La CDU-CSU de Merkel vuelve a acariciar la Cancillería con un programa pro-europeo

EUROEFE EURACTIV
This article is part of our special report "La CDU-CSU de Merkel vuelve a acariciar la Cancillería con un programa pro-europeo"
La-CDU-de-Merkel-vuelve-a-acariciar-la-Cancilleria-con-un-programa-proeuropeo
La-CDU-de-Merkel-vuelve-a-acariciar-la-Cancilleria-con-un-programa-proeuropeo

Berlín (Euractiv/EuroEFE).- Impulsar y dinamizar la alianza tripartita entre Berlín, París y Varsovia, el denominado “Triángulo de Weimar”, figura entre las muchas prioridades de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la ex canciller Ángela Merkel (CSU), y la principal fuerza de oposición en el Bundestag, de cara a las elecciones nacionales, previstas en 2025, y que también servirá de «brújula» para los comicios europeos de junio próximo.

EL partido democristiano aspira a desalojar del poder a la coalición “semáforo” en Berlín, formada por el partido socialdemócrata (SPD), el Liberal (FDP) y los Verdes en las próximas elecciones generales, previstas para octubre de 2025.

La cúpula de dirección del partido presentó el lunes su propuesta oficial de primera revisión del manifiesto del “Triángulo de Weimar” desde 2007, en la cual se fija como objetivo reforzar el papel de la UE como actor global.

«Se abre ante nosotros una gran oportunidad en Europa (…)  dos de los países grandes en el corazón de Europa están gobernados por líderes pro-europeos, con Emmanuel Macron en Francia y (…) Donald Tusk en Polonia», declaró a Euractiv-Berlín, Daniel Caspary,  eurodiputado de la CDU.

Ha llegado el momento de «revitalizar el ‘Triángulo de Weimar’ para que volvamos a tener mayorías decisivas y pro-europeas en el Parlamento Europeo y en el Consejo Europeo», añadió.

El Triángulo de Weimar se creó en los años 90 para promover la coordinación entre esos tres países, pero hasta la fecha ha limitado su actividad a organizar reuniones entre sus líderes y no ha logrado tener el peso y la influencia que se había fijado incialmente.

Aunque el Canciller, Olaf Scholz, ha prometido reactivar el foro y estrechar los lazos con Polonia, sus intentos –hasta la fecha- han fracasado, una situación que, según Caspary, se debe en parte a las «pésimas» políticas comunitarias de la actual coalición.

¿LA UE UN MERO ESPECTÁCULO?

Con el nuevo manifiesto, la CDU intenta recuperar la iniciativa para impulsar la integración en la UE, reivindicando, como hizo en 2007, su papel como «el partido europeo de Alemania».

«Con la actual coalición ‘semáforo’ no hay política europea, y esa es también la percepción en Europa: ahora mismo sólo hay horror y frustración sobre Alemania«, añadió Caspary.

Pero para la CDU los temas europeos, de momento, no parecen ocupar el puesto máximo. El manifiesto del partido contiene sólo dos páginas dedicadas al tema -el 3% del contenido total del texto, frente al 8% en 2007.

Sin embargo, el partido reitera su firme compromiso con una mayor integración europea, lo cual supone un cambio respecto a 2007, año en el cual se reflejaba el estancamiento y el creciente euroescepticismo que caracterizaron al comienzo de la década del 2000

En lugar de impulsar una mayor integración de la UE, el anterior manifiesto abogaba por la opción de «devolver algunas competencias a los Estados miembros» (acorde al principio de subsidiariedad).

¿MÁS COMPETENCIAS A BRUSELAS?

Al mismo tiempo, la nueva propuesta de la CDU sugiere que la UE podría ser la mejor respuesta a los múltiples retos globales, entre ellos la creciente seguridad internacional, la competitividad, el cambio climático y la migración.

«En el contexto de una creciente competencia sistémica internacional y de la actual formación de bloques, (…) la UE debe ser un actor político geopolítico y global«, según reza el texto.

En ese sentido, la CDU aboga por «una transferencia de competencias a la UE cuando sea útil», incluida la toma de decisiones por mayoría en sustitución de la unanimidad en la política exterior y de seguridad.

Sin embargo, ante las amenazas de Rusia a la seguridad europea, la nueva propuesta también abandona estrategias a largo plazo, entre ellas la formación de un ejército europeo, en favor de objetivos más a corto plazo, entre ellos colmar «las graves lagunas de capacidad (…) con proyectos europeos conjuntos de defensa en un plazo de diez años».

En cuanto a sus políticas fiscal y migratoria, la CDU sigue apostando por su línea conservadora, y se posiciona claramente en contra de mutualizar la deuda de la UE, y de una política migratoria más radical, con la cual las personas con derecho a asilo serían acogidas en terceros países fuera de Europa.

La CDU lidera los últimos sondeos, y por ello acaricia nuevamente la Cancillería, dos años después de la salida de Ángela Merkel, y ello a pesar del fuerte ascenso en las encuestas del partido de utraderecha Alternativa para Alemania (Afd), que defiende un programa anti-UE.

«La CDU alemana está preparada para volver a gobernar», afirmó Carsten Linnemann, secretario general de la CDU.

Editado por Fernando Heller