Porqué Europa ya no puede confiar en el "amigo americano"
¿Hasta dónde llegará Trump para obligar a los europeos a dar un paso firme y asumir su defensa? ¿Puede Europa seguir confiando en Estados Unidos?
Bruselas (Euractiv.com/.es) – Después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con cerrar paulatinamente el “paraguas de seguridad” de Washington en Europa, muchos aliados no tienen totalmente claro si pueden seguir confiando en el “amigo americano” para protegerse ante las amenazas externas, especialmente de Rusia.
Las dos últimas semanas en Europa solo pueden resumirse en una palabra: caos.
Todo empezó cuando la segunda administración Trump hizo saltar las alarmas en Ucrania y en los aliados europeos de Kiev tras una conversación telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, para iniciar negociaciones de paz, al margen de Europa.
La reacción de Trump podría en parte al menos explicarse en el retraso crónico de Europa para reforzar su defensa y la decisión del bloque de, hasta ahora, confiar el grueso de su seguridad a Estados Unidos en el marco de la OTAN.
En muchos aspectos, Estados Unidos ha tenido razón en “perder la paciencia”.
Pero, ¿hasta dónde llegará Trump para obligar a los europeos a dar un paso firme y asumir la parte del león de su defensa? ¿Puede Europa seguir confiando en Estados Unidos?
Aunque el vínculo entre Europa y Estados Unidos se haya en parte debilitado, el nexo transatlántico sigue siendo fuerte. Pero también es verdad que las “cartas” más valiosas están ahora mismo en manos de Washington.
Tras las propuestas esbozadas la semana pasada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y por los jefes de Estado y de Gobierno del bloque en su Consejo Europeo extraordinario del jueves pasado, hay pocas iniciativas tangibles sobre la mesa.
Pero la nueva administración Trump parece decidida a dar un empujón a los europeos para que reaccionen, en varios frentes, y basándose en varios puntos centrales.
Hemos expuesto algunas de las grandes ideas que maneja Trump:
Los estadounidenses no piensan seguir pagando la “factura”.
Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo el motor de la Alianza Atlántica y durante décadas ha asumido gran parte del elevado coste de la seguridad de Europa, con iniciativas que incluían desde el despliegue de un gran número de tropas y material militar en el continente hasta la promesa de un fuerte apoyo militar adicional en caso de ataque.
Pero esos días parecen haber terminado.
En primer lugar, nada obliga de manera explícita a Estados Unidos a desplegar sus tropas si otro país de la OTAN invoca la cláusula de defensa mutua de la Alianza, también conocida como Artículo 5.
Así que la falta de un compromiso claro con el «férreo Artículo 5» y el acercamiento de Trump a Vladimir Putin ha provocado algunas quejas en los países europeos, especialmente entre quienes enviaron tropas a Afganistán después de que Estados Unidos invocara esa cláusula por primera y única vez tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Europa, que quizás confiaba en una justa compensación a su inversión y sacrificio, se han encontrado con un razonamiento muy diferente por parte de Washington.
Es más, la nueva administración Trump ha exigido a europeos y canadienses que aumenten su gasto en defensa hasta el 5% del PIB, una cifra superior, según ha reconocido el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, a la que Estados Unidos gasta actualmente.
Cuando Hegseth comentó recientemente que su país «sigue comprometido con la OTAN», después siguió una advertencia: «Estados Unidos ya no tolerará una relación desequilibrada que fomente la dependencia. Por el contrario, nuestra relación dará prioridad a capacitar a Europa para que asuma la responsabilidad de su propia seguridad».
La Unión Europea (UE) acelera el paso para ponerse al día, pero gastar dinero en material militar de manera aleatoria no reforzará automáticamente al bloque. En lugar de eso, sería más útil comprar de forma inteligente y estratégica.
En todo caso, los aliados europeos seguirán dependiendo en gran medida de Estados Unidos.
Incluso si la UE incrementa drásticamente su inversión en defensa, es probable que aún sean necesarios muchos años para igualar o incluso sustituir a las decenas de miles de efectivos estadounidenses desplegados en Europa, los sofisticados sistemas de defensa antiaérea de fabricación estadounidense, las complicadas capacidades logísticas, o el potente arsenal nuclear de Estados Unidos,
Trump puede retirar los soldados de Europa
Aunque la UE confiaba en que los efectivos estadounidenses se quedarían en Europa, tuvieron una desagradable advertencia en boca de Hegseth: «Ahora es el momento de invertir, porque no se puede dar por sentado que la presencia de Estados Unidos durará para siempre.», subrayó.
