Europa del Este refuerza su "músculo militar"
Los países de Europa del Este, antes considerados socios menores, están ahora a la vanguardia de la OTAN en su gasto de defensa y superan en porcentaje a algunos socios más grandes de la Alianza, entre ellos Alemania o Francia.
Bruselas (Euractiv.com/.es) – Para Europa Central y del Este el gasto en defensa no es sólo una cuestión mediática o de diplomacia internacional. La guerra de Ucrania, que ha entrado en su tercer año en 2025, y la tormentosa relación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con Europa han puesto en el foco la necesidad de aumentar de manera urgente la inversión militar en la región europea más próxima a Rusia, después de Finlandia.
Los países de la Unión Europea (UE) y de la OTAN más cercanos geográficamente a Rusia han respondido a la amenaza con un aumento del gasto en esa partida que supera al de sus homólogos occidentales, en línea con el reiterado llamamiento del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que los socios de la Alianza Atlántica arrimen el hombro.
En un mítin de campaña el año pasado, Trump sugirió que dejaría que Rusia «hiciera lo que le diera la gana» con los países que no cumplieran el objetivo de gasto en defensa del 2% del PIB de la OTAN.
Más recientemente, propuso un asombroso objetivo del 5%, poco realista para la mayoría, pero un mensaje claro: Washington espera más.
Pero tal como quedó patente en el agrio choque verbal del pasado viernes entre Trump y el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, Europa ya no puede confiar ciegamente en el “paraguas militar” estadounidense.
La nueva realidad geopolítica mete presión para mejorar las capacidades militares europeas.
Euractiv ha preparado un resumen del panorama militar de los países de Europa Central y del Este, cuánto invierten en defensa y qué impacto tiene su situación en el tablero global de seguridad de Europa.
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POLONIA
Polonia ilustra a la perfección el nuevo “modelo Trump”: gastar y gastar. La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 hizo saltar las alarmas en Varsovia, que comparte frontera tanto con Ucrania como con el exclave ruso de Kaliningrado.
En 2024, el gasto en defensa de Varsovia alcanzó el 4,12% del PIB, y en 2025 el país tiene previsto aumentarlo hasta el 4,7%, el mayor porcentaje del PIB de un socio de la OTAN, por encima incluso del gasto de Estados Unidos, un 3,4% del PIB, aunque obviamente en el país norteamericano la inversión es mayor en términos reales.
La inyección de más recursos está impulsando una amplia reforma del ejército: 250.000 soldados profesionales, mejoras en su anticuada flota de F-16 y una presión incesante para que la OTAN se replantee y eleve su umbral mínimo del 2% del PIB para defensa. Polonia también está modernizando su fuerza aérea con nuevos aviones F-35, encargados en 2020, y cazas ligeros FA-50, adquiridos en 2022.
Pero Varsovia no sólo está gastando mucho, sino que se está posicionando gradualmente como un actor indispensable en el flanco oriental de la Alianza.
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CHEQUIA
La República Checa también apuesta por reforzar su sector de defensa. Chequia, que gastó el 2% del PIB en defensa en 2024, aspira a alcanzar alrededor del 2,3% este año.
Aunque Praga se queda lejos del esfuerzo de Polonia, la guerra de Ucrania ha sido un toque de atención ya que el país sólo dedicó el 1,5% de su PIB a defensa en 2023.
No obstante, Praga está modernizando su ejército, que lleva mucho tiempo utilizando material casi obsoleto, y recientemente ha hecho adquisiciones importantes, entre ellas 24 aviones F-35 y pedidos de tanques Leopard.
Chequia es uno de los socios más solidarios con Ucrania.
Además de enviar más de 1.000 millones de dólares en ayuda a Kiev, lo que le valió los elogios de la OTAN, a principios de 2024 lanzó una iniciativa a escala europea para adquirir munición para Ucrania.
El objetivo del plan, respaldado por varios socios de la UE y la OTAN, es conseguir cientos de miles de proyectiles de proveedores de todo el mundo para reforzar la defensa de Ucrania.
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ESLOVAQUIA, MÁS CERCA DE RUSIA
Eslovaquia es el “enfant terrible” de la OTAN. Bratislava alcanzó el 2% del PIB para defensa en 2024, pero desde el regreso al poder del primer ministro prorruso Robert Fico en 2023, el país ha dado un brusco giro en detrimento de la solidaridad con Kiev.
Eslovaquia ha cortado la ayuda militar estatal a Ucrania, aunque no la de empresas privadas de material bélico.
Fico ha mostrado en varias ocasiones su cercanía con Moscú e incluso se reunión en la capital rusa con el presidente, Vladimir Putin, en diciembre de 2024.
