La ultraderecha sueca mete presión a la presidencia europea de Estocolmo

EUROEFE EURACTIV
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Estocolmo (Euractiv) / (EuroEFE).- A punto de concluir 2022 y los últimos días de la presidencia checa del Consejo de la UE, Estocolmo se prepara para sustituir a Praga en el timón de Europa, en momentos especialmente complejos.

Sin embargo, numerosos expertos advierten de que la influencia política interna del partido de extrema derecha Demócratas Suecos podría impactar de lleno en la agenda sueca para su presidencia europea en el primer semestre de 2023.

Al frente de la Presidencia por primera vez desde 2009, Estocolmo dirigirá las negociaciones y los acuerdos con el Parlamento Europeo sobre actos legislativos clave para Europa, en un año 2023 que se prevé convulso en lo económico, con la guerra de Ucrania enquistada.

En ese sentido, las prioridades de Suecia en su presidencia estarán centradas en la seguridad, la resiliencia energética, la transición ecológica y la preservación de los valores democráticos de la UE.

Pero un factor interno clave podría trastocar la hoja de ruta europea de Estocolmo.

Las elecciones parlamentarias suecas de septiembre pasado cambiaron el panorama político del país, y los Demócratas de Suecia (Sverigedemokraterna, SD), de extrema derecha, ganaron un poder considerable en el país escandinavo.

«El gobierno sueco tiene ahora este acuerdo [con la extrema derecha], y tiene que cumplirlo. De lo contrario, los Demócratas Suecos lo harán caer. Son como rehenes», según explicó en declaraciones a EURACTIV.com Tobias Hübinette, profesor de la Universidad sueca de Karlstad.

Tras ocho años de gobierno socialdemócrata, el bloque de derechas se hizo con el poder en las elecciones, y los moderados, democristianos y liberales formaron una coalición.

Pero según el acuerdo de coalición, el partido de extrema derecha SD, que obtuvo un histórico 20% en las elecciones, quedó fuera del gobierno a pesar de ser el segundo partido en el Parlamento tras los socialdemócratas, ahora en la oposición.

A cambio, el SD consiguió la aprobación de gran parte de su dura política migratoria y se le tiene que consultar sobre determinados temas, entre ellos la energía y los asuntos de la UE.

¿MANO DURA CON LA INMIGRACIÓN?

«[Los Demócratas Suecos] tienen plena e igual influencia en los temas incluidos en  el programa de cooperación de la misma manera que los partidos en el gobierno», reza el acuerdo, lo cual incluye «asuntos de la UE que afectan a los temas cubiertos por el trabajo de cooperación».

Para Hübinette, la inmigración es un buen ejemplo de un ámbito político que recoge directamente los postulados de la extrema derecha en el ejecutivo sueco.

«Suecia se sumará al resto de países de la Unión Europea que están en contra de los refugiados y la migración», asegura el experto, al tiempo que pone como ejemplos de esa “línea dura” a Italia, Polonia y Hungría.

Aunque el partido SD tiene patrones de voto afines a otros grupos populistas en el Parlamento Europeo, se desconoce aún cómo impactará esa tendencia en los trabajos del Consejo, subraya Hübinette.

Según el programa de la Presidencia sueca, la seguridad y la migración estarán el centro de los focos, y en especial el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo de la UE.

MUCHO MARGEN DE MANIOBRA

Es probable que la influencia de los Demócratas Suecos en el funcionamiento de la Presidencia de la UE sea mayor de lo previsto, según se recoge en un punto inédito del acuerdo de coalición, sobre el cual informó en exclusiva en noviembre pasado el periódico Altinget.

Según se recoge en ese documento, el partido de extrema derecha será consultado sobre asuntos de la UE en puntos que trascienden los acordados directamente en el acuerdo de coalición, entre ellos el Reglamento sobre el uso sostenible de los plaguicidas (SUR) y la propuesta de Restauración de la Naturaleza, cuyo objetivo es frenar la pérdida de biodiversidad y de ecosistemas en la UE para 2030.

¿NEGACIONISTAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO?

En asuntos climáticos se da una paradoja, según explica a EURACTIV Niels Paarup-Petersen, diputado sueco y portavoz del Partido de Centro para asuntos digitales y cibernéticos.

Tradicionalmente más cercano al bloque de derechas, su partido apoyó una coalición de izquierdas en las elecciones de septiembre pasado, en protesta por la anunciada colaboración de los Moderados con la extrema derecha.

«No es ningún secreto que los Demócratas Suecos están lejos de querer aplicar una política climática ambiciosa», asegura, al tiempo que subraya que ni siquiera existe una política climática clara en el acuerdo de coalición.

Para Hübinette, la política medioambiental de la UE notará los efectos negativos del giro a la derecha del gobierno sueco.

«Los Demócratas Suecos son muy críticos con lo que llaman ‘alarmistas climáticos’. No creen realmente en el cambio climático», explica, al tiempo que agrega que para el partido SD, cualquier intento de desarrollar una economía verde dentro de la Unión Europea equivale a que el bloque «quiera tener más poder».

Sin embargo, una de las cuatro prioridades de la Presidencia sueca de la UE es la puesta en marcha de una transición verde como respuesta al «desafío climático global», lo que Hübinette calificó de «paradoja difícil de explicar».

El partido SD tiene a sus espaldas un largo historial de negación del cambio climático. Su líder, Jimmie Åkesson, ha declarado en varias ocasiones que no existen  pruebas científicas de una crisis climática.

«Uno de los grandes temas internos es la reducción del precio de los combustibles», subraya Paarup-Petersen. El partido SD podría impulsar cambios en ese ámbito, con efectos contraproducentes para el cambio climático, agrega.

«Será muy, muy interesante ver lo que realmente van a cumplir», agrega.

Suecia ostentará la presidencia semestral rotatoria del Consejo de la Unión Europea desde el 1 de enero de 2023 hasta el 30 de junio, fecha en la que pasará el testigo a Madrid.

Editado por F.Heller