El trío conservador alemán que podría gobernar Europa

El posible futuro terceto de líderes de la UE cree que podrá evitar que el bloque se escore a la extrema derecha, pero ese objetivo no será tan fácil de lograr.

Euractiv
El trío conservador alemán que podría gobernar Europa
El trío conservador alemán que podría gobernar Europa [Ilustración de Esther Snippe. Fotografías de: Getty Images, Shutterstock y EPA]

Berlín (Euractiv.de/.es) – Para vislumbrar el futuro de Europa, bastaría con echar un vistazo a la cumbre que este viernes celebra el Partido Popular Europeo (PPE) en Berlín.

El líder democristiano Friedrich Merz (CDU/CSU/PPE), que probablemente será el próximo Canciller alemán, ha reunido a la familia de partidos conservadores de Europa para sumar fuerzas de cara a la próxima batalla. Nueve líderes nacionales, el Presidente de la Comisión Europea y el jefe del grupo más poderoso del Parlamento Europeo, el PPE, han acudido a la convocatoria.

Hay mucho en juego: si los democristianos de Merz ganan las elecciones alemanas de febrero próximo, su éxito en el cargo dependerá de su capacidad para doblegar a la UE a sus objetivos.

Pero tiene suerte de tener a su lado a dos compatriotas y compañeros de partido para controlar el tripartito de la UE formado por la Comisión, el Parlamento y el Consejo Europeo en Bruselas.

En el escenario ideal de la CDU, Merz llevará la voz cantante como primus inter pares entre los líderes del Consejo; Ursula von der Leyen (CDU) pondrá a raya a los que el partido considera «talibanes» de la regulación en el Berlaymont (sede de la CE); y Manfred Weber (CSU), líder parlamentario del PPE, fijará las mayorías.

Pero hay muchas cosas que pueden salir mal.

Merz teme que la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), segunda en las encuestas, llegue al poder en su país y que las fuerzas «ultra» ganen más peso en toda  Europa si el trío demócrata-cristiano no consigue reforzar la competitividad y la seguridad de la UE al final de su mandato, en 2029.

Por desgracia para Merz, es probable que los avances sean lentos y la cooperación tediosa, como sugieren varios expertos.

«Merz, Weber y von der Leyen tienen experiencia suficiente para superar sus diferencias personales (y unirse) por la causa», comentó una fuente comunitaria.

«Pero también representan los intereses de tres instituciones diferentes», agregó.

Sólo los tres

En una cosa están todos de acuerdo: Merz, que empezó su carrera política como eurodiputado en los años 80, está obsesivamente centrado en la UE y en la coordinación con los aliados fuertes, entre ellos Francia y Polonia.

«Necesitamos de nuevo a alguien así como Canciller», comentó otra fuente en alusión a la pasiva política europea del Canciller Olaf Scholz (SPD/S&D), especialmente en relación con Ucrania.

En la CDU es bien conocido el sólido talante europeísta de Merz, especialmente tras su viaje a Bruselas en octubre pasado. Se le elogia por saber moverse como pez en al agua por el barrio europeo de la capital belga y comunitaria sin Google Maps, por dominar la sopa de letras de las abreviaturas de la UE y por tomar notas diligentemente en su relación con los legisladores del PPE.

Tiene motivos para preocuparse. Bruselas es clave para aplicar gran parte de su programa de competitividad y seguridad. Eso incluye reducir la burocracia que paraliza a las empresas alemanas – el 60% del total está relacionada con la UE- y reducir la inmigración. Merz quiere cambiar El Pacto de Migración y Asilo de la UE y cooperar con los países emisores de migrantes.

Mientras que algunos miembros de la CDU consideran que el Pacto Verde del primer mandato de von der Leyen es la raíz de todos los males normativos, la jefa de Bruselas, Merz, y Weber empujan ahora, sorprendentemente, en la misma dirección política.

