En defensa, Europa sigue apostando a la baja
Las promesas de aumento del gasto no resolverán el problema que las industrias llevan meses planteando, pues siguen escaseando los contratos
Bruselas (Euractiv.com/.es) – El déficit de financiación de la defensa en Europa vuelve a estar en el epicentro de la atención esta semana. Pero que nadie confíe en que alguien haga algo para remediar la situación a corto plazo.
Los líderes de la UE se reúnen este lunes en Bruselas para debatir sobre el gasto en defensa y la necesidad de aumentarlo.
Y «debatir» es lo único que probablemente consigan, porque gastar más no está en el orden del día.
En su lugar, está previsto que los líderes estudien qué material bélico extra podrían comprar juntos y cómo podría ayudar la UE a pagarlos… algún día.
Tres años después de la invasión rusa de Ucrania, muchos consideran urgente aumentar el gasto en defensa ante el temor de que Moscú impulse sus ambiciones territoriales y de que las reservas de material sean insuficientes para apoyar a Ucrania.
La mayoría de los gobiernos europeos han aumentado su gasto militar, especialmente Polonia y los países bálticos.
Mientras ese grupo de países están convencidos de que Rusia podría poner a prueba a los europeos en un futuro próximo, el resto del bloque se mantiene escéptico. Su atención se centra en la reforma a largo plazo de la industria y el sistema de contratación del continente.
Trucos de magia
La mayoría de los países parecen querer gastar más sin destinar realmente más dinero a la industria o los contratos. En otras palabras: tener el pastel y comérselo también.
Ello se debe a que las únicas opciones para generar dinero rápidamente, entre ellas aumentar los impuestos, pedir prestado o recortar el gasto social, son poco atractivas.
Para los políticos interesados en ser reelegidos a corto plazo, la defensa no es tan interesante, especialmente cuando no tiene un impacto positivo directo en la economía.
Por eso, las opciones que más se debaten en público pasan, entre otras, por que las empresas tengan un acceso más fácil a los préstamos, en lugar de que los gobiernos gasten más.
A pesar de los discursos que sitúan la defensa en el centro de la agenda, Europa está muy lejos de ser una economía preparada para la guerra.
También está muy lejos de trasladar sistemas y economías enteras a la producción de armas y otros bienes que necesitaría un ejército, como ha hecho Ucrania.
Así que el primer paso para encontrar dinero adicional para defensa es que todos cumplan el objetivo de gasto en defensa del 2% del PIB fijado para los países de la OTAN.
Si todos los miembros europeos de la Alianza siguieran esta norma, se podrían liberar 60.000 millones de euros adicionales al año, según el informe Draghi.
Si los aliados de la OTAN deciden este verano elevar el objetivo al 3% durante la próxima década, la cifra sería aún mayor.
Pero esa línea de razonamiento no aborda la cuestión de cuánto dinero recaudarán los europeos y pondrán en un fondo común para financiar las capacidades urgentes de protección del continente. Al contrario, protege a los 23 países que ya cumplen el objetivo del 2%.
Sin estrategia común
La razón por la cual los Estados miembros tienen tantas dificultades para debatir sobre la política industrial de defensa de la UE es que en este tema son cualquier cosa menos un bloque unido.
Francia tiene problemas presupuestarios y quiere gastar más, pero en su industria nacional.
Alemania se opone a endeudarse y además está a punto de celebrar elecciones a finales de este mes.
Austria, Chipre, Irlanda y Malta, cuatro países neutrales, están estancados en un debate con poco que aportar. Hungría y Eslovaquia mantienen una postura antibélica. Polonia quiere gastar mucho ahora y retrasar cualquier preferencia europea, entre otras medidas.
«Nos enfrentamos a una fuerte sensación de urgencia, pero los debates son muy difíciles», aseguró un alto funcionario de la UE antes de la reunión informal de jefes de Estado y de Gobierno de este lunes en Bruselas.
Las promesas de aumentar el gasto no resolverán el problema que las industrias llevan meses planteando, ya que siguen faltando pedidos.
Fuentes de Patria, una empresa finlandesa con líneas de producción de artillería de 155 mm, explicaron a Euractiv que la compañía lleva esperando contratos desde la pasada primavera.
Una vez que consigan los contratos, tardarán un año entero en realizar las entregas, añadieron.
Retrasar la «hora de la verdad»
Los países miembros han hecho hincapié en «identificar primero las carencias». Quizá el Consejo Europeo anuncie un «acuerdo sobre las carencias prioritarias», añadió el alto funcionario de la UE.
Pero no habría que esperar una «revolución», ya que según fuentes diplomáticas entre bastidores se mencionan áreas conocidas, entre ellas los drones, los misiles, el espacio, la cibernética, la defensa aérea, los sistemas antidrones y antimisiles y la movilidad militar.
Las ideas sobre cómo financiar la defensa ya han sido objeto de gran debate público.
La lista es larga: Bonos del BEI respaldados por los países de la UE; incentivos para que los bancos concedan préstamos a la industria de defensa; hacer más accesibles los fondos de cohesión de la UE; utilizar el dinero no gastado del fondo para pandemias; y excluir el gasto militar de la deuda de los países para que no incumplan sus objetivos de deuda y déficit.
En realidad, los europeos están retrasando enfrentarse a la hora de la verdad en esta materia. Les espera un ajuste de cuentas.
Darius Kölsch ha colaborado en este artículo
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(Editado por DE/MK/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.com)