El pacto comercial UE-EE.UU. se somete a votación este jueves en la Eurocámara tras meses de estancamiento

Las medidas acordadas entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y sus equipos negociadores permitirían eliminar los aranceles a muchos productos agrícolas e industriales estadounidenses, al tiempo que se aplicaría un arancel general del 15 % a la mayoría de exportaciones de la UE.

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El principal negociador del acuerdo por el Parlamento Europeo,  Bernd Lange, (SPD/S&D), en una imagen de archivo.
El principal negociador del acuerdo por el Parlamento Europeo, Bernd Lange, (SPD/S&D), en una imagen de archivo. [(Foto: Emilie GOMEZ Copyright: © European Union 2026 - Source : EP )]

Bruselas (Euractiv.com) – La comisión de comercio internacional del Parlamento Europeo (INTA, por sus siglas en inglés) votará este jueves sobre la aplicación del controvertido acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, tras varios meses de estancamiento desde que se gestó el polémico pacto entre ambas orillas del Atlántico en la localidad escocesa de Turnberry. 

Los eurodiputados que encabezan las negociaciones sobre el acuerdo transatlántico acordaron celebrar la votación en la Comisión INTA mañana, jueves,  aunque la fecha de la votación en el pleno de Estrasburgo aún está en el aire.

Precisamente mañana y el viernes se celebra en Bruselas un nuevo Consejo Europeo, aunque estará centrado en gran medida en el impacto económico en la UE derivado de la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán.

El Parlamento Europeo estuvo dudando durante varias semanas sobre si seguir adelante con la aplicación del acuerdo de Turnberry, acordado en julio.

Las medidas acordadas entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y sus equipos negociadores permitirían eliminar los aranceles a muchos productos agrícolas e industriales estadounidenses, al tiempo que se aplicaría un arancel general del 15 % a la mayoría de exportaciones de la UE.

Pero en Washington la paciencia se está agotando. La administración Trump considera que la aplicación del acuerdo es la única vía para negociar exenciones arancelarias para productos sensibles de la UE, entre ellas el vino y las bebidas espirituosas.

Y en ese complejo contexto, una reciente sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que ha asestado un golpe a la doctrina arancelaria de Trump, hace que el panorama sea todavía más incierto.

Por parte del Partido Popular Europeo (PPE), el principal grupo de Estrasburgo seguido de los socialistas (S&D), la negociadora de esa formación conservadora,  Željana Zovko, afirmó el martes que su grupo está presionando para que se celebre una votación en el pleno de la Eurocámara el próximo 26 de marzo, tal y como figura en el orden del día habitual del Parlamento, pero el grupo S&D, en el cual se enmarcan, entre otros, el PSOE, prefieren retrasar la votación hasta abril.

«Tenemos que terminar esto en marzo porque así tendremos mucha más certeza sobre todo», afirmó Zovko, al tiempo que advirtió de que si quienes se oponen a la votación siguen «jugando al gato y al ratón», podrían hacer descarrilar el acuerdo.

El PPE ha sido hasta la fecha el grupo de la Eurocámara que más ha presionado para que el acuerdo UE-Estados Unidos salga adelante, mientras que los liberales de Renovar Europa y los socialistas del S&D son más reticentes por las nuevas amenazas arancelarias de Trump, las cuales, según esos dos grupos, son contrarias al acuerdo de Turnberry.

El principal negociador de este expediente en el Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán, Bernd Lange (SPD/S&D), afirmó que el acuerdo incluirá salvaguardias y una cláusula de caducidad: la expiración de las concesiones transcurridos 24 meses.

Además, la versión del Reglamento del Parlamento Europeo incluirá una cláusula propuesta por el eurodiputado del PPE Jorgen Warborn, según la cual la eliminación de aranceles para los productos estadounidenses no entraría en vigor a menos que Washington cumpla con su parte del acuerdo.

Sin embargo, Zovko calificó esas salvaguardias de «una auténtica tontería», y señaló que algunos elementos del texto no superarán los escollos de las negociaciones con el Consejo y la Comisión.

Por su parte, la eurodiputada de Renovar Europa Karin Karlsbro calificó el texto de «sólido» y recordó que es respaldado por una amplia mayoría. «Me enorgullece que, durante este proceso, no hayamos cedido ante los intentos de amenazarnos o presionarnos para que actuemos con precipitación», afirmó, al tiempo que añadió que el acuerdo dará a la UE capacidad de negociación si es nuevamente  «sometida a chantaje».

Después de que el Parlamento Europeo se pronuncie, el texto tiene que ser negociado con los Estados miembros del bloque comunitario antes de su aprobación definitiva.

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(Editado por Fernando Heller)