La industria eólica europea, en "modo pausa" tras el veto de Trump al "offshore"

La asociación Wind Europe asegura que si Trump se retira de la apuesta eólica, será una oportunidad para que Europa se replantee su estrategia

Euractiv
La industria eólica europea, en “modo pausa” tras el veto de Trump al «offshore»
La industria eólica europea, en “modo pausa” tras el veto de Trump al "offshore" [Fotografía de Mark Harrington/Newsday RM via Getty Images)]

Bruselas (Euractiv.com/.es) – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto temporalmente entre paréntesis la concesión de nuevos permisos para proyectos eólicos marinos. Aunque expuestos y enfrentados a la incertidumbre, los principales actores europeos de la industria eólica mantienen de momento una tensa calma.

Entre sus primeros decretos firmados a principios de esta semana tras su investidura como presidente, Trump suspendió temporalmente los nuevos permisos de energía eólica marina, mientras que los contratos de arrendamiento en vigor serán revisados por el Secretario del Interior para evaluar «la necesidad de rescindirlos o modificarlos».

Inmediatamente después del anuncio, se desplomaron las acciones de varias empresas europeas que desarrollan o suministran turbinas para proyectos de energía eólica marina en Estados Unidos.

«Es un mal día para la eólica terrestre y marina», comentó el portavoz de la asociación pan-europea Wind Europe, Christoph Zipf, en declaraciones a Euractiv-Bruselas.

El anuncio de Trump llega en un momento difícil para el maltrecho sector de la energía eólica marina, que en los últimos años ha tenido que lidiar con márgenes más estrechos, costes crecientes y la competencia china.

Sangría europea

A pesar de ello, los promotores eólicos europeos han preferido hasta ahora «esperar y ver», absteniéndose en gran medida de comentar públicamente la medida de Trump.

Los consultados por Euractiv han mostrado un cauto optimismo, aludiendo a la naturaleza a largo plazo de los proyectos eólicos marinos.

«Hemos conseguido un contrato de arrendamiento por 40 años, hasta 2060», comentó Vera Bücker, portavoz  del gigante energético alemán RWE, acerca del proyecto de la compañía frente a la costa de Nueva York.

La decisión de Trump «no fue una sorpresa», añadió Bücker, quien recordó que la empresa ya había anunciado a finales de 2024 que retrasaría su inversión en la energía eólica marina estadounidense.

Por su parte, Kelly Penot, de Oceans Winds (OW), una empresa conjunta propiedad de las eléctricas europeas EDP Renewables y ENGIE, expresó su confianza en que la compañía «seguirá encontrando un camino a seguir en coordinación con todas las autoridades pertinentes».

Del mismo modo, un importante promotor francés de energía eólica comentó a Euractiv que el decreto de Trump no es el peor escenario para el que se había preparado, y que la empresa ya había optado por reducir sus proyectos en Estados Unidos.

Las empresas del sector también tendrán en cuenta la importancia relativa de EE.UU. como mercado.

Para 2030, se prevé que Estados Unidos cuente con sólo 23 GW de energía eólica marina, frente a 78 GW en Europa y 126 GW en Asia. Esta diferencia aumentará aún más de aquí a 2050, cuando se espera que Asia cuente con 613 GW de energía eólica marina.

Un giro hacia Europa

Con la medida anunciada por Trump, el foco de la atención vuelve ahora a Europa.

Aunque la incertidumbre en EE.UU. reducirá las inversiones en el sector eólico del país, según explica Zipf, también debería ser «una oportunidad para que Europa tenga claro lo que quiere»

En ese sentido, el experto  asegura que los acontecimientos de esta semana «podrían incluso atraer inversores» a Europa.

Incluso los fabricantes de aerogeneradores piden cautela.

«Que prevalezca la sensatez», comentó esta semana Henrik Andersen, Consejero Delegado del fabricante danés Vestas, en el marco del Foro Económico Mundial de Davos.

Según Andersen, cuyo negocio empresarial representa un tercio de la instalación de aerogeneradores en EE.UU., se ha exagerado el impacto de la retirada de Trump.

«El mundo nunca ha hecho una transición de esta magnitud sin toparse con un par de baches en el camino, y eso es lo que se está sufriendo» ahora, subrayó.

En relación a la transición energética, Andersen aseguró que «si se mira en todo el mundo, puede que alguien lleve un ritmo más lento durante un tiempo», pero en Europa, dijo, «está ocurriendo de verdad».

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[Editado por DC/AB/Euractiv.com/Fernando Heller/Euractiv.es]