Merz vela armas ante el reto de liderar una «nueva» Alemania

La titubeante política europea de Scholz fue uno de los objetivos preferidos del líder de la CDU para atacarle en los mítines de campaña

Euractiv
Europa pone los relojes “a la hora alemana”
Europa pone los relojes “a la hora alemana”

Berlín (Euractiv.de/.es) – Europa aguarda con expectación el veredicto  de las urnas en las elecciones de este domingo en Alemania, que no sólo determinará el futuro de la –todavía- principal economía del bloque, sino que modelará también en parte el mapa de la futura Unión Europea.

Mientras los líderes de los partidos cortejaban en los últimos días de campaña a las cámaras, los diplomáticos europeos se mezclaban discretamente entre la masa de simpatizantes reunidos en Berlín en los fines de semana para seguir con atención los mítines de los principales candidatos.

Una semana, se podía ver al embajador británico en Berlín en el centro de conferencias City Cube en una charla con el responsable de política exterior del Partido Socialdemócrata (SPD/S&D).

A la semana siguiente, un representante de la embajada portuguesa estaba haciendo cola para tomar un café en la conferencia del Partido Verde en el mismo lugar.

Europa ha seguido con ciertas dosis de nerviosismo la campaña electoral de la mayor economía del continente, en un momento de máxima tensión en el panorama político europeo e internacional.

«El mundo no para de girar con todo lo que está pasando en Estados Unidos, los primeros 100 días de (el presidente estadounidense Donald) Trump e incluso el presupuesto europeo», comenta un diplomático europeo a Euractiv-Berlín

«Europa necesita tener a un interlocutor en Alemania», agrega la fuente, que solicitó el anonimato.

Para los socios comunitarios, resultará tranquilizador que los partidos políticos en liza este domingo sean conscientes del papel crucial del país en la Unión Europea (UE), aunque las cuatro principales formaciones –SPD, CDU/CSU, Verdes y Liberales del FDP- tengan enfoques distintos sobre el futuro papel de Alemania en el bloque.

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La consecuencia más probable de los comicios del domingo es que Berlín –con su quizás nuevo canciller, el democristiano Friedrich Merz (CDU/PPE)- desempeñe un papel más fuerte en la escena europea, aunque corra el riesgo de pisar algunos callos.

Sería sin duda un cambio significativo respecto a los últimos tres años. Los observadores políticos en Alemania han visto con profunda preocupación cómo el país pasaba de supuestamente «liderar el mundo libre» con la ex canciller Angela Merkel (CDU) a convertirse casi en un segundón con el canciller en funciones, Scholz (SPD).

Si alguna vez Merkel concitó la atención de Bruselas fue por una relación endeble con Emmanuel Macron -la otra mitad del «motor» franco-alemán de la UE- y por haber tomado medidas unilaterales de calado en momentos de crisis.

En otras ocasiones, la tambaleante coalición tripartita (SPD-Verdes-Liberales) ha estado tan dividida que ha hecho descarrilar el proceso legislativo de la UE o no ha permitido que se aprobara ninguna posición firme en Bruselas: el denominado «voto alemán».

Acabar con el «mutismo» alemán

La frustración es generalizada entre los rivales de Scholz, especialmente entre sus socios de coalición, los Verdes (tras la salida del FDP), a los que a menudo se ha culpado -por extensión- de lo que consideran numerosos fracasos del canciller.

Al principio de la campaña electoral, cuando la prensa preguntó al ministro de Economía en funciones Robert Habeck, candidato principal de Los Verdes, cuál era el tema central de su programa electoral, su respuesta fue clara: centrarse en Europa.

De hecho, Europa también estuvo en el centro de la campaña de Merz.

La titubeante y errática gestión de Scholz en su política europea fue uno de los objetivos preferidos del líder de la CDU para atacarle en los mítines de campaña.

En ese sentido, Merz ha prometido un liderazgo proactivo que tenga entre sus prioridades la coordinación y acabe con la «falta de discurso europeo» de Alemania, con Scholz.

