La espiral inflacionista pone en jaque los planes de recuperación

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Bruselas / París (EA.com / EuroEFE) .- La inflación está abriendo una gran brecha en los presupuestos de los planes de recuperación post COVID-19 en los socios de la UE, provocando notables retrasos en su aplicación, agravados por las voces que cada vez con más insistencia reclaman dinero fresco para mitigar el incremento vertiginoso de los costes, al tiempo que  las nuevas administraciones cuestionan los compromisos adquiridos.

En ese sentido, un portavoz de la UE explicó a EURACTIV-Bruselas que si un Estado miembro solicita una revisión de su plan nacional, el país en cuestión tendría que demostrar que «ya no puede aplicar (parte de) su plan debido a circunstancias objetivas».

«Ello requeriría una evaluación rigurosa caso por caso por parte de la Comisión junto con ese Estado miembro”, subrayó el portavoz.

Los socios de la UE tienen hasta finales de 2026 para poner en marcha la mayor parte del «histórico» fondo de recuperación COVID, el robusto Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) dotado con 672.500 millones de euros.

«La mayor parte de los Estados miembros tienen un retraso de aproximadamente medio año en las solicitudes de pago», según explica a EA.com Christopher Glück, de la consultora Forefront Advisers.

Glück atribuye este gran retraso sobre todo a la demora inicial en acordar las disposiciones operativas con la Comisión Europea, pero también a los Estados miembros que intentan a toda costa sacar adelante las inversiones.

Salvo Hungría, cuyo plan de recuperación podría ser aprobado por Bruselas con ciertas reservas, todos los países de la UE han avanzado en la aplicación de sus compromisos de reforma, aunque le espiral alcista de precios se ha convertido en una gran piedra en el zapato para muchas capitales comunitarias.

«El problema es que todo lo que se ha decidido en los planes de recuperación costará ahora mucho más de lo previsto […] por ahora, a los Estados miembros se les dice que su única solución es completar el trabajo con su propio presupuesto nacional. (Pero) Eso no se mantendrá para siempre», explica Glück a EURACTIV.

MELONI PIDE RETOQUES AL PLAN ITALIANO

Italia es un ejemplo de ello. La Comisión Europea desembolsó el segundo tramo por valor de 21.000 millones de euros a Roma a principios de este mes, lo que convierte a Italia en uno de los líderes del proceso, después de que el anterior gobierno, del  expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, cumpliera 21 de los 55 objetivos que había comprometido antes de que finalizara el año.

Sin embargo, la batuta para ejecutar los 24 objetivos que quedan está ahora en manos del nuevo gobierno de la derecha dirigido por Giorgia Meloni, que sigue reclamando un cambio de esos.

Meloni ha subrayado en repetidas ocasiones que el elevado precio de la energía, que ha calificado de «espada de Damocles», drena recursos que podrían destinarse a otras inversiones, ya que las intervenciones para reducir la factura cuestan al gobierno de Roma cerca de 5.000 millones de euros al mes.

«Estamos estudiando las propuestas que han llegado, si la Comisión Europea no interviene, será difícil hacer frente a estos costes», subrayó Meloni.

Las dos principales incertidumbres son la viabilidad económica de las inversiones y el cumplimiento de los plazos. Además del aumento de los precios de la energía, los riesgos están relacionados con la escasez de ciertos materiales y las diferencias de rendimiento entre las administraciones públicas.

«La Comisión afirma oficialmente que la inflación genera mayor recaudación de impuestos y, por lo tanto, ese dinero puede utilizarse para colmar las lagunas financieras de los planes de recuperación provocadas por la inflación», asegura una fuente cercana al asunto.

NUEVAS PRIORIDADES EN LOS SOCIOS

Sin embargo, es poco probable que esta respuesta satisfaga a las capitales europeas, donde algunos cambios de gobierno y la necesidad cada vez más acuciante de independizarse del gas ruso están cambiando las prioridades gubernamentales.

