La UE se prepara para otro "round" con Orbán por la renovación de las sanciones a Rusia

Esta vez no valdrán trucos ni subterfugios para intentar eludir a Budapest: para aprobar las sanciones contra Rusia se necesita el acuerdo unánime de los 27 socios del bloque

Euractiv
Kallas (izq), Costa (Izq) y Orbán (dr) en el Consejo Europeo de Bruselas, el 6 de marzo de 2025
Kallas (izq), Costa (Izq) y Orbán (dr) en el Consejo Europeo de Bruselas, el 6 de marzo de 2025 [Thierry Monasse/Getty Images]

Bruselas (Euractiv.com/.es) – Aunque los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) lograron la semana pasada evitar que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, empañara (completamente) el mensaje de pleno compromiso comunitario con Ucrania, en breve se enfrentarán a otro duro “round” con Budapest por la renovación de las sanciones impuestas a Rusia.

En la cumbre del jueves pasado, los líderes de la UE se limitaron a eludir a Hungría, que se negó a firmar la declaración final de apoyo europeo (casi) sin fisuras a Kiev.

A Budapest, sin embargo, no pareció molestarle demasiado el quedar aislada el resto de socios del bloque.

Al menos los jefes de Estado y de Gobierno de la UE lograron evitar que Hungría tomara como rehén al bloque en su conjunto respecto a las grandes directrices de política exterior, e incluso algunos sugirieron que ese “puente” para sortear el bloqueo de Orbán (Fidesz/Patriotas por Europa) podría volver a aplicarse.

A algunos diplomáticos de la UE, sin embargo, les sorprendió, en declaraciones en privado, que Orbán, un experto en arrancar concesiones a la UE, no pidiera nada a cambio esa vez.

Tampoco sacó a relucir en la reunión ningún tema polémico, entre ellos las sanciones a Rusia, según cuentan fuentes diplomáticas.

Pero la actitud de Orbán puede estar más relacionada con que no se tomase ninguna decisión de gran calado, vinculante, en la cita de la semana pasada.

Para el próximo Consejo Europeo del 20 y 21 de marzo las cosas no pintan tan sencillas.

Según fuentes diplomáticas consultadas por Euractiv, Budapest se ha guardado un as en la manga para la gran batalla de la semana que viene: la decisión de prorrogar o no el paquete de sanciones de la UE contra Moscú, que se tiene que renovar cada seis meses y vence el próximo 15 de marzo.

Pero esta vez no valdrán trucos ni subterfugios para intentar eludir a Budapest: para aprobar las sanciones se necesita el acuerdo unánime de los 27 socios del bloque.

Esa circunstancia otorga a Orbán el poder de decisión para utilizar su voto como posible moneda de cambio, y, si no obtiene lo que desea, romper la baraja y mantener su línea “amable” con el Kremlin.

Las medidas restrictivas impuestas por la UE están focalizadas en personas, empresas y otras entidades que, según el bloque, están directamente implicadas en el menoscabo de la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania.

Entre las herramientas contempladas en ese “paquete de sanciones” comunitario contra Rusia figuran la prohibición de viaje y la congelación de activos.

En estos momentos más de 2.400 personas y entidades figuran en esa “lista negra” de la UE.

En los tres últimos años, Budapest ha utilizado la renovación periódica de las sanciones como moneda de cambio política, y ha intentado en repetidas ocasiones quitar de ese listado a algunas de las personas sancionadas por la UE.

En ese sentido, Budapest ha señalado recientemente que desea borrar de esa lista a ocho personas, además de lograr más concesiones en las negociaciones sobre el tránsito de gas con Ucrania.

La Representación Permanente de Hungría (REPER) ante la UE no ha brindado información sobre las personas en cuestión.

Tras las señales políticas enviadas en las últimas semanas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acerca de la posible suspensión de las sanciones de Washington a Rusia, es probable que Budapest se “inspire” en esa postura para ejercer presión.

En ese sentido, el ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Peter Szijjártó, expresó la semana pasada -tras una visita a Washington- su confianza en recibir una respuesta a una carta que Budapest envió  a la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, sobre el conflicto del gas de su país con Ucrania como paso previo antes de considerar una ampliación de las sanciones a Moscú.

Hungría y Eslovaquia llevan varios meses enfrentadas con Ucrania después de que Kiev pusiera fin a un acuerdo para facilitar el flujo de gas de Rusia a la UE. Las negociaciones encabezadas por Bruselas para intentar hallar una salida han sido hasta ahora infructuosas.

En enero pasado, Hungría renunció a su derecho de veto y aceptó la prórroga de seis meses del régimen principal de sanciones de la UE contra Rusia pero sólo después de la firma de una declaración conjunta y no vinculante de que el problema del gas será tomado en serio por Bruselas y por la UE.

Los embajadores de la UE tienen tres oportunidades esta semana para conseguir una prórroga del paquete de sanciones: este lunes, el miércoles y, como último recurso, el viernes.

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[Editado por BTS/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]