Aunque la campaña no se centró en Europa exclusivamente, Merz y Habeck intentaron diferenciarse de la línea mantenida por Scholz, explica Johannes Lindner, director del Centro Jacques Delors.

Los temas europeos ganaron algo más de fuerza tras los recientes anuncios de Donald Trump sobre el futuro de Ucrania y ante la inminente “guerra arancelaria” con la que Washington amenaza a la UE, sumado al creciente debate sobre la inmigración irregular, subraya el experto.

Todo ello, dibuja cuatro escenarios potenciales para el futuro papel de Alemania en Europa.

Por un lado, Habeck apuesta  por una visión “federalista” que pondría los ingentes  recursos financieros de Alemania a disposición de la UE, incluida la posibilidad de un nuevo endeudamiento y financiación comunes.

Por otra parte, la candidata de la formación de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, cuya formación va segunda en las encuestas, ha prometido sacar a Alemania de la UE y del euro.

Entre los dos, Merz promete un nuevo estilo de liderazgo paneuropeo, pero defiende explícitamente los intereses de la política nacional.

Por su parte, Scholz defiende un statu quo en el que la UE apenas ocupa el primer plano.

«No mencionó a la UE ni una sola vez», comentó una fuente diplomática europea tras el discurso del canciller en el congreso del SPD en enero pasado.

Todo está en manos de los votantes

Pero hacia dónde se incline la balanza alemana -y en gran parte el destino de Europa- está en última instancia en manos de los votantes.

El hecho cierto es que la UE ocupa un lugar secundario en la lista de asuntos más apremiantes para el electorado, pues sólo el 1% la considera prioritaria, según una encuestareciente de YouGov.

Sin embargo, la mayoría coincide en que Merz será quien probablemente gane los  comicios.

Según otra encuesta encargada por el Movimiento Europeo de Alemania (EBD), la mayoría de los votantes apoya la pertenencia de Alemania a la UE y quiere que el bloque comunitario tenga más competencias para impulsar la defensa, la seguridad fronteriza y la competitividad.

Sin embargo, a diferencia de Habeck, no quieren que Alemania inyecte más recursos al bloque y se muestran divididos sobre una nueva ampliación a, por ejemplo, los Balcanes Occidentales (y quizás Ucrania en un futuro).

La CDU de Merz es mucho más cauta en ambos asuntos.

El líder de la CDU ha prometido que su gobierno dará un nuevo impulso europeo a cuestiones clave, entre ellas asuntos de seguridad y competitividad, impulsando una cooperación reforzada a escala de la UE, además de robusteciendo al mercado único.

«Merz ha dejado claro su afán de liderazgo», asegura Lindner.

Su éxito dependerá de la capacidad que tenga para formar una coalición bipartita estable y para coordinarse con los socios europeos, agrega el experto.

La otra cara de la moneda

En política migratoria, Merz ha defendido el lema (al estilo trumpiano) de «Alemania primero», lo cual implica controles fronterizos permanentes y el rechazo de todos los solicitantes de asilo que entren desde países vecinos, lo cual –de hecho-  socavaría la cooperación europea en ese área.

Sus rivales políticos han comparado su óptica unilateral con «Clint Eastwood» (Habeck) y con «Viktor Orbán» (Scholz).

Sin dejar de mencionar que algunos socios comunitarios temían el prolongado periodo de “égida alemana” en la era Merkel durante la crisis de la deuda soberana a partir de 2010.

Pero por ahora, los vecinos de Alemania parecen satisfechos de que Merz haya mencionado sus prioridades.

«Parece que las personas implicadas (en la toma de decisiones) en Alemania están dando prioridad a los temas relevantes, entre ellos la seguridad y la competitividad», asegura la embajadora de Suecia en Berlín, Veronika Wand-Danielson.

Y, sobre todo, los socios europeos de Alemania confían que la (ex) locomotora europea se recupere pronto de la crisis.

«Esperamos que se forme un nuevo gobierno lo antes posible (…) tenemos tantos intereses comunes y tantos retos comunes que no hay tiempo que perder», subraya la diplomática.

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[Editado por DE/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]