¿Endurecerá Barnier la política migratoria?

El recién nombrado primer ministro francés, Michel Barnier, podría verse "tentado" de seguir los recientes pasos de la vecina Alemania para  suspender temporalmente en Acuerdo de Schengen y volver a aplicar controles en sus fronteras con el objetivo de frenar la inmigración irregular, según varios expertos.

/ EUROEFE EURACTIV
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París (Euractiv / EuroEFE).- El recién nombrado primer ministro francés, Michel Barnier, podría verse «tentado» de seguir los recientes pasos de la vecina Alemania para  suspender temporalmente en Acuerdo de Schengen y volver a aplicar controles en sus fronteras con el objetivo de frenar la inmigración irregular, según varios expertos.

«La cuestión del control de los flujos [migratorios] afecta a todos los Estados miembros», explicó a Euractiv-Francia Charles Rodwell, diputado de Ensemble pour la République (EPR), una formación cercana al presidente francés, Emmanuel Macron.

Rodwell, que codirigirá las negociaciones sobre el proyecto de presupuesto de inmigración para 2025 este otoño, ha seguido de cerca la situación en Francia.

«En mi opinión, sería muy malo para Francia no reaccionar cuando se enfrente a estos mismos problemas y dificultades. Por eso estamos observando muy de cerca lo que ocurre en Alemania, y tendremos que considerar si estamos haciendo lo suficiente o no».

«Apoyaré una política firme de control de la inmigración […]. Hay verdaderas expectativas», declaró este martes Benjamin Haddad, también diputado del EPR y estrecho aliado de Macron en el Parlamento, a la cadena BFMTV.

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Aunque el recién nombrado primer ministro francés, Michel Barnier, aún no ha expuesto los detalles de cuál será su hoja de ruta política y todavía no se ha anunciado la formación de un gobierno, sus manifestaciones en relación con la política migratoria durante otras etapas de su tarea política se han destacado por seguir una línea dura en la materia, más allá incluso de las normas de la UE.

Duro pulso político

El reciente anuncio de Berlín de imponer controles en todas las fronteras terrestres de Alemania a partir del 16 de septiembre es la última de una serie de decisiones del Gobierno alemán de cara a endurecer su lucha contra la inmigración irregular, que tuvo su detonante en el atentado yihadista de la localidad alemana de Solingen a finales de agosto pasado.

El giro político en Alemania se produce en medio de una gran tensión en torno al fenómeno de la migración irregular, un caldo de cultivo que ha sido aprovechado y capitalizado políticamente por la formación de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) en las recientes elecciones de los länder de Turingia y Sajonia, en el Este del país.

La nueva línea dura de Berlín supone alejarse del Tratado de Schengen, que permiten la libre circulación de personas entre los Estados miembros de la UE.

Los nuevos controles fronterizos en Alemania podrían aumentar la presión sobre Francia y Bélgica, ya que los inmigrantes irregulares a quienes se deniega asilo en el país germano podrían intentar cruzar a Calais o al Reino Unido.

Francia mantendrá controles fronterizos con otros países del Área Schengen hasta el 31 de octubre en relación con potenciales amenazas terroristas tras los Juegos Olímpicos y la migración irregular. Sin embargo, de momento París no ha anunciado nuevas medidas más allá de esa fecha.

Pero el conservador Barnier sabe que la supervivencia de su futuro gobierno depende de que la extrema derecha de Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen se abstenga en una posible moción de censura.

Endurecer el tono

Dado que el sindicato de izquierdas Nouveau Front Populaire (NFP) se ha negado a apoyar a un gobierno de derechas, el RN tiene libertad total para apoyar a Barnier durante el tiempo que lo crea conveniente, o por el contrario retirarle su respaldo.

«Es innegable que Michel Barnier parece tener la misma posición que nosotros sobre la inmigración», declaró el fin de semana Marine Le Pen en una entrevista con el semanario La Tribune Dimanche.

Por ello, tras la decisión de Alemania, Barnier podría decidir seguir una línea más de “halcón” en política migratoria, con el respaldo implícito de Macron.

En muchos sentidos, supondría rescatar del cajón un proyecto de ley de inmigración considerado como uno de los más duros de los últimos años, que la mayoría relativa de Macron aprobó  en diciembre de 2023 con los votos de la extrema derecha.

«Es posible que Barnier, que ha expresado en varias ocasiones su voluntad de controlar y limitar al máximo las entradas irregulares [en territorio francés], tenga la tentación de decir: ‘Nosotros también debemos proteger nuestras fronteras’ y pedir una excepción al acuerdo de Schengen», según comentó a Euractiv.fr Jérôme Vignon, experto en política migratoria del Instituto Jacques Delors.

Barnier no permanece ajeno al duro tono que otros socios de la UE mantienen en cuestión de política migratoria.

En su día aspirante a la presidencia, se presentó a las primarias de 2021 por su partido, Les Républicains (LR), con la propuesta de aplicar una «moratoria» a la inmigración irregular y consagrar las nuevas políticas migratorias en la Constitución francesa mediante un referéndum.

Este «escudo constitucional», como él mismo lo bautizó, «garantizará que las disposiciones adoptadas en el marco de la moratoria no puedan ser anuladas por los tribunales franceses en virtud de los compromisos internacionales de Francia», escribió en Le Figaro en julio de 2021.

A los juristas les preocupaba que Barnier -aunque europeo convencido y principal artífice del acuerdo del Brexit- estuviera dispuesto a saltarse la legislación de la UE para impulsar su programa.

¿Podría Barnier seguir los pasos de Alemania y aumentar los controles fronterizos?

Una medida de tal calibre podría funcionar a modo de maniobra política para suavizar la futura relación del Gobierno con la RN, pero no es en absoluto el enfoque óptimo, según Vignon.

«Entraríamos en una lógica de contagio», advirtió, “que no interesa ni a Francia ni a Alemania”.

En su lugar, Francia podría impugnar la legalidad de la decisión alemana ante la Comisión Europea. Vignon vaticina como probable que se abran negociaciones bilaterales entre Alemania y los países fronterizos.

En última instancia, aumentar los controles fronterizos podría agravar las tensiones entre París y Berlín, no apaciguarlas.

«Michel Barnier necesitará desplegar un tono amable, ya que se dispone a entablar negociaciones muy difíciles sobre la aprobación del programa de ahorro de siete años de las finanzas públicas francesas», comentó Vignon.

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Editado por Fernando Heller