Los millonarios beneficios de los influencers, bajo la lupa del Elíseo
París (Euractiv) / (EuroEFE).- El gobierno francés está a punto de presentar un plan para regular mejor la labor comercial de los «influencers» en las redes sociales con el fin de garantizar que tanto ellos como los consumidores de sus contenidos estén mejor protegidos, según ha declarado este lunes a la emisora Franceinfo el ministro de Economía, Bruno Le Maire.
Se calcula que el mercado mundial de «influencers» en redes sociales superará los 15.300 millones de euros en 2022. En Francia, el «marketing» de «influencers» es una de las formas más eficaces de promoción para las marcas francesas, ya que el 68% recurre a ellos, especialmente en Instagram, para promocionar sus productos.
https://twitter.com/BrunoLeMaire/status/1635257609774313472
UN SUCULENTO MERCADO
Este mercado de alto valor con un alcance sin precedentes ha llevado a los legisladores a preocuparse por el poder, y la influencia que ejercen.
«Los ‘influencers’ deben estar sujetos a las mismas reglas que se aplican a los medios de comunicación tradicionales», comentó Le Maire, al tiempo que añadió que Internet «no es el Lejano Oeste» y que el gobierno quiere «dar un estatus y reforzar los controles» sobre ese grupo.
«No se trata de una lucha» contra ellos. Por el contrario, debe existir «un sistema que proteja a los ‘influencers’, no que los estigmatice», señaló.
La industria del «marketing de influencers» ha proliferado en los últimos años, tanto en Europa como en el resto del mundo.
El objetivo es luchar contra las «derivas inaceptables» en ese sector para «proteger a los consumidores franceses», subrayó el ministro.
https://twitter.com/franceinfo/status/1635344369107476480
EL REINO DE YOUTUBE, INSTAGRAM O TIKTOK
Los «influencers» usan de manera masiva las redes sociales, con muchas veces millones de seguidores en sitios como Instagram, TikTok y YouTube que suelen dedicarse al «marketing» y la promoción de productos o servicios a cambio de una jugosa remuneración.
Un estudio estima que en 2022 había casi 10,5 millones de usuarios europeos de Instagram considerados «influencers», por tener más de 1.000 seguidores.
A principios de año se puso en marcha en Francia una consulta pública en la que participaron agentes de ese sector, y que dio como resultado varias recomendaciones, que podrían incluirse en el plan anunciado por Le Maire.
Entre ellas figuran una definición jurídica de los «influencers» y sus agentes y el refuerzo de sus obligaciones contractuales. También podría contemplarse la prohibición o restricción de la promoción de determinados productos, así como la creación de una etiqueta que certifique la responsabilidad de un creador de contenidos.
El pasado mes de enero, los servicios de la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude (DGCCRF) constataron «anomalías» en el 60% de los «influencers» inspeccionados, que «no respetaban la normativa sobre publicidad y derechos de los consumidores».
https://twitter.com/dgccrf/status/1623733039191695364
POCA TRANSPARENCIA
Según la DGCCRF, «los influencers [inspeccionados] no respetaron las normas sobre la transparencia del carácter comercial de sus publicaciones».
El informe señala que algunos «engañaron a los consumidores sobre las propiedades de los productos vendidos […] o promocionaron productos o servicios de riesgo».
En casos más raros, algunos han ofrecido, o incluso organizado, el uso indebido de fondos públicos dedicados a la formación para obtener regalos o recompensas monetarias o han empujado a sus seguidores a recurrir a prácticas cosméticas peligrosas para la salud.
En los últimos años, varios «influencers» han comparecido ante la justicia por sospechas de haber montado tramas de estafa o fraude.
En estos momentos, las únicas restricciones a los «influencers» proceden de las plataformas, donde deben indicar si un post es remunerado o en colaboración con una marca concreta.
ENCONTRAR EL EQUILIBRIO
Según un estudio externo de 2022 solicitado por la comisión IMCO del Parlamento Europeo, los consumidores se relacionan con personas influyentes de forma voluntaria, pero al mismo tiempo «están expuestos a publicidad que se basa en la relación entre el consumidor y la persona influyente, lo que suscita preocupación sobre la protección de los consumidores».
El estudio define a un «influencer» como «un creador de contenidos con fines comerciales, que establece relaciones de confianza y autenticidad con su audiencia (principalmente en plataformas de redes sociales) y se relaciona en línea con actores comerciales a través de diferentes modelos de negocio con fines de monetización».
Los «influencers» también suelen financiarse directamente de sus seguidores o a través de sus negocios y colaboraciones con marcas.
Pero el estudio advierte de que, en determinadas prácticas, el «marketing de influencers» puede tener un impacto negativo en los consumidores, incluidos niños y adolescentes.
Entre las recomendaciones que ofrece el estudio figura basarse en la legislación vigente sobre protección de los consumidores y ampliarla, así como apoyar a los Estados miembros de la UE en el desarrollo de herramientas digitales para supervisar mejor las actividades comerciales de los «influencers».
Sin embargo, el estudio también subraya que la regulación de los «influencers» debe procurar alcanzar el equilibrio adecuado, para evitar obstáculos a la interacción social en línea y a la creación de contenidos no comerciales.
Editado por F.Heller