Europa ante el reto no resuelto de su compleja política de asilo y migración
Roma / Bruselas /Atenas (Euractiv) / (EuroEFE).- Mientras la crisis migratoria se sigue agravando en Europa, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) que se reúnen a partir de mañana, jueves, en una cumbre extraordinaria en Bruselas durante dos días centrarán buena parte de sus debates en cómo incrementar el volumen de retorno de inmigrantes a sus países de origen, en lugar de buscar una solución mucho más global al problema.
Fuentes de la UE admiten que existen cuellos de botella en cada uno de los pasos burocráticos del proceso de asilo. El reparto limitado de la carga y la sobrecarga de las autoridades nacionales de inmigración, que no pueden impedir que los inmigrantes presenten solicitudes de asilo en varios socios comunitarios, han provocado una crisis casi permanente del sistema.
LA PRESIÓN CONTINUA DE AUSTRIA Y HOLANDA
Austria y Países Bajos -los dos países que recientemente vetaron la adhesión de Bulgaria y Rumanía al espacio sin fronteras interiores de Schengen, alegando que no estaban preparados para proteger adecuadamente las fronteras europeas– han sido los principales promotores del Consejo Europeo de esta semana.
«Hemos vuelto a situar este tema en el centro del debate europeo», aseguró el canciller austriaco, Karl Nehammer, tras la última reunión de líderes de la UE en diciembre pasado.
Good exchange 📞 on migration with my Italian counterpart @GiorgiaMeloni ahead of the special #EUCO meeting in Brussels. 🇦🇹 and 🇮🇹 both are facing tough challenges fighting illegal migration. We agree that we have to make concrete progress at the #EUCO this week.
— Karl Nehammer (@karlnehammer) February 6, 2023
Según un informe de la Comisión Europea filtrado al periódico Die Welt, Austria es el cuarto país de la UE que más inmigrantes recibe y el que más solicitantes de asilo tiene per cápita. Según el ministerio del Interior austriaco, el 40% de esos migrantes pasaron por Bulgaria.
«Queremos ayudar a Bulgaria a proteger la frontera de forma más eficaz. Bulgaria no puede gestionar más controles por sí sola», aseguró Nehammer durante una visita de Estado a Sofía el mes pasado. Según el canciller austriaco, Bulgaria debería recibir al menos 2.000 millones de euros de ayuda para construir -entre otras cosas- un muro en su frontera con Turquía.
Por su parte, el primer ministro holandés, Mark Rutte, advirtió de que «tenemos que volver a las normas de Dublín» o Schengen «no sobrevivirá».
https://twitter.com/MinPres/status/1622646819816603671
La Comisaria europea de Asuntos de Interior, Ylva Johansson, ha asegurado que quiere encontrar una solución «pragmática» sobre las vallas fronterizas, lo que Nehammer describió la semana pasada como «un paso en la dirección correcta que demuestra que nuestro impulso a favor de medidas concretas era importante».
La disputa sobre la ampliación de Schengen es síntoma de que los servicios nacionales de inmigración en la mayor parte de los casos están sufriendo graves problemas.
LENTITUD EN LA TOMA DE DECISIONES
Esas dificultades empiezan por la lentitud de los procesos de toma de decisiones.
Según un informe de la Agencia Federal Alemana de Migración y Refugiados, el procedimiento de asilo tarda en Alemania una media de 7,6 meses desde la solicitud hasta la decisión. Sin embargo, esa media aumenta a 26 meses si el solicitante recurre la decisión ante los tribunales.
Del mismo modo, la Oficina Federal de Inmigración y Asilo (BFA) de Alemania y el Ministerio del Interior checo están obligados a tomar una decisión en un plazo de seis meses a partir de la fecha de la solicitud de asilo. Pero a finales de octubre pasado había 110.385 casos sin resolver.
En otras partes de Europa hay pautas similares, aunque se han registrado mejoras en Francia, donde el tiempo medio de tramitación de una solicitud de asilo en 2022 fue de 5,2 meses, lo que supone un descenso significativo respecto a 2020 y 2021, cuando superó los 8,5 meses.
Ello ha provocado un ligero descenso en el número de solicitudes pendientes en Francia, que se sitúa en torno a las 47.000, según la Oficina Francesa de Protección de Refugiados y Apátridas.
Según datos del Ministerio del Interior de Viena, en diciembre de 2022 había 44.935 casos sin resolver en Austria.
