La presión migratoria pone contra las cuerdas a Meloni

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Roma/París (EA.com)/(EuroEFE).- La migración se ha convertido en el primer gran reto para la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, cuya postura inflexible ha llevado a enfrentar a Roma con otros socios de la Unión Europea (UE).

Mientras tanto, la dura postura de Meloni, del partido de ultraderecha Hermanos de Italia, en el asunto del rescate a los migrantes del barco Ocean Viking, de la ONG SOS Mediterranée, ha recibido el apoyo de otros países bajo presión migratoria, entre ellos Grecia, Malta y Chipre.

No obstante, la línea dura de Roma resulta inaceptable e incomprensible para el resto de socios de la UE. Meloni debe dar marcha atrás si no quiere que su país  quede aislado en Europa, según ha declarado en entrevista con EURACTIV.it el eurodiputado de Renovar Europa Sandro Gozi.

«Si Italia quiere influir (en la UE), es mejor que no vaya en solitario contra todos. Eso nunca es bueno en Europa, para ningún país», explicó Gozi, eurodiputado del partido Italia Viva de Matteo Renzi, ahora aliado con Azione de Carlo Calenda.

«Meloni está llevando a cabo una batalla ideológica de uso interno, aislándose en Europa. Cuanto antes recifique, mejor», añadió.

El Gobierno liderado por Meloni está sobrepasado por la llegada masiva de migrantes a sus costas, sobre todo en los últimos diez días.

Cuatro embarcaciones con unos 1.000 inmigrantes llegaron a las costas italianas en los últimos días, lo cual provocó duras críticas del ministro del Interior, Matteo Piantedosi, quien declaró que «deben irse fuera de las aguas territoriales y el Estado (de pabellón de los buques) tienen que hacerse cargo de ellos».

Mientras que a las mujeres, niños y las personas con problemas médicos se les permitió desembarcar inmediatamente, la presencia de otros a bordo durante días provocó situaciones de elevada tensión. Las embarcaciones pidieron el desembarco inmediato de todos, ya que algunos estaban en huelga de hambre y otros saltaron de los botes al agua.

EL “PING PONG” DE RESPONSABILIDADES

El objetivo de Italia de que el Estado de pabellón de los barcos de las ONG se responsabilice de reubicar a los migrantes, y no Italia o el lugar al que lleguen, ha suscitado una agria polémica por parte de varios expertos jurídicos, activistas de derechos humanos, grupos humanitarios y partidos políticos de la oposición.

Mientras tanto, la última crisis diplomática entre Italia y Francia por el barco Ocean Viking de la ONG SOS Mediterranée, que atracó la semana pasada en el puerto francés de Toulon y desembarcó a los 234 migrantes que estaban a bordo, no se ha apagado.

Francia ha dejado claro que se trató de una acción “excepcional”, y que no acogerá a más migrantes, al tiempo que París ha subrayado que los socios de la UE deben ser solidarios y repartir la carga migratoria. Por ello, Francia ha invitado a «todos los demás participantes» en el mecanismo europeo de reubicación de migrantes a hacer lo mismo, en especial a Alemania.

«Está claro que habrá consecuencias muy graves para nuestras relaciones bilaterales» con Italia, subrayó la semana pasada el ministro francés del Interior, Gérald Darmanin, quien ya ha dado órdenes de reforzar los controles fronterizos con Italia y ya ha devuelto a muchos migrantes.

Según Gozi, Italia ha creado una crisis contra el interés nacional: «Estamos en una gran crisis, y la responsabilidad es de Giorgia Meloni, que ha hecho propaganda en la piel de los inmigrantes. Italia debe hacer su parte».

FRENTE COMÚN MEDITERRÁNEO 

Sin embargo, al tiempo que Gozi coloca la responsabilidad política en Roma, otros países bajo presión migratoria en el Mediterráneo respaldan a Italia en su desafío a la UE.

Malta, Chipre y Grecia se han unido a una iniciativa encabezada por Piantedosi en la que se pide a la UE que intervenga para rebajar la carga migratoria que afecta a determinados socios del flanco sur.

En una declaración publicada este fin de semana, esos países reiteraron que no pueden apoyar “la idea de que los países (del primer desembarco) sean los únicos puntos (de llegada) posibles para los inmigrantes ilegales».

También criticaron que los barcos de rescate privados «actúen con total autonomía de las autoridades estatales competentes» para salvar a los inmigrantes varados en el mar tras intentar cruzar a territorio de la UE.

