IG Metall reclama medidas de choque para frenar la desindustrialización
"Aún estamos a tiempo de frenar la pérdida de puestos de trabajo en las industrias de alto consumo energético", asegura Jürgen Kerner, vicepresidente del poderoso sindicato alemán IG Metall, en una entrevista con Euractiv.de
Berlín (Euractiv.de/.es) – Alemania, ex primera potencia industrial de Europa, debe actuar urgentemente para superar las turbulencias económicas que sufre y evitar su progresiva desindustrialización, que ha provocado miles de despidos, ha advertido Jürgen Kerner, vicepresidente del mayor sindicato del país, IG Metall, en una entrevista con Euractiv.de
IG Metall representa a 2,2 millones de trabajadores de varios sectores, entre ellos el automóvil, la maquinaria, el acero y la electrónica. Numerosas empresas alemanas han anunciado recortes de plantilla en los últimos meses, entre ellas el mayor fabricante de automóviles alemán, Volkswagen, la mayor siderúrgica, ThyssenKrupp, y varios proveedores de la industria automovilística.
En ese sentido, Kerner, líder adjunto del sindicato, explica a Euractiv que la UE y el gobierno que se forme tras las elecciones nacionales del próximo 23 de este mes «aún pueden detener la destrucción de empleo» con una «acción concertada».
Su sindicato ha advertido en repetidas ocasiones de una inminente desindustrialización del país. Pero con los miles de recortes de empleo que se han producido en los últimos años y meses, ¿no estamos metidos de lleno en un proceso de desindustrialización?
Actualmente tenemos una crisis de demanda y una crisis de transformación industrial. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, todavía podemos contrarrestarla. Por ejemplo, aún podemos frenar la pérdida de puestos de trabajo que se está produciendo en las industrias electro-intensivas desde hace tres años. Podemos y debemos trabajar para incrementar nuevamente la participación de la industria en el PIB alemán. Pero eso requiere una acción concertada por parte de los políticos, además de un comportamiento responsable por parte de los empresarios.
¿Es la crisis industrial en Alemania más profunda que en el resto de Europa?
Sufrimos una crisis en todos los países industrializados de Europa, pero Alemania posee una de las mayores cuotas industriales. Todas las industrias están interconectadas a nivel internacional de modo que cuando la industria alemana se debilita, el efecto se expande a través de Europa Central, de Este a Oeste. Pero los retos son los mismos: los mercados ya no son tan abiertos como antes -pensemos en el «América primero» (de Trump) y la política industrial en China- y los altos costes de la energía no son sólo una carga para Alemania; otros países europeos también se enfrentan a ello.
Los economistas aseguran que el paso de la industria a los servicios es parte «natural» del desarrollo económico.
Tenemos que admitir que la desindustrialización, por ejemplo en Estados Unidos o Inglaterra, no ha hecho que la sociedad se enriquezca, sino que muchas personas trabajen en servicios de los que no pueden vivir. La proporción de servicios altamente cualificados no es suficiente para sustituir a los empleos industriales. Como sindicato, tenemos que dejar claro que no todos podemos ganarnos la vida cortando el pelo.
Para contrarrestar la desindustrialización, usted aboga por una «estrategia de contenido local» europea. ¿Qué significa eso?
Estados Unidos y China están cerrando completamente sus puertas en diversas tecnologías e industrias. Eso significa que el exceso de capacidades se está trasladando a Europa. Tiene que haber una respuesta europea a eso. Queremos respuestas que la gente normal entienda.
Cualquier ciudadano de a pie entiende lo que decimos: si quieres vender productos aquí en Europa, entonces tiene que haber una cuota de producción europea en esos productos. Queremos que los coches chinos también se produzcan en Europa, y no sólo en el montaje final, sino también con una proporción de proveedores locales.
Muchos dirán que eso no se ajusta a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Pero la creación de valor local también tiene que ver con la sostenibilidad, es decir, con las emisiones de CO2, y con la resiliencia. Ambos temas son compatibles con la OMC. También se puede diferenciar la proporción entre sectores.
Lo que rechazo totalmente es que permitamos que los productos se vendan en Europa a precios de dumping o se produzcan en malas condiciones laborales y que desaparezca la producción europea. Tenemos que encontrar soluciones ya mismo. Mi impresión es que (la presidenta de la Comisión Europea) Ursula von der Leyen también sabe que lo necesitamos.
Alemania se ha beneficiado durante décadas de producir para otras partes del mundo. ¿Lo que usted propone no pondría en peligro el modelo exportador alemán?
El modelo exportador alemán siempre ha resistido a la competencia, con trabajo de calidad, alta tecnología, pero también buenas normas sociales. Deberíamos tomar nota de lo que ocurre en Estados Unidos y China. Así que no creo que pongamos nada en peligro.
¿Así que Trump y China son un modelo a seguir para usted?
No, en absoluto, porque esos países se cierran en banda. Nadie del IG Metall ha pedido una producción 100% europea. Simplemente queremos dejarlo claro: si quieres ser competitivo en el mercado europeo, tienes que aportar una cierta cuota de producción. Podemos hacerlo sin paralizar el comercio, del que nos hemos beneficiado sobre todo los alemanes.
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[Editado por Owen Morgan/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]