En ese sentido, a principios de la semana pasada el ministro de Defensa, Robert Kaliňák, del mismo partido de Fico (Smer), reiteró el rechazo de Bratislava a aumentar el presupuesto de defensa por encima del umbral del 2%.
Atrapada entre la presión de Trump y la política anti-Ucrania en el frente interno, Bratislava parece haber adoptado el papel de comodín en el seno de la OTAN.
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ESTONIA
Un país pequeño con solvencia económica. En 2024, Estonia gastó el 3,43% de su PIB en defensa, pero la pequeña nación de 1,3 millones de habitantes no se quedó ahí.
El país, muy cerca de Rusia y donde aún persiste el recuerdo de la ocupación soviética, está invirtiendo grandes sumas de dinero en ciberdefensa y contribuyendo a reforzar la presencia de la OTAN en el Báltico.
Una señal a Trump -y a Putin- de que los países pequeños pueden también destacar.
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LITUANIA
Lituania mantiene un esfuerzo sostenido. El presupuesto de defensa de Lituania fue del 2,8% del PIB en 2024. Su situación de vanguardia de la OTAN ante la cercana Rusia la coloca en una posición estratégica.
El presidente del país, Gitanas Nausėda, se ha sumado a la propuesta de Trump de alcanzar el 5% del PIB en gasto militar y ha prometido llegar a entre el 5 y el 6% para 2026, aunque muchos analistas creen que no es factible, dado el complejo contexto económico.
El país ha invertido sobre todo en drones y artillería HIMARS y ha firmado un acuerdo para permitir en 2027 el despliegue de 5.000 soldados alemanes, un giro radical para un país que hasta hace muy poco con veía con buenos ojos la instalación de bases extranjeras.
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LETONIA
Letonia se pone al día. Letonia, que gastó el 3,45% del PIB en 2024 en defensa, sube la apuesta. Situada entre Estonia y Lituania, forma parte del trío báltico que más hace sonar las alarmas sobre la amenaza de Moscú.
Sus inversiones se destinan sobre todo a la formación de tropas y a la interoperabilidad con la OTAN, aunque el país también tiene la vista puesta en la compra de armamento pesado. La inflación es un quebradero de cabeza, pero Riga está decidida a seguir el ritmo de sus vecinos.
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RUMANÍA
Rumanía, objetivos más modestos pero compromisos firmes. En 2024, Rumanía alcanzó el 2,5% del PIB, cerca de 7.950 millones de euros en gasto para defensa y prevé mantener ese esfuerzo. Fronteriza con Ucrania, Bucarest observa con creciente inquietud las ambiciones rusas en el Mar Negro.
Su inversión está destinada a modernizar un ejército obsoleto –uno de los objetivos es comprar más sistemas estadounidenses HIMARS- y a reforzar el flanco sudoriental de la OTAN. Rumanía es un engranaje modesto pero fiable de la Alianza.
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GRECIA
La excepción griega. Grecia gastó el 3% del PIB en defensa en 2024, con la mente más puesta en su archirrival Turquía, aliado de la OTAN, que en Rusia y Ucrania.
Atenas está invirtiendo en aviones franceses Rafale, estadounidenses F-35 y fragatas, y reforzando su presencia naval en el Egeo.
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BULGARIA
Bulgaria, el socio pobre de la Alianza. Bulgaria está considerada uno de los eslabones más débiles del flanco oriental de la OTAN. Su ejército todavía utiliza armas soviéticas, pero no por mucho tiempo.
En 2024, Bulgaria gastó el 2,5% del PIB en defensa tras la firma de varios acuerdos militares y a un aumento del 30% de los sueldos del ejército para atraer a nuevos soldados.
Bulgaria ha comprado 16 cazas F-16 Block 70 -ocho de los cuales llegarán en 2025-, vehículos blindados Stryker y misiles Javelin de Estados Unidos, así como un sistema de misiles IRIS-T SLM, patrulleras del astillero Lurssen alemán y radares 3D de la francesa Thales.
Panorama general
El aumento del gasto militar en Europa Central y Oriental, impulsado por Polonia, los países bálticos y Rumanía, marca un giro drástico.
Esos países, antes considerados “socios menores”, están ahora a la vanguardia de la OTAN, y superan en porcentaje a gigantes occidentales como Alemania (2%) y Francia (2% previsto para 2025).
Pero no todo es color de rosa. La inflación -la más alta en los países bálticos, con más del 15% en 2023- está mermando su poder adquisitivo y su capacidad de comprar y renovar el material bélico.
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[Editado por DE/MK/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]