Al mismo tiempo, República Checa sólo informó de 768, pero fuentes oficiales aseguran que están “al límite”.
Welcoming the European Union Agency for Asylum #EUAA & saying farewell to the European Asylum Support Office #EASO.#EUAsylumAgency pic.twitter.com/U2kkrmqpIF
— EU Agency for Asylum – EUAA (@EUAsylumAgency) January 19, 2022
«La autoridad está actualmente al límite de su capacidad. Cualquier fluctuación en el número de solicitudes presentadas haría imposible aplicar el procedimiento dentro de los plazos», declaró a EURACTIV.cz Hana Malá, portavoz del ministerio del Interior.
En Italia se presentaron 72.423 solicitudes de asilo entre el 1 de agosto de 2021 y el 31 de julio de 2022, casi 32.000 más que el año anterior. Se examinaron unas 57.558 solicitudes.
En Croacia, que se adhirió a Schengen en enero, el Centro de Estudios para la Paz (CMS), una ONG con sede en Zagreb, calcula que las solicitudes de asilo tardan «entre uno y dos años», según los casos en los que han intervenido.
El ministro del Interior, Davor Božinović, informó de que el pasado noviembre 36.000 migrantes llegaron a Croacia a través de la ruta de los Balcanes en 2022, un aumento del 145% desde 2021. A la mayoría se les pide formalmente que abandonen la UE voluntariamente en un plazo de siete días.
España tiene dificultades para gestionar las solicitudes de asilo desde la crisis de los refugiados sirios en 2015, pero la situación empeoró hace cuatro años, cuando el número de solicitudes empezó a crecer exponencialmente.
Una vez admitida a trámite la solicitud, la legislación española exige que se adopte una decisión en el plazo de seis meses. Sin embargo, el proceso suele tardar hasta un año y a veces más, afirman las ONG españolas.
Alrededor de 94.500 solicitudes siguen pendientes, según la Oficina Española de Asilo y Refugio.
SITUACIÓN “ESPECIAL” DE LOS UCRANIANOS
En Grecia puede llevar entre 6 meses y 3 años completar un proceso de solicitud de asilo.
Si las autoridades determinan que el solicitante procede de Turquía, tiene que pasar una primera entrevista para demostrar que no corre peligro en Turquía, y luego una segunda para recibir asilo o que se le deniegue.
En Finlandia, el tiempo medio de tramitación es de 229 días, y el Servicio de Inmigración tiene un retraso de 3.136 casos pendientes, o 4.814 si se incluyen los solicitantes de asilo ucranianos. Sin embargo, los ucranianos tienen derecho a protección temporal y sus casos de asilo no se tramitan del mismo modo.
La Oficina del Comisario General para los Refugiados y Apátridas (CGRA) de Bélgica suele tardar unos seis meses en tomar una decisión, pero la pandemia creó un gran retraso, en gran parte porque hubo que suspender las entrevistas con los solicitantes.
Tras la pandemia, el número de inmigrantes ha aumentado. En 2022 se registraron en Bélgica casi 37.000 solicitudes de asilo, un aumento del 40% respecto a 2021. Afganistán, Siria, Palestina, Burundi y Eritrea son los principales países emisores de migrantes.
LENTITUD EN LOS RETORNOS
A la lentitud en la toma de decisiones se une la lentitud en los procesos de devolución de los solicitantes de asilo rechazados en su país de origen o al Estado de la UE al que llegaron originalmente.
Según datos del Tribunal de Cuentas Europeo (TCE), entre 2018 y 2021 se llevaron a cabo un total de 19.745 retornos forzosos y 2.183 retornos asistidos de los más de 136.000 migrantes que desembarcaron, el 14,5% y el 1,6% del total, respectivamente.
Sin embargo, varios gobiernos de socios de la UE han centrado su esfuerzo en las repatriaciones.
Entre ellos, el gobierno de centro-izquierda del canciller alemán, Olaf Scholtz. En el primer semestre de 2022, Alemania repatrió a 6.198 inmigrantes, principalmente a Macedonia del Norte, Albania y Georgia.
Por su parte, la Fedasil belga informó de que 2.673 fueron devueltos voluntariamente a su país de origen en 2022. Fedasil coordina y paga el retorno, y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) organiza el regreso en avión o en autobús.
