Europa teme su segundo "Múnich"

La delegación de la UE llega este viernes a la Conferencia de Seguridad de Múnich preparada para un ejercicio de diplomacia aún más arriesgado de lo que había previsto hasta hace pocos días

Euractiv
Europa teme su segundo «Múnich»
Europa teme su segundo "Múnich" [Felix Hörhager/picture alliance via Getty Images]

Múnich (Alemania/Euractiv.com/.es) – La sombra de 1938 pesa sobre Múnich.

Temerosos de una nueva guerra en Europa, los líderes mundiales apaciguaron a Hitler acordando la cesión de los Sudetes. Lo hicieron en un lugar muy cercano al Bayrischer Hof, que este fin de semana acogerá la Conferencia de Seguridad de Múnich.

El edificio conocido como Führerbräu, en el que se firmó el Acuerdo de Múnich, es un monumento a la capacidad de los diplomáticos para malinterpretar a su adversario.

Cuando lleguen este mañana a la capital bávara, los líderes mundiales, conscientes del peso de la historia, recordarán lo fácil que resulta poner de rodillas la arquitectura de seguridad europea. Y se asegurarán de mencionarlo en sus discursos.

Después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, sorprendiera a los aliados occidentales al anunciar el inicio de negociaciones de paz directamente con Moscú, pasando por alto a Ucrania y a los europeos, el presidente ruso, Vladimir Putin, se ha acercado más a su objetivo: desestabilizar a Europa y a la OTAN, y apoderarse de una parte de Ucrania.

Aunque los dos presidentes mantuvieron una conversación de 90 minutos el miércoles, el secretario de Defensa de Trump, Pete Hegseth, descartó la adhesión de Ucrania a la OTAN -así como su política de «puertas abiertas»- y la posibilidad de desplegar tropas estadounidenses sobre el terreno, antes incluso de que Trump hiciera su anuncio.

«¿Por qué estamos dando a Rusia todo lo que quiere incluso antes de que se hayan iniciado las negociaciones?», se preguntó Kaja Kallas, responsable de la política exterior de la UE, a su llegada a la reunión ministerial de Defensa de la OTAN celebrada en Bruselas al día siguiente.

«Cualquier solución rápida es un trato viciado», comentó. «Sencillamente, no funcionará», agregó.

Hegseth y Trump «han renunciado a importantes palancas que podrían haber utilizado en una futura negociación para obligar a Rusia a hacer concesiones», explica a Euractiv Marie Dumoulin, directora del programa Wider Europe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR).

Su posición no es totalmente coherente con la retórica de Trump sobre la ‘paz a través de la fuerza’, pero «tampoco es completamente inesperada», subraya Dumoulin.

Inesperado o no, la delegación de la UE llega a Múnich preparada para ejercer una diplomacia mucho más arriesgada de lo que habría imaginado tan solo unos días atrás.

Todo eso si realmente logran hablar con los estadounidenses. Bruselas y Kiev han quedado al margen de las conversaciones de paz entre Estados Unidos y Rusia.

Trump ha anunciado que -probablemente- se reunirá pronto con Putin en Arabia Saudí, mientras que China ha estado presionando para asumir un papel clave como posible mediador.

El argumento de venta de Ucrania

Desde la llamada telefónica a Putin, Trump no ha hablado con ningún líder europeo, excepto con uno.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, no fue avisado de la conversación Trump-Putin hasta bastante después de que ocurriera, pero al menos se le comunicó.

El mensaje de Washington ha sido muy nítido: para firmar la paz, Ucrania tendría que ceder el mismo territorio que Rusia comenzó a quitarle en 2014.

La reunión prevista para este viernes entre el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y el secretario de Estado del país, Marco Rubio, con Zelenski tiene objetivos un tanto ambiguos.

En muchos sentidos, se lleva a cabo en escenario de pesadilla para Ucrania. En el mejor de los casos, Estados Unidos ejercerá una suave presión sobre Zelenski; en el peor, se le presentará un panorama de hechos consumados.

«Tengo la esperanza de que los resultados de esa reunión sean positivos. Es hora de poner fin a esta ridícula guerra, en la que ha habido MUERTE y DESTRUCCIÓN masivas y totalmente innecesarias. Dios bendiga a la gente de Rusia y Ucrania!», publicó Trump en Truth Social al confirmar esa reunión en Múnich.

Zelenski subrayó que antes de viajar a la capital bávara quería elaborar junto a Estados Unidos un «plan para frenar a Putin».

Ucrania, que recuerda que ha sido el escudo de Europa en el flanco oriental durante once años, busca a la desesperada cómo ejercer presión.

Es probable que Kiev apele al instinto comercial de Trump, con promesas de darle acceso a minerales críticos (tierras raras, por ejemplo), lucrativos contratos de reconstrucción y garantía de comprar armas estadounidenses, si el acuerdo final favorece más a Ucrania.

Está previsto también que los negociadores recuerden la fórmula de paz de Zelenski (alto el fuego, elecciones, negociaciones, acuerdo de paz y ventajas comerciales) como la mejor opción.

Lucha europea

Por otro lado, es probable que los líderes y responsables de seguridad europeos hagan todo lo posible por hablar de tú a tú con la delegación de Trump, y no quedarse al margen.

En ese sentido varias fuentes diplomáticas de la UE han explicado a Euractiv que aprovecharán la reunión de Múnich para contactar con sus homólogos estadounidenses para transmitirles sus puntos de vista.

Se prevé también que los ministros de Asuntos Exteriores de la UE se reúnan en el llamado formato Cinco -que incluye a Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido-, así como en el formato G7, al que se suman Japón y Canadá.

Está previsto que Kallas se reúna con Rubio, así como con el enviado especial de Trump para Ucrania/Rusia, Keith Kellogg. Los encuentros de los presidentes del Consejo Europeo, Antonio Costa, y de la Comisión, Ursula von der Leyen, con los enviados estadounidenses aún están por definir, según fuentes de Bruselas.

Lo que está en juego para Europa es muy claro: un «troceo» territorial de Ucrania y la posibilidad de una amenaza persistente para la seguridad del bloque comunitario, que podría intensificarse en cualquier momento si se llega a un mal acuerdo.

Pero exigir un asiento en la mesa de negociaciones para Europa podría no ser suficiente para conseguir un acuerdo justo y equilibrado para todos.

Los líderes europeos podrían cuestionarse hasta qué punto sus esfuerzos -y las respuestas de personas como Vance, Rubio y Kellogg- influirían en la toma de decisiones de Trump.

Y si Europa consigue una «silla» en la reunión de Múnich, ¿quién lo conseguiría?

El canciller alemán, Olaf Scholz, que se enfrenta a elecciones el próximo fin de semana, se considera un pato cojo, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, está en horas muy bajas.

Scholz, cuyo país acoge la conferencia, no se reunirá con Vance, según confirmaron funcionarios alemanes.

Los líderes nórdicos y de Europa del Este harán todo lo posible.

«Todo lo que necesitamos es paz. UNA PAZ JUSTA», escribió en X el primer ministro de Polonia, Donald Tusk. «Ucrania, Europa y Estados Unidos deberían trabajar juntos en esto. JUNTOS», agregó.

Moscú, por su parte, que ha estado ausente de la Conferencia desde la invasión de Ucrania hace tres años, y quien domina ahora en el campo de batalla, probablemente se alegrará.

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[Editado por Owen Morgan/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]