El jefe de Gobierno de Sajonia insta a no cortar los "lazos energéticos" con Moscú

EUROEFE EURACTIV
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Gasoducto-Nordstream-2
Gasoducto-Nordstream-2

Berlín (EA.de)/(EuroEFE).- Alemania debería volver a importar gas ruso cuando acabe la guerra de Ucrania, además de prolongar el funcionamiento de las centrales nucleares del país, según ha asegurado el primer ministro regional del “land” de Sajonia, Michael Kretschmer, quien este martes se reunió con el ministro de Acción Climática, Robert Habeck.

Durante una rueda de prensa conjunta, el conservador Kretschmer pidió que se mantengan en funcionamiento las centrales nucleares más allá de la fecha de finalización prevista por el gobierno federal, en la primavera de 2023.

UN “ERROR GEOPOLÍTICO” PARA ALEMANIA

El político de la Unión Cristianodemócrata (CDU) añadió que para asegurar su suministro energético, Alemania debería «mirar a Rusia una vez que esta guerra haya terminado» e instó a encontrar una salida a la guerra por «medios diplomáticos».

Prescindir del gas ruso sería un error histórico y geopolítico para Alemania, aseguró Kretschmer, que también es uno de los cuatro vicepresidentes de la CDU.

Habeck, por su parte, subrayó que «es la Rusia de Vladimir Putin la que ha interrumpido los suministros de gas» a Europa.

Por otro lado, subrayó la importancia de mantener una estrecha colaboración entre el gobierno federal y los gobiernos regionales alemanes para mitigar la crisis energética.

Sajonia es la décima región germana que Habeck visita desde que asumió su cargo, en un intento de que los “Bundesländer”, que tienen importantes competencias en el sistema federal alemán, se sumen a sus planes para un suministro energético más respetuoso con el clima.

Encontrar puntos de consenso entre el ministro federal de los Verdes, conocido por su clara postura contra la invasión de Rusia y como defensor de las energías renovables, y el jefe regional conservador, que ha sido noticia en repetidas ocasiones por sus declaraciones prorrusas desde el inicio de la guerra, ha sido una camino de espinas.

Tras la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania, Alemania ha estado en el punto de mira de las críticas de otros Estados miembros de la UE.

Numerosos analistas y responsables políticos europeos señalaron con el dedo la decisión estratégica de Alemania de depender en gran medida de la energía rusa para su crecimiento económico e industrial.

Rusia representaba el 55% de las importaciones de gas de Alemania en 2021, una cifra que se redujo al 26% en junio de 2022, al tiempo que Berlín ha decidido sustituir todas las importaciones rusas para mediados de 2024.

Actualmente, Alemania no recibe gas de Rusia, recordó Habeck.

Antes de la guerra de Ucrania, el proyecto de gasoducto Nord Stream 2, que duplicaría el flujo de gas ruso directamente a Alemania, provocó tensiones en Europa y descontento en Washington.

El gasoducto, considerado un punto de inflexión geopolítico para el suministro energético de Alemania, estaba listo desde el punto de vista técnico en septiembre de 2021 y sólo necesitaba la certificación final de las autoridades alemanas y de la UE.

Sin embargo, ello nunca ocurrió porque en febrero se produjo la invasión rusa de Ucrania.

Tanto el gobierno de Barack Obama como el de Donald Trump rechazaron el gasoducto, pero las cosas cambiaron en julio de 2021, cuando el presidente estadounidense Joe Biden decidió no sancionar a los participantes en el proyecto del gasoducto.

LOS PROBLEMAS DEL NORD STREAM-2

«El daño al interés nacional estadounidense será profundo», comentó la influyente revista Foreign Policy.

Desde entonces, varios políticos alemanes han hecho declaraciones públicas sobre Nord Stream 2 y, en general, sobre la dependencia de Alemania de la energía rusa.

«Me equivoqué […] Nos equivocamos todos», dijo recientemente el ex ministro de Finanzas alemán conservador (CDU), Wolfgang Schäuble.

Frank-Walter Steinmeier, presidente alemán y firme partidario del Nord Stream 2, también lo lamentó, alegando que su «apoyo al Nord Stream 2 fue claramente un error».

La ex canciller alemana Angela Merkel, responsable en gran medida de dar luz verde al controvertido gasoducto, sigue mientras tanto defendiendo la que fue su línea política con Rusia, y a finales de septiembre pasado aseguró que Europa necesita una arquitectura de seguridad que «incluya a Rusia».

Editado por F.Heller