Las ONG del sector sanitario cargan contra el "oportunismo" de los "lobbies" farmacéuticos

Las ONG afirman que las amenazas de las farmacéuticas de abandonar la UE no son más que una estratagema para imponer sus antiguas exigencias de endurecimiento de los derechos de propiedad intelectual y desregulación.

Euractiv
Fotografía de varios comprimidos y productos farmacéuticos, en una imagen del 10 de abril de 2025.
Fotografía de varios comprimidos y productos farmacéuticos, en una imagen del 10 de abril de 2025. [(Foto de Artur Widak/NurPhoto vía Getty Images)]

Bruselas (Euractiv.com/.es) – Los pesos pesados de la industria farmacéutica europea han intensificado su presión a Bruselas desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, las amenazó con imponerles aranceles aunque, en realidad, esa circunstancia ha reforzado la petición del sector a las instituciones de la Unión Europea (UE) para que reduzcan la carga burocrática.

La presión de la industria farmacéutica y de lobbies como el grupo europeo EFPIA se ha redoblado desde que Trump, anunciara la semana pasada una investigación sobre las importaciones farmacéuticas, una medida que podría allanar el camino para futuros aranceles al sector.

La semana pasada, 32 consejeros delegados (CEO) de la industria farmacéutica europea enviaron una carta abierta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, instándola a tomar medidas rápidas y audaces para evitar un «éxodo» de la industria a Estados Unidos.

La plataforma paneuropea EFPIA hizo lo propio.

La suiza Roche anunció el pasado martes que invertirá 50.000 millones de dólares en Estados Unidos en los próximos cinco años.

Sin embargo, algunas ONG han advertido de que no deberían tomarse demasiado en serio las amenazas de la EFPIA, y sugieren que ese grupo de presión y otras empresas están aprovechando la oportunidad para reiterar sus viejas exigencias para reforzar las disposiciones sobre propiedad intelectual farmacéutica y acortar los periodos de reglamentación.

«El ultimátum de la EFPIA se aprovecha del caos arancelario de la administración Trump y está diseñado para presionar a la UE para que adopte políticas contrarias al interés público fuera de su lista de deseos», se afirma en la carta, firmada, entre otros, por las ONG Health Action International, Medicines Law and Policy y Public Citizen.

Las ONG argumentan que, en realidad, trasladar la producción farmacéutica puede llevar de tres a diez años y costaría miles de millones de dólares.

«Incluso entonces, los productos farmacéuticos dependen de materiales procedentes de muchos países diferentes, lo que hace aún más difícil deslocalizar toda la producción para evitar duros aranceles», añaden.

Un estudio publicado el pasado viernes muestra que Estados Unidos depende de la fabricación europea de ingredientes farmacéuticos para el 43% de los productos de marca.

En la carta también se señala que el gobierno estadounidense es «cada vez más hostil» a las prácticas médicas y de salud pública establecidas, lo que podría afectar a sus oportunidades de negocio.

Oliver Hoedeman, director del observatorio Corporate Europe Observatory, escribió en Bluesky que «la intimidación arancelaria parece estar radicalizando el apetito desregulador de la Comisión Europea».

Grandes multinacionales del sector, entre ellas Novartis, piden que la UE proteja su «soberanía sanitaria», y advierten de que las actuales políticas comunitarias son «perjudiciales» para los pacientes.

Ancel-la Santos, responsable de política sanitaria de la plataforma europea de consumidores BEUC, asegura que la revisión de la legislación farmacéutica de la UE «brinda la oportunidad de encontrar un mejor equilibrio entre innovación y asequibilidad».

«Eso no sólo se puede lograr reduciendo la duración de los monopolios de las empresas para permitir una competencia más temprana de los genéricos , sino también permitiéndoles ampliar esas protecciones sólo si cumplen algunos objetivos», añade.

A principios de abril, representantes de las farmacéuticas se reunieron con von der Leyen en un primer «diálogo estratégico» para negociar una respuesta a los posibles aranceles de Trump al sector.

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(Editado por AW/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)