Irán promete vengar el asesinato del jefe de seguridad Ali Larijani

Larijani es el funcionario iraní de más alto rango que ha perdido la vida desde los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero, en los que murió el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei

Euractiv
The Iranian Delegation Attends The 129th Assembly Of The Inter-Parliamentary Union (IPU)
Ali Larijani. [Foto: Harold Cunningham/Getty Images]

(AFP)- Irán prometió el miércoles una represalia «decisiva» por la muerte de su jefe de seguridad, Ali Larijani, y lanzó una oleada de misiles contra Israel, país que afirmó haberlo matado en un ataque aéreo.

Una lluvia de misiles iraníes mató a dos personas cerca de Tel Aviv, mientras que los países del Golfo interceptaron cohetes y drones que se dirigían a objetivos que incluían bases estadounidenses en la región.

Irán celebrará este miércoles los funerales de Larijani y de otra figura poderosa asesinada el martes por Israel, Gholamreza Soleimani, jefe de la fuerza paramilitar Basij, según las agencias de noticias Fars y Tasnim. Larijani es la figura más destacada de la República Islámica asesinada desde que Israel y Estados Unidos lanzaron sus ataques contra Irán el 28 de febrero, matando al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y desencadenando la guerra en Oriente Medio.

«La respuesta de Irán al asesinato del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional será contundente y desoladora», afirmó el jefe del ejército iraní, Amir Hatami, en un comunicado.

Cierre del estrecho de Ormuz

Además de lanzar misiles y drones contra Israel y los países del Golfo, Irán ha tratado de infligir un duro golpe a la economía mundial, entre otras cosas, haciendo subir el precio del petróleo al cerrar de facto el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el crudo.

Con el petróleo aún rondando los 100 dólares el barril, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, advirtió el miércoles que las repercusiones globales de la guerra «apenas han comenzado y afectarán a todos».

Como parte de un esfuerzo por reabrir Ormuz, por donde transita una quinta parte del crudo mundial, el ejército estadounidense afirmó que había utilizado algunas de las bombas más pesadas de su arsenal para penetrar en las bases de misiles iraníes.

Estados Unidos lanzó varias bombas de 5.000 libras (2.250 kg) —con un coste estimado de 288.000 dólares cada una— sobre «bases de misiles iraníes fortificadas» cerca de la costa, que suponían una amenaza para la navegación internacional, según informó el Mando Central.

Escoltar a los petroleros

El presidente de EE. UU., Donald Trump, se quejó airadamente el martes de que los aliados estadounidenses, que en gran medida se han distanciado de su guerra, no se estaban alineando con Estados Unidos para escoltar a los petroleros a través del estrecho de Ormuz. Pero Trump también se jactó de que el ejército estadounidense no necesitaba a sus aliados, escribiendo en su plataforma Truth Social: «¡NO NECESITAMOS LA AYUDA DE NADIE!».

La Guardia Revolucionaria de Irán, que afirmó el miércoles que había lanzado misiles contra el centro de Israel como represalia, advirtió en un comunicado que la muerte de Larijani provocaría nuevos ataques. «La sangre pura de este gran mártir… será una fuente de honor, poder y despertar nacional frente a la arrogancia global», afirmó la poderosa fuerza militar en un comunicado.

El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, arremetió contra Israel, condenando los «asesinatos políticos» de los líderes de Teherán como «actividades ilegales al margen de las leyes normales de la guerra».

Pero Israel prometió también atacar al nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, quien no ha aparecido en público desde que los clérigos gobernantes lo eligieron para suceder a su padre. «No sabemos nada de Mojtaba Jamenei, no lo oímos, no lo vemos, pero puedo decirles una cosa: lo localizaremos, lo encontraremos y lo neutralizaremos», declaró a los periodistas el portavoz militar, el general de brigada Effie Defrin.

El fin de la República Islámica

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, volvió a pedir el fin de la República Islámica, aunque ni él ni Trump han llegado a afirmar abiertamente que ese sea su objetivo. El derrocamiento de las autoridades iraníes por parte del pueblo «no ocurrirá de golpe, no será fácil. Pero si persistimos en ello, les daremos la oportunidad de tomar las riendas de su propio destino», afirmó Netanyahu en una declaración televisada.

A diferencia de Mojtaba Jamenei, Larijani, de 68 años, había desfilado abiertamente entre la multitud en una manifestación progubernamental celebrada la semana pasada en Teherán.

«Ha sido, en la práctica, la figura encargada de la supervivencia del régimen, su política regional y su estrategia de defensa», declaró a AFP David Khalfa, cofundador del Atlantic Middle East Forum. «Es el líder supremo quien da la orden, pero él es quien la ejecuta. Es su mano derecha».

En Israel, los servicios médicos informaron de que dos personas murieron después de que una lluvia de misiles iraníes causara daños importantes en un edificio cerca del centro comercial de Tel Aviv. Los periodistas de AFP también escucharon fuertes explosiones en Dubái, el ostentoso centro económico cuya sensación de seguridad se ha visto sacudida por los persistentes drones y misiles iraníes.

Dimisión del jefe antiterrorista de EE. UU.

En una rara muestra de disidencia dentro de las filas de Trump, Joseph Kent, director del Centro Nacional Antiterrorista de EE. UU., anunció su dimisión mediante una carta abierta. Kent escribió que Irán no representaba una «amenaza inminente» para EE. UU., país que, según él, inició la guerra «debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense». Trump respondió a las críticas en términos personales, calificando a Kent de «muy débil en materia de seguridad».

Israel había informado anteriormente de que también había atacado a Akram al-Ajouri, jefe del ala militar del grupo Yihad Islámica Palestina, en un ataque en Irán. Israel ha ido tras los líderes de sus enemigos desde que Hamás, respaldado por Teherán, atacó el 7 de octubre de 2023.

Casi mil muertos en el Líbano

La guerra ha tenido un impacto especialmente grave en el Líbano, donde los ataques israelíes de la madrugada del miércoles volvieron a golpear el corazón de Beirut. Al menos seis personas murieron, según las autoridades libanesas, y los medios de comunicación informaron de que un ataque alcanzó un bloque de apartamentos.

Según las autoridades libanesas, los ataques israelíes han causado la muerte de 912 personas desde el 2 de marzo, mientras que más de un millón de personas se han registrado como desplazadas, y más de 130.000 están alojadas en refugios oficiales.

Hezbolá, el movimiento chií respaldado por Irán, había atacado a Israel tras el asesinato de Jamenei, lo que provocó una campaña aérea y terrestre israelí a gran escala. En la ciudad de Sidón, al sur del Líbano, los desplazados dormían en sus coches, según un equipo de AFP sobre el terreno.

«Cada día llega mucha gente pidiendo refugio, pero ya no tenemos espacio, no podemos acogerlos», dijo Jihan Kaisi, directora de una ONG que gestiona una escuela convertida en refugio, donde se apiñan más de 1.100 personas.

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(Editado por cz/Euractiv.com y Luis de Zubiaurre Wagner/Euractiv.es)