Praga se desmarca del polémico Pacto de Migración y Asilo de la UE
Praga (Euractiv/EuroEFE).- Praga se abstuvo, en la tarde de este jueves, de respaldar con su voto la nueva versión del controvertido Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea (UE), por, entre otros aspectos, considerar que se trata de un texto “mucho peor” que la propuesta negociada inicialmente bajo la presidencia checa del Consejo Europeo, en 2022.
Por ello, el país centro europeo se abstuvo de apoyar el texto, según confirmó el ministro checo de Transporte, Martin Kupka (ODS/ECR).
La última versión del acuerdo es peor que la que Praga ayudó a preparar cuando ocupó la presidencia rotatoria del Consejo de la UE en la segunda mitad de 2022, subrayó el funcionario.
«Era realmente crucial para la República Checa lograr un pacto que permita una política de retorno efectiva y una protección segura de las fronteras exteriores», subrayó Kupka este jueves por la tarde.
Por otro lado, alertó de que el nuevo pacto creará más burocracia y papeleo.
«Los cambios que ha sufrido la propuesta durante las negociaciones con el Parlamento Europeo se han alejado lamentablemente de lo que nosotros consideraríamos como bueno», añadió.
Tras años de largas y complejas conversaciones, los países de la UE acordaron la nueva normativa en diciembre pasado, bajo la presidencia española del Consejo de la UE.
La Presidencia belga del Consejo de la UE trabaja intensamente para ultimar los textos legislativos individuales con vistas a su adopción final, probablemente este mes. El texto necesita la aprobación final de los ministros de la UE y del Parlamento Europeo.
Las nuevas normas sobre migración y asilo de la UE incluirán controles más eficaces de los migrantes irregulares y un retorno más ágil de los solicitantes de asilo rechazados a sus países de origen.
PELIGROSO “EFECTO LLAMADA”
El nuevo texto también introduce una especie de cláusula de “solidaridad obligatoria” entre todos los Estados miembros del bloque comunitario, en un esfuerzo por aliviar la carga migratoria de determinados socios (entre ellos España), aceptando a algunos de los migrantes o proporcionándoles ayuda financiera o material.
El pasado diciembre, Praga calificó de positivo el acuerdo sobre las nuevas normas, e incluso el primer ministro checo, Petr Fiala (ODS), destacó que no se mencionan cuotas obligatorias de reubicación de migrantes, sino que el texto contiene medidas que contribuirán a aliviar la carga de la política de asilo y migración especialmente a determinados socios.
La oposición, sin embargo, criticó duramente el acuerdo, y el líder de ANO (Renovar Europa), Andrej Babiš, lo calificó de «invitación a millones de migrantes a venir a Europa«.
La oposición y otros partidos euroescépticos llevan tiempo criticando al ministro del Interior, Vít Rakušan (STAN), por aceptar el pacto migratorio, y quieren que Praga siga el ejemplo de Polonia y Hungría, que rechazaron la propuesta.
En opinión de varios analistas, la actual «suavización» de la postura del gobierno podría ser un intento por reducir la presión sobre el gabinete en vísperas de las elecciones europeas de junio próximo, en las cuales el problema de la migración será uno de los temas clave de la campaña.
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Editado por Fernando Heller