En su discurso de investidura, Trump criticó al ex presidente Demócrata Joe Biden por defender «las fronteras extranjeras”.
“Pero se niega a defender las fronteras estadounidenses o, lo que es más importante, a su pueblo», comentó Trump.
A día de hoy, cerca de 100.000 soldados estadounidenses están estacionados en Europa, incluidos los 20.000 efectivos extra enviados después del inicio de la invasión rusa de Ucrania hace tres años.
Por otra parte, la Casa Blanca ha negado informaciones que apuntaban al posible cierre de una base en Grecia y se ha comprometido a mantener su presencia en Polonia.
Las bases estadounidenses en España (Rota y Morón) tampoco parece que se verán afectadas.
No obstante, numerosos analistas y expertos temen que la postura de Trump pueda cambiar bruscamente. Incluso algunos de los países más incondicionalmente pro estadounidenses del Viejo Continente están cambiando y reorientando su enfoque.
El probable nuevo canciller alemán, Friedrich Merz (CDU/PPE), advirtió en la noche de las elecciones sobre la urgente necesidad de «establecer una capacidad de defensa europea independiente», y argumentó que el continente necesita «independizarse de EE.UU.».
Se trata de un cambio radical para Merz, un atlantista convencido, y supondría una variación fundamental de la política alemana, que durante mucho tiempo ha valorado su «relación especial» con Estados Unidos y ha dependido en gran medida de las fuerzas estadounidenses para su defensa.
¿Dónde va el armamento pesado?
Si las tropas estadounidenses se repliegan también lo harán sus equipos, lo que obligaría a los europeos a comprar nuevo material para llenar el hueco.
La caótica retirada de Kabul en 2021 puso de manifiesto hasta qué punto los europeos dependían de Estados Unidos en cuestión de logística y de armamento.
Pero, ¿y si deciden no vender más armas de fabricación estadounidense a los europeos? ¿Y si nunca reanudan las entregas de ayuda militar a Ucrania? ¿Y si impiden que los países europeos utilicen sus armas de fabricación estadounidense?
Trump tiene varias maneras de seguir dictando la forma en que otros países utilizan el material militar suministrado por Estados Unidos.
Si la UE intentara romper con los estadounidenses por intereses geopolíticos o de seguridad, la sentencia de la Casa Blanca podría ser dura.
En caso de que Trump decida que la UE ya no se acopla a los intereses políticos de su país o si quisiera aumentar la presión sobre Europa, podría impedir que los europeos utilicen aviones de combate o sistemas de defensa antiaérea de fabricación estadounidense. También podría frenar las exportaciones de cualquier tipo de armas fabricadas en Estados Unidos.
Pero esa no es la única forma que tiene Estados Unidos de tener bajo control a los europeos.
Ucrania podría ser la primera en sufrir las decisiones de Trump, tras su anuncio de congelar temporalmente la ayuda militar estadounidense a Kiev. Europa tendría que acelerar en la producción y compras de material para cubrir las carencias.
Sin embargo, es probable que Europa no pueda por sí misma compensar la posible retirada de la ayuda militar estadounidense ya que carece de capacidades esenciales de producción a gran escala, por el momento.
Washington y Moscú, ¿cada más cerca?
Donald Trump fue muy claro.
«Esta guerra es mucho más importante para Europa que para nosotros, tenemos un océano grande y hermoso como separación», aseguró.
Por otro lado, sus principales asesores creen que Estados Unidos debe dejar de poner los ojos en Europa y mirar más a China, la verdadera amenaza para Washington.
Su aparente buena sintonía con Putin y sus recientes duras palabras contra el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski (a quien calificó de “dictador”), plantea para muchos la pregunta de si Trump está realmente cambiando de bando.
La primera señal de alarma en ese sentido sonó hace tres semanas, cuando Hegseth advirtió de que no era realista que Ucrania recuperara todo el territorio ocupado por Rusia en la guerra a la par que rechazó una eventual adhesión de Ucrania a la OTAN.
Aunque el rechazo de Estados Unidos a la posible entrada de Kiev a la Alianza sonó como algo nuevo para algunos, en realidad es la misma postura que mantuvo Joe Biden.
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[BTS/mk/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]