Europa, tomada por sorpresa, mientras el conflicto con Irán reduce el suministro de gas
La empresa de análisis del mercado Independent Commodity Intelligence Services, afirmó que un cierre de tres meses del estrecho de Ormuz podría triplicar los precios del gas en la UE.
Bruselas (Euractiv)- Los precios del gas natural licuado (GNL) están subiendo porque los operadores de buques no se atreven a cruzar la estrecha entrada al Golfo Pérsico, en un momento complicado para Europa, donde las reservas están bajando.
Una quinta parte de los buques cisterna de GNL del mundo tienen que pasar por el estrecho de Ormuz para llevar el gas de Oriente Medio a los mercados mundiales. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán, el tráfico marítimo a través de este cuello de botella ha cesado casi por completo, lo que ha provocado el pánico en un mercado energético al que la UE está muy expuesta.
El lunes por la mañana, los precios del gas en Europa subieron alrededor de un 40 %, hasta situarse en unos 45 euros por megavatio-hora (MWh), frente a los 31 euros de la semana anterior. Los precios del petróleo se vieron menos afectados, pero subieron un 8 %, ya que los petroleros que transportaban crudo también se vieron atrapados en el Golfo.
«Los cargamentos de Catar solo proporcionan una décima parte de las importaciones de GNL de la UE», afirmó Ben McWilliams, analista energético del grupo de expertos Bruegel, con sede en Bruselas. No se considera inminente una escasez en el bloque.
«Sin embargo, cualquier interrupción en el estrecho de Ormuz eleva el precio mundial del GNL, lo que significa que los importadores europeos también pagan más por los cargamentos que llegan de Estados Unidos», añadió. El lunes, la gigante energética estatal QatarEnergy anunció que había dejado de producir GNL en respuesta a un ataque con drones lanzado por Irán contra la infraestructura energética.
Una bonanza para los exportadores de GNL estadounidenses
Seb Kennedy, analista energético, calificó la guerra como «una bonanza para los exportadores de GNL estadounidenses y una catástrofe para todos los demás». El aumento de las importaciones de la UE de gas estadounidense obtenido mediante fracking (fracturación hidráulica) ha contribuido en gran medida a sustituir los suministros por gasoducto procedentes de Rusia desde la invasión de Ucrania por parte del Kremlin hace más de cuatro años.
Para empeorar las cosas, las instalaciones de almacenamiento de gas del bloque solo están llenas al 30 % y deben rellenarse gradualmente antes del inicio del próximo invierno. «Un mayor almacenamiento de gas habría garantizado una mayor seguridad», afirmó Georg Zachmann, experto en energía del Helmholtz Zentrum, con sede en Berlín. Sin embargo, añadió que, en cualquier caso, los precios del gas habrían subido. «La soberanía energética requeriría que la UE dejara de depender de la mayoría de las importaciones de combustibles fósiles», afirmó.
Cierre del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo
El impacto de la última guerra entre Irán y la alianza entre Estados Unidos e Israel en los bolsillos de los europeos dependerá en gran medida del tiempo que el estrecho de Ormuz permanezca efectivamente cerrado al tráfico marítimo. Independent Commodity Intelligence Services, una empresa de seguimiento del mercado, afirmó que un cierre de tres meses podría triplicar los precios del gas en la UE.
La intensificación de la crisis en el Golfo no parece haber sido prevista por los operadores de la red de gas de la UE, cuya asociación Entso-G tiene el encargo de Bruselas de elaborar previsiones y escenarios periódicos con fines de planificación. No ha sido posible contactar con el grupo para recabar sus comentarios.
El regulador europeo de la energía ACER exigió a principios de febrero que los operadores de redes de gas prestaran «mayor atención a la disponibilidad de GNL», dada la creciente importancia de los suministros por buques cisterna —que cubren cerca de la mitad de la demanda total— para la seguridad del abastecimiento de la UE.
«La buena noticia, porque realmente necesitamos buenas noticias, es que nos queda menos de un mes para que termine la temporada de calefacción en términos de almacenamiento», declaró el lunes a los periodistas la portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho. «Eso significa que deberíamos haberlo conseguido».
///
(Editado por rh, aw/Euractiv,com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)