En República Checa, la nueva coalición está descontenta con algunos de los planes preparados por el anterior gobierno populista para el plan de recuperación nacional.

El ministro de Sanidad, Vlastimil Válek, ha mostrado su desacuerdo con los proyectos preparados por su predecesor, pero está dispuesto a seguir adelante con ellos para no perder las inversiones, según aseguró recientemente.

Por ello, a pesar de las dudas previas, el país está aplicando el plan paso a paso, y el pasado viernes (25 de noviembre) solicitó el primer desembolso de fondos.

«Algunas de las tareas ya se han cumplido, pero todavía quedan muchos retos asociados a este plan», explicó el Ministro de Industria y Comercio, Jozef Síkela.

EL PAPEL DEL PLAN REPOWEREU

Los Estados miembros también pueden «jugar» con el capítulo adicional de los planes de recuperación creados en el marco del plan del bloque para lograr plena independencia de los combustibles fósiles rusos, conocido como REPowerEU, con los 20.000 millones de euros adicionales en subvenciones y los 225.000 millones de euros en préstamos de los fondos existentes no utilizados dentro del Fondo de Recuperación y Resiliencia (FRR).

En ese sentido, una fuente de la UE ha explicado a EURACTIV-Bruselas que la Comisión Europea ha propuesto hacer «modificaciones puntuales» -acompañadas de orientaciones sobre cómo hacerlo- al reglamento del FRR para integrar los capítulos de REPowerEU.

El pasado 4 de octubre, el Consejo Europeo alcanzó un acuerdo general sobre la propuesta de la Comisión relativa a REPowerEU, y el pasado  10 de noviembre, el Parlamento Europeo adoptó su propio mandato de negociación.

«La Comisión toma nota de ello y espera que se produzcan rápidos avances en el procedimiento legislativo para que el Plan REPowerEU pueda aportar beneficios concretos a los Estados miembros, los ciudadanos y las empresas», declaró un portavoz de la UE.

La Comisión llevará a cabo una evaluación de las necesidades de REPowerEU para acelerar la transición a la energía limpia y evitar la fragmentación del mercado único, con el fin de presentar propuestas para mejorar la potencia financiera de la UE para REPowerEU, añadió el portavoz de la UE.

«Estas propuestas darán a todos los Estados miembros la misma oportunidad de prepararse para el futuro. No se trata sólo de energía, sino también de nuestra competitividad global y de nuestra soberanía», concluyó el funcionario de la UE.

Sin embargo, para algunos socios comunitarios, eso podría no ser suficientemente atractivo.

DUDAS EN ALGUNOS SOCIOS

En Bulgaria, el gobierno provisional encargado de dirigir el país tras las polémicas elecciones parlamentarias de octubre pasado, las cuartas en 18 meses, está considerando dar marcha atrás en el compromiso del anterior ejecutivo de reducir en un 40% las emisiones de carbono del sector energético para 2026, teniendo en cuenta los ingresos por la quema de fósiles.

«En la situación actual, muchos de los compromisos que antes parecían tener sentido ahora ya no lo tienen. Por ejemplo, las centrales eléctricas de carbón aportan actualmente grandes beneficios al Estado. Desde el punto de vista financiero, no hay grandes razones para cerrarlas», comentó el viceprimer ministro Atanas Pekanov el sábado (26 de noviembre) a la emisora Nova TV.

En la práctica, eso puede traducirse en un abandono de los proyectos más  ecológicos. El mandatario ha señalado que quiere sustituir el mayor paquete de baterías del mundo para almacenar 6.600 MWh de electricidad, desarrollado por el anterior gabinete, por instalaciones de almacenamiento subterráneo de gas natural, hidrógeno y, posiblemente, dióxido de carbono.

Lo más probable es que Bulgaria abandone también el proyecto de estudio de la capacidad geotérmica para la producción de electricidad, y que los 175 millones de euros previstos se destinen a la calefacción de instalaciones sanitarias y administrativas con agua geotérmica.

Editado por F.Heller