El mensaje de Polonia a Trump: gastar, invertir y defender

¿Puede Polonia compensar el débil liderazgo de Berlín y París?

Euractiv
El mensaje de Polonia a Trump: gastar e invertir en Defensa
El mensaje de Polonia a Trump: gastar e invertir en Defensa [ [Fotografía de Matteo Ciambelli / NurPhoto, via Getty Images]]

Varsovia (Euractiv.com/.pl/.es) – En el «día D» de la toma de posesión del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, este lunes el gobierno del primer ministro polaco, Donald Tusk, le ha hecho una «oferta» que en Varsovia creen que el Republicano no podrá rechazar.

La semana pasada, Tusk presentó a Trump una rama de olivo, como señal de acercamiento.

Los países europeos han evitado estos días especular sobre los anuncios de Trump de cara a su presidencia y, en cambio, han tratado de presentar a los «Estados Unidos de Trump» como un país que cooperará con la UE y Ucrania.

«En lugar de leer entre líneas de [el presidente] Trump, hagamos nuestros deberes», comentó  Tusk.

«En cuanto la nueva Administración en Washington, compruebe la seriedad con la que tratamos este asunto, adoptará un enfoque diferente, más optimista con Ucrania», añadió.

Por su parte, el presidente polaco, Andrzej Duda, se refirió a las «oportunidades que podrían surgir tras la toma de posesión del presidente Trump».

Alegría con el gasto

Tras la invasión rusa de Ucrania, hace casi tres años, Polonia duplicó su gasto en defensa y encargó miles de millones de dólares en armas, principalmente de fabricación estadounidense y surcoreana.

Polonia, el país de la UE miembro de la OTAN que más invierte actualmente en defensa, quiere alcanzar el 4,7% del PIB en esa partida para este año, un aumento considerable comparado con el 4,12% del PIB de 2024.

Varsovia se ha mostrado dispuesta a apoyar la exigencia de Trump para que los socios de la OTAN incrementen su inversión en defensa hasta el 5% del PIB, más de lo que gasta actualmente cualquiera de ellos, incluido Estados Unidos.

Parte del argumento que sostiene Polonia ante Trump se basa en que, en cualquier caso, el gasto en defensa del país del Este beneficia en gran medida a Estados Unidos: En los últimos años, Varsovia ha comprado a Washington varios centenares de tanques Abrams, 32 cazas F-35A, 96 helicópteros Apache y lanzadores HIMARS.

Por otra parte, Polonia prevé aumentar su cooperación en el sector energético, especialmente en la compra de gas natural licuado que se suministrará a la terminal de la ciudad portuaria de Świnoujście, en el norte del país.

En ese sentido, el ministro polaco de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, asegura que su país «puede ser el vínculo transatlántico entre ese desafío que plantea [el presidente] Trump y la implementación (de las exigencias del Republicano) en Europa.».

Varsovia quiere aprovechar su presidencia semestral rotatoria del Consejo de la UE, que comenzó el pasado 1 de enero, para convencer al resto de Estados miembros que destinen 100.000 millones de euros del próximo presupuesto común del bloque a defensa.

Fuentes oficiales de Varsovia lamentan la lentitud de los avances en la materia y la indecisión de las dos principales potencias europeas: Francia y Alemania.

Polonia va a reiterar su posición en el marco de la reunión informal sobre defensa de los líderes de la UE fijada para el próximo 3 de febrero, justo dos semanas después de la toma de posesión de Trump.

Sin embargo, la reunión se producirá sin una propuesta concreta de la UE sobre financiación del sector de defensa, largamente esperada -que se prometió en los 100 días siguientes a la toma de posesión de la nueva Comisión Europea-, y que no se espera que esté finalizada hasta después de las elecciones alemanas de finales de febrero.

¿Podrá Polonia compensar la falta de liderazgo de Berlín y París?

A pesar de las buenas cartas de presentación de Tusk, ex presidente del Consejo Europeo y ex jefe del Partido Popular Europeo (PPE), numerosos analistas afirman que es poco probable que Varsovia pueda llevar la voz cantante por sí sola.

«Una vez que las crisis [políticas ] en ambos países (Francia y Alemania) remitan, no es improbable que el Triángulo de Weimar, formado por Alemania, Francia y Polonia, pueda revivir como foro para el liderazgo y la cooperación europeos», explica a Euractiv Markus Ziener, investigador del German Marshall Fund (GMF).