MALTA Y LIBIA, UNA GESTIÓN MIGRATORIA MUY CUESTIONADA

No obstante, los socios mediterráneos de la UE llevan mucho tiempo en el ojo del huracán por su gestión de la migración.

Malta, entre otros, ha sido duramente criticada por ignorar las llamadas de socorro de los migrantes, retrasar las respuestas a los SOS, y devolver a los migrantes a los guardacostas libios. Desde 2020 Malta ha adoptado una política extraoficial de no comunicación con los medios de prensa sobre los rescates de migrantes.

Miles de migrantes intentan cruzar el mar cada año desde las costas de Libia para llegar a Europa en embarcaciones precarias, una arriesgada travesía que provoca miles de muertes. En lo que va de 2022 han muerto más de 1.200 personas, lo que supone cerca de 25.000 desde 2014, según cifras oficiales.

Malta en especial ha sido muy cuestionada por su política de devolver a los migrantes a los guardacostas de Libia, donde siguen corriendo el riesgo de ser violados, torturados, encarcelados, extorsionados, o de perder la vida.

En 2017, la agencia europea de fronteras externas, FRONTEX, aseguró que «todas las partes implicadas en las operaciones SAR (Search and Rescue, Salvamento y Rescate) en el Mediterráneo central ayudan involuntariamente a los delincuentes a conseguir sus objetivos con un coste mínimo, para reforzar su modelo de negocio (el tráfico de personas) aumentando las posibilidades de éxito».

ITALIA DEFIENDE SU POSICIÓN

«Italia siempre ha aportado su grano de arena, siempre hemos respetado todos los acuerdos, son los otros los que no los han cumplido», aseguró recientemente el ministro de Asuntos Exteriores y ex presidente del Parlamento Europeo Antonio Tajani (Forza Italia), al tiempo que pidió una estrategia europea coordinada.

Sobre la crisis diplomática con Francia, Tajani (Partido Popular Europeo, PPE) habló de una «declaración de buena fe» de Roma que fue interpretada como una provocación por París, que reaccionó de manera “exagerada», en clave de política interna.

A falta de una solución a escala comunitaria, algunos países de la UE acordaron en junio pasado establecer un mecanismo de solidaridad voluntaria: una propuesta en la cual los Estados miembros ayudan voluntariamente a otros países de la UE muy afectados por la presión migratoria, ya sea con reubicaciones o con financiación.

Además, trece Estados miembros han acordado ofrecer «compromisos de reubicación» para más de 8.000 personas, mientras que Alemania, Dinamarca, Países Bajos, República Checa y Suiza se han ofrecido a contribuir financieramente.

Sin embargo, los avances en las reubicaciones son mínimos. Según Tajani, «hasta ahora se han reubicado 117, de los cuales 36 en Francia. Italia siempre ha hecho su parte, siempre hemos respetado todos los acuerdos, son los demás los que no los han cumplido», concluyó.

MALA COMUNICACIÓN DE CRISIS

«Si Italia dejara de rebatir cada declaración del Gobierno francés, las aguas podrían calmarse», explicó a EURACTIV-Italia el profesor Jean Pierre Darnis, al tiempo que subrayó que «la comunicación del Gobierno italiano fue mal gestionada».

Al anunciar la llegada del Ocean Viking a Francia, según Darnis, el Gobierno italiano ha provocado reacciones de los partidos franceses que llevaron a Macron a cambiar de actitud y elevar el tono contra Roma para calmar las tensiones políticas internas.

«Creo que Meloni ha pecado de ingenua. Hubiera sido mejor comunicar el éxito político después del hecho, no antes», subrayó Darnis.

«El Gobierno francés, que tiene una mínima mayoría, se encontró atrapado entre la izquierda y la derecha. Si el Gobierno italiano no hubiera dicho nada, no habríamos llegado a este punto. La politización de la cuestión, por ambas partes, lleva a un ciclo de tensiones muy negativas», subrayó.

Entre los próximos martes y miércoles se celebrará la cumbre del G20 en Bali, lo cual  podría representar una oportunidad para un debate constructivo entre Meloni y Macron. No obstante, fuentes del Elíseo aseguran que en principio en la agenda oficial no está previsto un encuentro bilateral.

«En el contexto actual, Italia y Francia se necesitan mutuamente. Con una Alemania muy ausente en Europa, hay una gran necesidad de un diálogo franco-italiano y de convergencia en el contexto de la Unión», subrayó Darnis.

Editado por F.Heller