Los países de la UE rechazan la propuesta de Von der Leyen para la devolución de inmigrantes

El compromiso debilita el reconocimiento mutuo y deja a las capitales un amplio margen de maniobra para rechazar o sustituir la orden de otro país en virtud de varias excepciones, entre ellas cuestiones de orden público o la existencia de vías de expulsión más "eficaces".

Euractiv
Reunión de ministros europeos de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores, el  2 de diciembre de 2024.
Reunión de ministros europeos de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores, el 2 de diciembre de 2024. [EPA/OLIVIER MATTHYS]

Bruselas (Euractiv.com) – Los gobiernos de los países de la Unión Europea (UE) han matizado y suavizado el elemento más ambicioso del reglamento estrella de la Comisión Europea sobre el retorno de inmigrantes, y se decantan ahora por aplicar un mayor control a nivel nacional, además de por una mayor «discrecionalidad», según el último compromiso de la Presidencia semestral danesa del Consejo, al cual ha tenido acceso Euractiv.

El texto, que se debatirá mañana, jueves, en el grupo de trabajo del Consejo, se aleja del plan propuesto para un «sistema común de la UE».

En su lugar, establece «normas y procedimientos comunes», y otorga a las capitales más margen para actuar.

El pasado mes de marzo la Comisión Europea propuso reforzar el sistema de deportación de la UE, creando un sistema unificado y allanando el camino a los «centros de retorno» en terceros países.

El objetivo era sustituir la Directiva de Retorno de 2008 y convertirse en la piedra angular de la política migratoria de la II Comisión Von der Leyen.

La idea central de contar con una «orden europea de retorno» era que si un país de la UE ordenaba la salida de un inmigrante, esa decisión se aplicaría automáticamente en todos los demás países del bloque.

Pero según varios diplomáticos de la UE, el reconocimiento mutuo se convirtió en la cuestión más espinosa para muchos Estados miembros.

El compromiso debilita el reconocimiento mutuo y deja a las capitales un amplio margen de maniobra para rechazar o sustituir la orden de otro país en virtud de varias excepciones, entre ellas cuestiones de orden público o la existencia de vías de expulsión más «eficaces».

Por otro lado, también se han recortado las normas sobre retornos voluntarios, y se ha dejado a los gobiernos un mayor margen de discrecionalidad en ese sentido.

Sin embargo, una parte de la propuesta inicial de Bruselas se ha mantenido: el proyecto permite el retorno a países donde los migrantes pueden tener pocos o ningún vínculo personal.

Los ministros debatirán las normas de retorno en el Consejo de Asuntos de Interior del próximo mes de octubre y tratarán de definir un enfoque general antes de diciembre, la última reunión ministerial del año, según un borrador del orden del día al cual ha tenido acceso Euractiv.

Esa sesión de fin de año será un verdadero «duelo migratorio», ya que los ministros también intentarán cerrar acuerdos sobre otros dos importantes asuntos migratorios: una lista de países de origen seguros para toda la UE y nuevas normas sobre terceros países seguros.

En el Parlamento Europeo mientras tanto, los avances también han sido lentos. El eurodiputado neerlandés Malik Azmani, del grupo liberal Renovar Europa,  aún no ha presentado su informe, lo cual ha provocado protestas en la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior.

Mientras tanto, grupos de la sociedad civil y legisladores de izquierdas han criticado duramente las nuevas normas, y aseguran que todo el proyecto está impulsado por el imperativo político de aumentar las tasas de deportación, a expensas de las salvaguardias de los derechos fundamentales.

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(Editado por Martina Monti/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)