Adulando a Trump

Al igual que el primer mandato de Trump, su segunda etapa presidencial coincide con una Polonia políticamente dividida.

El principal objetivo de Tusk en los próximos meses será intentar que su partido -centrista y proeuropeo- se imponga en las elecciones presidenciales de mayo frente al candidato del partido de extrema derecha Ley y Justicia (PiS).

Sin embargo, muchos temen que las disputas internas sobre cuestiones que van desde el aborto al Estado de Derecho puedan exhibir las grietas de Polonia y exponer las fisuras que existen entre sus prioridades de la agenda nacional y su presidencia europea.

En esa dialéctica de confrontación, el PiS se ha ocupado recientemente de sacar del cajón algunos comentarios anti-Trump realizados por el Gobierno.

Junto con el primer ministro «ultra» húngaro, Viktor Orbán (Fidesz/Patriotas por Europa), el PiS (ECR), y su presidente, Andrzej Duda, figuran desde hace tiempo entre los interlocutores europeos favoritos del círculo más estrecho de Trump.

Tusk, por su parte, estuvo en el punto de mira de Trump en su anterior presidencia, entre otros asuntos por haber denunciado la «actitud prorrusa» de los Republicanos y por su poco entusiasta apoyo a ayudar militarmente a Ucrania.

De hecho, Tusk ha liderado la respuesta europea a Trump y ha pedido a los Estados miembros que «asuman la responsabilidad de su propia seguridad.»

Sin embargo, a lo largo de 2024 las dispares facciones políticas polacas rara vez se pusieron de acuerdo en la necesidad de adular a Trump. Funcionarios en Varsovia admiten en privado que animaron a la oposición a aprovechar sus estrechas relaciones con la multitud de «MAGA» (Hacer a America grande otra vez).

Duda ha visitado en varias ocasiones el Despacho Oval durante el anterior mandato de Trump. Sus reuniones más recientes con el líder Republicano, incluida una cena privada conjunta a principios del año pasado en Nueva York, se organizaron con la bendición del Ministerio de Asuntos Exteriores polaco.

Sin embargo, las elecciones polacas de mayo podrían convertirse en un campo de batalla para determinar cuál de los dos bandos mantendrá los lazos más estrechos con la nueva Administración de Trump.

Como Duda termina su segundo mandato este año, el 6 de agosto, legalmente no puede volver a presentarse.

La disyuntiva que se presenta ante los votantes polacos es una elección entre un candidato del PiS con fuertes lazos con Trump, el historiador Karol Nawrocki, o arriesgarse a una posible ruptura de relaciones entregando la presidencia al candidato de Tusk: el alcalde de Varsovia Rafał Trzaskowski.

«Estados Unidos tiene un interés personal en Polonia, y estas consideraciones estratégicas deberían ser lo suficientemente importantes como para superar las tensiones previas entre Trump y Tusk», comenta Ziener.
«Mucho depende, sin embargo, de los planes de Estados Unidos en relación con Rusia y Ucrania. Varsovia seguirá de cerca cualquier evolución para garantizar que esos planes no pongan en peligro la seguridad de Polonia», añade el experto.

Fuerte Trump 2.0

En 2018, en un intento de minar el ego del entonces presidente, Duda defendió una iniciativa para bautizar una nueva base militar en Polonia como «Fuerte Trump» para que la Casa Blanca desplegara más tropas estadounidenses en Polonia.

La iniciativa estuvo acompañada de un importante compromiso financiero de 2.000 millones de dólares para persuadir a Estados Unidos a que diera ese paso, pero los esfuerzos fracasaron.

Aún no está claro si su sucesor seguirá defendiendo la propuesta de «Fort Trump».

Independientemente del interlocutor, los funcionarios del ministerio polaco de Defensa confían en que el gasto de Varsovia en esa partida se traduzca en un mayor compromiso de Estados Unidos con la seguridad de la región.

Aproximadamente 11.000 soldados estadounidenses están desplegados actualmente en diversos lugares estratégicos del país, incluida una guarnición militar permanente en Poznań y el centro logístico militar en expansión de la ciudad meridional de Rzeszów, en la frontera con Ucrania.

Ese compromiso incluye también el despliegue de sistemas avanzados de defensa antimisiles, como los Aegis Ashore, en la ciudad septentrional de Redzikowo. El sistema Aegis, que  proporciona capacidades defensivas vitales, está situado a cerca de 200 kilómetros de Rusia, junto a su enclave fuertemente armado de Kaliningrado.

[Editado por OM/Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es]