Weber, siempre sonriente, y el jefe de la CDU, de gesto adusto, «primero tuvieron que encontrar la manera de poder trabajar juntos», comenta una fuente de Bruselas. «A diferencia de (la ex canciller Angela Merkel) y von der Leyen, que se entendían casi sin hablar (…) desde hacía mucho tiempo», añadieron.

Sin embargo, que nadie espere que la relación de Merz y von der Leyen sea tan cálida, ya que, según la misma fuente, esa química Merkel-Von der Leyen será difícil de reeditar.

Pero la relación del nuevo «trio conservador», que incluye a Weber, es ahora «sólida», comentó  una fuente muy cercana al jefe del PPE..

A raíz de ello, hay una fluida coordinación política a todos los niveles entre Berlín y Bruselas.
Este viernes, en Berlín, los líderes del PPE deben refrendar los resultados con un documento conjunto que subraye su compromiso para reducir el peso burocrático y regulatorio de la UE.

¿Un triángulo de las Bermudas?

Como es habitual en Bruselas, la lista de deseos de Merz quedará probablemente empantanada en el «triángulo de las Bermudas» de las tres grandes instituciones de la UE, donde la legislación suele perder su formato original.

Una fuente de la UE explica a Euractiv que las ambiciosas políticas europeas de la CDU/CSU no serán fáciles de aplicar en Bruselas, especialmente cuando se toque el asunto de recortar la burocracia y presionar a la Comisión.

En Berlín se especula con que no todos los 32.000 funcionarios de la Comisión han recibido el memorándum sobre competitividad y desregulación, sobre todo en la Dirección General de Acción por el Clima. La emblemática legislación ómnibus de Von der Leyen, destinada a reducir drásticamente las obligaciones de información de las empresas, se considera insuficiente.

Von der Leyen también debe complacer a los Comisarios de partidos socialdemócratas, menos partidarios de endurecer las políticas migratorias y revertir la normativa ecológica.

Otras familias del partido también complican la misión de Weber de lograr mayorías parlamentarias.

«Los socialistas (S&D) y los Verdes no están dispuestos a reducir la carga [burocrática ]», dijo otra fuente.

Por todo ello, Weber se ha escorado a la derecha para construir mayorías, en alianza con fuerzas «pro-Ucrania, pro-estado de derecho y pro-europeas», y ha tolerado tácitamente que quienes están aún más a la derecha voten junto al PPE.

Eso no agrada a todos, pues Merz se ha convertido en uno de los defensores más fervientes del cordón sanitario.

«La CDU/CSU quiere hacer política en el centro político», comenta otra fuente europea.

Choque a tres

Ante las limitaciones legislativas, algunos temen que Merz tome decisiones más radicales.

«Entendería que la CDU se impacientara y acudiera a Bruselas con la confianza de que el PPE aceptará su posición», comenta la fuente.

La historia reciente ofrece un ejemplo de lo que podría pasar.

El año pasado, tras confirmar su candidatura a canciller, Merz anunció con rotundidad que viajaría a Bruselas para «reunirse con el presidente de la Comisión y proponerle varios temas que consideramos importantes.»

¿Su prioridad? Das Auto (la potente industria alemana del autómovil). Un plan de la UE para prohibir de hecho la venta de coches nuevos propulsados por motores de combustión es una «equivocación», subrayó.

Pero von der Leyen no esperó a escuchar los planes de Merz, sino que viajó a Estados Unidos y Suiza.

Por su parte, Merz está dispuesto a aprovechar la mayoría del PPE -con 11 líderes nacionales en el Consejo Europeo- para aumentar la presión sobre otras instituciones, aseguran fuentes cercanas al alemán.

En Berlín, tratará de cerrar filas.

«Merz, von der Leyen y Weber están de acuerdo el 99,9% de las veces», dijo una fuente. Con la extrema derecha pisándoles los talones, ese 0,1% restante podría marcar la diferencia para el futuro de Europa.

[Editado por MM/MK/Alice Taylor-Braçe y Fernando Heller]