Los sustanciosos beneficios energéticos en Bulgaria relegan la crisis política

EUROEFE EURACTIV
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Sofía(EA.bg)/Madrid (EuroEFE).- Al tiempo que la, casi crónica, inestabilidad política se enquista en Bulgaria y la perspectiva de unas quintas elecciones generales en menos de dos años parecen cada vez más probables, el país balcánico ha obtenido sustanciosos beneficios  económicos desde la invasión rusa de Ucrania.

Bulgaria exportó 6,6 TWh netos de electricidad a otros países, sobre todo a los vecinos Rumanía, Grecia, Turquía, Macedonia del Norte y Serbia, según datos del grupo de expertos en energía Enappsys, lo cual la catapultó al tercer puesto de Europa en cuanto a exportaciones netas de electricidad en el primer semestre de 2022.

PRECIOS ELEVADOS, GRANDES GANANCIAS

La venta de electricidad en los Balcanes ha aportado casi 1.500 millones de euros a la empresa estatal Bulgarian Energy Holding (BEH), que antes de la guerra de Ucrania enfrentaba una compleja situación por las elevadas cuotas de carbono y las dificultades de la planta central de energía de Sofía, que roza la quiebra.

Con los beneficios, el Estado consiguió compensar a las empresas por los elevados  precios en las bolsas, al tiempo que el precio de la electricidad para los hogares se mantiene estable, a pesar de las subidas generalizadas en toda Europa.

Mientras tanto, los datos no muestran un aumento de las quiebras de empresas en Bulgaria ni de las empresas de nueva creación durante los seis primeros meses del año.

Por otro lado, las previsiones económicas para Bulgaria no son demasiado sombrías, con una previsión de crecimiento del PIB del 2,8%, en 2022, 0,1% por encima de la media de la UE.

La elevada inflación (18,7% en septiembre) preocupa tanto al Gobierno como a los consumidores, aunque sigue por debajo de países como Hungría, que alcanzó el 20,1% el mes pasado.

EL CARBÓN, AL “RESCATE”

Las turbulencias energéticas internacionales han impulsado al alza la dependencia de la región balcánica del carbón búlgaro.

Serbia ha firmado un ambicioso contrato para la importación de grandes cantidades de carbón de lignito búlgaro, para compensar la incertidumbre en el mercado del gas y el petróleo.

En 2022, por primera vez en la historia, las minas de carbón estatales «Maritsa Iztok» firmaron un contrato para exportar 1,75 millones de toneladas de carbón.

Macedonia del Norte también firmó un contrato para importar electricidad búlgara, que estará en vigor durante este invierno.

Bulgaria produce casi la mitad de la electricidad que consume a partir de sus yacimientos de carbón, y la electricidad procedente del carbón supone la mayor parte de las exportaciones de electricidad. Otro 25% de la producción procede de la central nuclear de Kozloduy.

Bulgaria no utiliza uno de los reactores de la central nuclear de Kozloduy, ya que está en mantenimiento.

EL PAPEL ENERGÉTICO DE BULGARIA, CLAVE EN LA REGIÓN

«Las exportaciones de electricidad búlgara desempeñan un papel importante en la estabilización de la red energética de los Balcanes. La importancia de las centrales de carbón búlgaras para la región es enorme. La capacidad de exportación está al máximo», declaró a EURACTIV-Bulgaria el economista jefe del Instituto de Gestión Energética, Kaloyan Staykov.

«El papel de Bulgaria es muy importante porque el sureste de Europa ha sufrido tradicionalmente una escasez de electricidad, que puede verse a lo largo de los años. Bulgaria es exportadora, pero en los dos últimos años su función se ha reforzado aún más porque ese déficit regional ha aumentado, impulsado por el déficit energético de la UE», añadió.

Ante el impacto en el medio ambiente que supone la quema de carbón, los países de la región apuntan con el dedo a los mayores contaminantes de Occidente.

A la pregunta de cómo se relaciona política y económicamente el regreso al carbón con el «Pacto Verde» de la UE, Staykov recordó que la huella de carbono de Bulgaria es insignificante en comparación con el resto de países de Europa del Este.

Bulgaria contribuye en un 1,5% a la huella energética total de toda la UE, según los datos de 2021 del Instituto de Gestión de la Energía. La huella de carbono de Alemania es del 28%, la de Polonia del 15%, la de Italia del 14%, la de los Países Bajos del 7%, la de España del 7% y la de la República Checa y Francia del 5%.

¿REPENSAR EL PACTO VERDE?

Los avances en materia de energía también refuerzan las voces que piden que se reconsideren las ambiciones climáticas de la UE.

Según Staykov, el «Pacto Verde” del bloque y el Acuerdo Climático de París deberían repensarse, ya que se firmaron en tiempos de paz. Aunque el experto no aboga por una revisión completa, sí cree que deberían replantearse los pasos para alcanzarlos.

«No se trata de una cuestión general de si debemos ir en esta dirección, sino de cómo avanzar de la forma más sostenible para no acabar en situaciones como la del año pasado. La respuesta es sencilla: las centrales de carbón se han vuelto a poner en marcha. Evidentemente, esta política que hemos seguido durante los últimos 10-20 años para la transición energética no está dando los resultados deseados, y estamos dando marcha atrás», subrayó.

Editado por F.Heller