La Izquierda europea carga contra Bruselas y tacha de "elitistas" a los Verdes

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Bruselas (Euractiv/EuroEFE).- La izquierda radical en la UE vela armas de cara a los comicios europeos de junio próximo y ha endurecido su tono contra la derecha y la ultraderecha, pidiendo incluso la dimisión de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La «belicista» Von der Leyen, es la peor presidenta del ejecutivo comunitario, y por ello debería dejar su puesto, pero el discurso «elitista» de los Verdes europeos tampoco es el más adecuado para impulsar la transición ecológica, ha asegurado el líder del Partido de la Izquierda Europea, Walter Baier, en una entrevista con Euractiv.

En un contexto de auge sin precedentes de la extrema derecha en todo el continente y con la perspectiva de que Identidad y Democracia (ID), de extrema derecha, se convierta en la cuarta fuerza del Parlamento Europeo, con una previsión de 87 escaños, las fuerzas de izquierda nacionales están cada vez más fragmentadas.

El panorama para la izquierda europea es poco alentador: en España, Alemania y Grecia, los partidos progresistas han empezado a desmoronarse debido a luchas internas y escisiones intestinas.

«Estoy muy insatisfecho con el hecho de que, al tiempo que constatamos un ascenso de la extrema derecha, se ponga tanto empeño en debates y luchas internas de la izquierda. Eso no sirve para abordar la situación en la que nos encontramos», lamentó Baier: «La fragmentación y la división son siempre una derrota», dijo.

UN “FRENTE AMPLIO” DE CARA A JUNIO

Ante la fragmentación nacional, Baier quiere que su presidencia haga de la Izquierda Europea un «espacio seguro» para que las fuerzas nacionales de dentro y fuera del partido dialoguen y cooperen con vistas a crear un frente amplio de cara a las elecciones europeas.

«Tendremos que encontrar una forma flexible de integrar diferentes tipos de partidos […] estamos intentando establecer espacios en los que eso [la cooperación] pueda ocurrir», comentó, al tiempo que subrayó que la fragmentación nacional aún no ha calado en toda la UE. También aplaudió la entrada de nuevos partidos de izquierda de España, Alemania y Grecia para que se sumen  la Izquierda Europea.

En el caso de Francia, el partido cuenta ya con dos fuerzas competidoras, el Partido Comunista y La France Insoumise, un modelo que Baier desearía ver reproducido en otros Estados miembros de la UE.

A pesar de la fragmentación, Baier destacó como elemento positivo que los partidos de izquierda pueden obtener buenos resultados «siempre que la izquierda se presente como una fuerza consolidada con políticos con los pies en la tierra«, y a modo de ejemplo señaló el caso de Irlanda, donde el Sinn Féin es la primera fuerza con un 28,6%.

EL COMPLEJO CASO GRIEGO

Además, según los últimos sondeos, el grupo de la izquierda en el Parlamento Europeo ganará un escaño, pasando de 37 a 38, según las últimas proyecciones de Euractiv.

«Así que yo diría que la izquierda está en una situación de transición, podría irle mejor, pero tampoco le va mal», comentó.

El caso de la escisión del partido griego Syriza se considera algo «especial» en la izquierda comunitaria, teniendo en cuenta que Alexis Tsipras fue el primer líder de izquierdas que alcanzó el puesto de primer ministro en la UE.

Tras sucesivas derrotas electorales, Tsipras dimitió a finales de junio, abriendo la caja de Pandora en Syriza. Posteriormente se celebraron elecciones internas con votación directa de los miembros del partido, que ganó Stefanos Kasselakis.

La victoria de Kasselakis no gustó a los representantes tradicionales en la izquierda del partido, que decidieron escindirse. Aún no se ha anunciado oficialmente ningún nuevo partido, pero once legisladores formaron su propio grupo parlamentario de «Nueva Izquierda» en la Cámara griega.

Preguntado sobre si la Izquierda Unitaria aceptaría un nuevo partido griego de izquierdas en sus filas, Baier respondió de manera vaga.

«De momento, no hay ningún partido. Así que la pregunta es muy hipotética. Sólo puedo decir que las personas clave del partido que abandonaron Syriza indicaron que se sienten parte integradora de la Izquierda en Europa […] así que pensamos que podemos, a nivel europeo, mantener la unidad«, subrayó.

Desconocido hasta ahora en la política griega, Kasselakis ha sido criticado por no representar los valores de la izquierda, y se le presenta en cambio como un centrista progresista. Por otro lado, quienes abandonaron las filas del partido fueron acusados de no respetar el voto directo de los miembros de la formación.

Baier se negó a comentar en profundidad el caso Kasselakis, pero hizo algunas valoraciones más generales.

«Cuando se votó a Kasselakis, le envié una carta felicitándole. Syriza forma parte del Partido de la Izquierda Europea, y respetamos las decisiones internas. Desde el ámbito europeo es imposible juzgar las diferencias internas del partido», comentó.

Tras la escisión, Syriza ha visto cómo sus resultados en las encuestas bajaban significativamente. Mientras tanto, por ahora, las encuestas apuntan a que la «Nueva Izquierda» no supera el umbral mínimo del 3% para entrar en el Parlamento.

Muchos han pedido a Tsipras que intervenga y salve la unidad de la izquierda helena.

Preguntado sobre si debería ser así, Baier dejó la respuesta un tanto inconclusa.

«No es fácil responder […] porque Tsipras es un buen amigo, y no estoy en posición de darle consejos. No sé, posiblemente tenga otros planes para su vida personal». «Creo que la izquierda griega debe asumir sus problemas«, apuntó.

¿LOS VERDES “ELITISTAS”?

La transformación ecológica será un tema clave de la campaña de la izquierda europea para las elecciones europeas de junio, un tema que Baier confía que atraiga a los votantes.

«La ecología no debe ser el tema de la clase media ilustrada; debe convertirse en el tema de las clases trabajadoras», subrayó.

Introducir el componente social en la transición verde no es nuevo, pero también será una pieza central de la campaña de los Verdes y los socialistas, lo cual pondrá a  todos los partidos progresistas en una carrera para seducir a los mismos votantes.

Pero Baier no ve una competencia con los Verdes, de quienes critica su perspectiva «elitista».

«No veo a los Verdes ofreciendo un proyecto ecológico que tome como punto de partida los intereses de las clases trabajadoras […] Por supuesto, se puede diseñar la transformación ecológica desde el punto de vista de aquellas capas de la sociedad que de alguna manera están mejor, pero eso significa aislar automáticamente a quienes están preocupados por su realidad social, a quienes tienen dificultades para pagar sus alquileres o cuidar a sus sus hijos», dijo Baier.

«Creo que el discurso ecológico se está haciendo muy elitista, muy científico, y debemos  hacerlo popular», añadió.

Editado por F.Heller