Empresas y sindicatos abogan por la rápida aplicación del plan para la industria limpia
BusinessEurope instó a Bruselas a adoptar "medidas más rápidas y coherentes" para proteger a la industria europea, mientras que la Confederación Europea de Sindicatos advirtió de que "no hay tiempo que perder" si la UE quiere dejar de perder puestos de trabajo en el sector manufacturero
Bruselas (Euractiv.com/.es) – Grupos empresariales y sindicatos europeos han instado este miércoles a Bruselas a acelerar la aplicación del plan comunitario para impulsar una industria más sostenible, en medio de los crecientes temores sobre la capacidad del sector para sobrevivir frente a sus rivales estadounidenses y chinos, fuertemente subvencionados por el Estado.
El Pacto por una Industria Limpia, anunciado este miércoles, propone una serie de medidas para invertir el declive industrial del bloque. Entre ellas figuran la reducción de los plazos de autorización de los proyectos de energías renovables, la creación de un nuevo Banco de Descarbonización Industrial de 100.000 millones de euros y la introducción de criterios «made in Europe» en la contratación pública y privada.
Markus J. Beyrer, Director General de BusinessEurope, un poderoso grupo de presión en Bruselas, aseguró que muchas de las propuestas del ejecutivo comunitario son «alentadoras», pero advirtió de que se necesitan «medidas más rápidas e impactantes» para proteger a los fabricantes europeos.
En ese sentido, señaló que se debería adelantar la Ley de Aceleración de la Descarbonización Industrial, cuyo objetivo es estimular la demanda de tecnologías ecológicas de la UE y cuya publicación está prevista para el último trimestre de este año.
«Instamos a la Comisión a que vaya más allá de las palabras y ‘pase a la acción’ para garantizar una transición competitiva», aseguró Beyrer.
«Esto requiere una actuación más rápida y coherente», agregó.
Por su parte, Jean-François van Boxmeer, presidente de la Mesa Redonda Europea de la Industria, otro grupo de presión con sede en Bruselas, se hizo eco de los comentarios de Beyrer.
«Estamos impacientes por participar en la aplicación (del plan), ya que no hay tiempo que perder», subrayó, al tiempo que añadió que el plan de Bruselas envía las «primeras señales» de un «cambio radical y rápido de mentalidad y de formulación de políticas» entre los funcionarios de la UE.
Esther Lynch, Secretaria General de la Confederación Europea de Sindicatos, también instó a Bruselas a actuar con rapidez si Europa quiere evitar la pérdida masiva de puestos de trabajo a favor de China y Estados Unidos.
«Muchos de los puestos de trabajo que estas medidas pretenden salvar dejarán de existir si retrasamos la aplicación hasta diciembre», aseguró Lynch, cuya organización representa a 45 millones de trabajadores europeos.
El anuncio de Bruselas se produce en medio de una oleada de despidos en el sector manufacturero europeo, muchos de los cuales se concentran en Alemania, tradicional potencia industrial y mayor economía del bloque.
Los elevados precios de la energía, sumados a la debilidad de la demanda interna y a la competencia china también han provocado un fuerte descenso de la producción manufacturera de la UE en el último año.
Según la agencia estadística comunitaria Eurostat, la producción industrial total de la UE se ha contraído un 1,7% respecto al año pasado por estas mismas fechas.
El acuerdo entre empresas y sindicatos sobre los méritos del Acuerdo Industrial Limpio contrasta con sus divergentes valoraciones de la iniciativa ómnibus de la Comisión para reducir la burocracia, también publicada este miércoles.
Según Beyrer, el paquete -el primero de varios en los próximos meses- ayudará a garantizar la competitividad de la industria europea al tiempo que permitirá «a las empresas contribuir más eficazmente a los objetivos de sostenibilidad de la UE»
Por el contrario, la Vicesecretaria General de la CES, Isabelle Schömann, instó a Bruselas a «poner freno al paquete Ómnibus, que está permitiendo a las grandes empresas tomar el volante y conducirnos hacia una desregulación» que, en última instancia, perjudicará tanto a los trabajadores como al medio ambiente, advirtió.
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[Editado por Martina Monti/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]