Orbán alimenta la fobia "anti Ucrania" como arma electoral
El primer ministro ultranacionalista (del partido Fidesz) —el aliado más cercano de Moscú en la Unión Europea— ha utilizado imágenes generadas por IA para avivar el sentimiento contra Ucrania. Los analistas sostienen que Rusia está ayudando a Orbán a desviar la atención de los temas cotidianos que han colocado al partido del líder de la oposición, Péter Magyar, en cabeza de las encuestas de cara a las elecciones.
Budapest (AFP) – El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, está alimentando una ola de desinformación para convertir a Ucrania en el chivo expiatorio de su campaña electoral, y algunas fuentes apuntan a que está recibiendo ayuda encubierta de Rusia ante un desafío sin precedentes a sus 16 años en el poder con vistas a las elecciones del próximo día 12 de este mes, según aseguran algunos analistas.
El primer ministro ultranacionalista (del partido Fidesz) —el aliado más cercano de Moscú en la Unión Europea— ha utilizado imágenes generadas por IA para avivar el sentimiento contra Ucrania.
Los analistas sostienen que Rusia está ayudando a Orbán a desviar la atención de los temas cotidianos que han colocado al partido del líder de la oposición, Péter Magyar, en cabeza de las encuestas de cara a las elecciones.
«La retórica de la campaña es deliberadamente binaria —paz frente a guerra— y presenta a Ucrania como un riesgo y al actual Gobierno húngaro como defensor de la estabilidad y la racionalidad», declaró a la AFP Csilla Fedinec, historiadora del Centro de Ciencias Sociales de la Universidad ELTE.
Los dos países vecinos están enfrentados después de que Orbán acusara a Ucrania de retrasar la reapertura de un oleoducto que transporta petróleo ruso a la Hungría, país sin costa, mientras que Kiev afirma que el oleoducto resultó dañado por ataques aéreos rusos en enero.
Hungría lleva largo tiempo bloqueando un préstamo de la Unión Europea (UE) por 90 000 millones de euros destinado a Ucrania, además de vetar una nueva ronda de sanciones selectivas contra Rusia.
Desinformación rusa
Fuerzas antiterroristas húngaras detuvieron en marzo pasado a empleados de un banco ucraniano y confiscaron objetos de valor que transitaban por el país.
La prensa cercana a Fidesz (miembro de Patriotas por Europa, PfE, el mismo grupo europeo en el cual militan, entre otros, Vox), publicaron imágenes generadas por inteligencia artificial que exageraban la cantidad de efectivo y oro involucrados.
Las publicaciones que incluían las imágenes obtuvieron muchas interacciones en Facebook, desde numerosas cuentas que tenían nombres no húngaros, carecían de información pública o de fotos de perfil (las señales típicas de perfiles falsos utilizados en campañas coordinadas de bots).
En las semanas previas comenzaron a circular por Internet imágenes falsas que supuestamente mostraban un monumento húngaro en Transcarpacia —hogar de la minoría étnica húngara de Ucrania— vandalizado con consignas contra Hungría y contra Orbán, así como con símbolos nacionalistas ucranianos y una esvástica.
Aunque el monumento ha sido objeto de actos de vandalismo en varias ocasione, se descubrió que las imágenes fueron generadas por IA.
Aun así, su publicación llevó a algunos usuarios de las redes sociales a exigir represalias.
Los expertos sostienen que también hay pruebas de intentos continuos de Rusia por intentar influir en los votantes húngaros con vistas a estas elecciones, incluso mediante el uso de deepfakes y desinformación, que se presenta como noticias auténticas.
«Existe una campaña de desinformación constantemente detectable para influir en las elecciones húngaras, muy similar a la que se produjo durante las elecciones de Moldavia y Rumanía», declaró a la AFP Ferenc Fresz, exjefe del Servicio de Ciberdefensa de Hungría.
Los mensajes que transmiten los grupos rusos son «en su mayoría idénticos a la propaganda progubernamental húngara, por lo que se refuerzan mutuamente», afirma Fresz, al tiempo que considera «problemática» la falta de comunicación oficial desclasificada al respecto.
Sin embargo, el ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, y otros responsables del partido en el poder han calificado las acusaciones de injerencia rusa de «noticias falsas».
«Operación de bandera falsa»
Por su parte, Orbán ha tratado de caricaturizar a Magyar, como un «títere» de la UE y Ucrania.
«Tenemos que elegir quién formará el Gobierno: yo o (el presidente ucraniano Volodimir) Zelenski», declaró Orbán en un mitin celebrado en Budapest a mediados de marzo.
Horas más tarde, en una manifestación de la oposición fue desplegada una gran bandera ucraniana, y tanto políticos afines al Gobierno como los medios cercanos a Fidesz, compartieron las fotos de los incidentes en las redes sociales.
No obstante, a las pocas horas, las personas que sostenían la bandera y provocaron el incidente fueron identificadas como miembros vinculados a las juventudes de Fidesz.
El líder de la oposición fue el año pasado blanco de tácticas similares, después de que creadores de contenido pro-Fidesz publicaran una imagen manipulada con IA en la que se daba la impresión de que Magyar sostenía una bandera ucraniana.
En lo que va de año se han instalado por todo el país vallas publicitarias —a menudo pagadas con el dinero de los contribuyentes húngaros— que presentan a Zelenski bajo una luz oscura, y una imagen de Magyar tirando dinero por un inodoro dorado junto al líder ucraniano.
«Seguridad existencial»
Sin embargo, aunque la campaña del Gobierno contiene elementos falsos, incluso «surreales», se basa en el temor generalizado de la población a que Hungría se vea arrastrada a la guerra de Ucrania, según la politóloga Eszter Kovats, de la Universidad de Viena.
Declaró a la AFP que las declaraciones de los líderes europeos sobre la reintroducción del servicio militar obligatorio, el apoyo al rearme o la descripción de la UE como parte del conflicto han alimentado esa ansiedad.
«Fidesz apela a la necesidad más profunda de la gente de seguridad existencial», afirmó la experta. «Su mensaje es: cuando el mundo se desmorona, confía en lo que tienes; aunque haya problemas, el cambio es arriesgado».
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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller)