la tarea y ahora deben «estar a la altura de las circunstancias».
Vilagrau i Pons también restó importancia a la preocupación de los países de la UE por los costes, y subrayó que los servicios de traducción suponen una parte muy pequeña del presupuesto comunitario, al tiempo que afirmó que «la defensa de los derechos lingüísticos de millones de europeos no debe ser una discusión económica».
«La mejora de las herramientas de traducción automática y la inteligencia artificial permitirán reducir significativamente los costes de traducción en los próximos años”, añadió, al tiempo que manifestó que Cataluña está dispuesta a dar un paso al frente y aportar recursos.
«El Gobierno [catalán] está y estará a disposición de las instituciones europeas y, si lo requieren, utilizaremos todos los recursos a nuestro alcance para hacer efectiva la oficialidad», concluyó.
La incorporación del catalán, el euskera y el gallego como lenguas oficiales de la UE forma parte de una serie de concesiones de los socialistas españoles para reunir apoyos suficientes para formar gobierno, especialmente el apoyo de los partidos independentistas catalanes Junts per Catalunya (JxCat/NI) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC/GreensEFA).
Conseguir la oficialidad del catalán en las instituciones de la UE es el primer paso para generar confianza de cara a futuras negociaciones y para «verificar» el compromiso del Gobierno español, ha dicho en rueda de prensa el líder de JxCat y eurodiputado Carles Puigdemont, quien ha añadido que «si España quiere, puede hacerlo».
Otras exigencias de los independentistas catalanes a cambio de su apoyo son una ley de amnistía, un referéndum y competencias fiscales para Cataluña.
Editado por Fernando Heller