En 2021, de las 3.420 personas repatriadas por Italia, 1.945 eran nacionales tunecinos. Sin embargo, los detalles de los acuerdos entre Italia y Túnez sobre migración nunca se han hecho públicos en su totalidad.
Según el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE), con sede en Luxemburgo, la falta de cooperación con los Estados de origen de los migrantes es la principal causa de los malos resultados en materia de devoluciones a nivel europeo.
Un informe de 2019 del TCE destacaba una serie de deficiencias en Italia, como la ausencia de un sistema válido de gestión del retorno, las dificultades para localizar a los migrantes que deben ser repatriados, la insuficiente capacidad de los Centros de Permanencia para el Retorno (CPR) y la escasa cooperación con los países de origen de los migrantes.
Croacia también tiene un acuerdo sobre reubicación de migrantes alojados en campos de Grecia e Italia, y varios cientos han sido reubicados en el marco del mecanismo de solidaridad de la UE.
Sin embargo, como son libres de viajar mientras se tramitan sus solicitudes, se calcula que alrededor del 75-90% de los solicitantes de asilo se trasladan a otros países antes incluso de que se tome la decisión.
Por ejemplo, en 2020 se presentaron cerca de 2.000 solicitudes formales, de las que casi 1.700 fueron anuladas porque el solicitante abandonó el país antes de que se dictara la resolución. Sólo 42 -el 2% del total- fueron finalmente aprobadas. Los principales países de origen de los solicitantes son Afganistán, Irak, Irán, Turquía y Siria.
ACUERDOS CON PAÍSES TERCEROS
Un sistema de retorno ya de por sí complejo se complica aún más con una red de acuerdos bilaterales de readmisión entre la UE y terceros países que se suman a los acuerdos comunes de readmisión del bloque.
Croacia tiene acuerdos bilaterales de readmisión con sus vecinos Bosnia-Herzegovina y Serbia, así como con algunos terceros países, entre ellos Pakistán.
La República Checa tiene actualmente 17 acuerdos bilaterales con países como Alemania, Polonia y Eslovaquia y con terceros países como Armenia, Kosovo, Moldavia, Mongolia y Vietnam.
Alemania tiene acuerdos bilaterales de repatriación con 16 países no pertenecientes a la UE, incluidos Noruega y Suiza, mientras que Finlandia tiene acuerdos de este tipo con Bulgaria, Estonia, Kosovo, Letonia, Lituania, Rumanía y Suiza.
Austria tiene 22 acuerdos bilaterales de repatriación, según una investigación parlamentaria de 2021, tres de los cuales son con países no pertenecientes a la UE: Kosovo, Nigeria y Túnez.
UNA PRESIÓN TANGIBLE
Las autoridades de inmigración de toda la UE se están doblegando ante el creciente número de solicitudes, los retrasos existentes e incluso la escasa formación del personal en muchas ocasiones.
En Croacia, Sara Kekus, del CMS, declaró a EURACTIV que «hay señales que indican que las autoridades de inmigración carecen de la formación y la comprensión adecuadas de los derechos humanos de los refugiados y otros migrantes, especialmente del principio de no devolución, de las implicaciones psicosociales de los traumas vividos, además de la situación en sus países de origen».
«Además, las autoridades de inmigración emplean a personal que rara vez habla alguna lengua extranjera, lo que supone un gran obstáculo a la hora de comunicarse con los refugiados y otros extranjeros», añadió.
Aun así, hay pruebas de que en los países donde se han incrementado los presupuestos de personal para su servicio de inmigración han experimentado mejoras.
Finlandia es uno de los pocos casos de éxito relativo. La plantilla de su Servicio de Inmigración es actualmente de 1.229 personas y está previsto que aumente a 1.300 a finales de año.
En Francia, el número de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en la OFPRA ha aumentado de 884 en 2019 a 1.028 a finales de 2021.
En 2022, la CGRA belga invirtió en «acciones especiales» para mejorar la gestión de las solicitudes, mientras que el Consejo de Ministros asignó fondos adicionales el pasado diciembre para pagar al nuevo personal en abril y mayo, lo que la CGRA espera que se traduzca en un aumento significativo en el número de decisiones de asilo en 2023.
Entre septiembre y diciembre de 2022, el número de decisiones ya aumentó un 25% respecto al mismo periodo de 2021, según el CGRA.
Editado por F.Heller