La presidenta del Comité de las Regiones vaticina una enconada batalla por la reforma del presupuesto de la UE

Ante el plan de la Comisión Europea para aplicar «un rediseño estructural del presupuesto de la UE», Tüttő comparó la política con «Los juegos del hambre», la sombría novela de ficción futurista para jóvenes adultos en la que 24 tributos regionales se ven obligados a competir entre sí hasta que solo queda uno.

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Protesta de agricultores europeos en Bruselas, el 18 de diciembre de 2025.
Protesta de agricultores europeos en Bruselas, el 18 de diciembre de 2025. [(Foto: Dursun Aydemir/Anadolu via Getty Images)]

Bruselas (Euractiv.com) – La presidenta del Comité de las Regiones, Kata Tüttő, vaticina que la batalla en torno al plan de Bruselas para reformar el Marco Financiero Plurianual (MFP) de la Unión Europea (UE) para los próximos siete años se asemejará a una lucha distópica.

Ante el trabajo de la Comisión Europea para aplicar «un rediseño estructural del presupuesto de la UE», Tüttő comparó la política con «Los juegos del hambre», la sombría novela de ficción futurista para jóvenes adultos en la que 24 tributos regionales se ven obligados a competir entre sí hasta que solo queda uno.

«Sustituye un sistema basado en políticas europeas compartidas por otro impulsado por el regateo político nacional», explicó la funcionaria a Euractiv, al tiempo que añadió que «en la práctica, esto crea una especie de “Juegos del Hambre” entre las políticas fundamentales de Europa».

El presupuesto de la UE para 2028-2034 propuesto por la Comisión Europea implica una importante reforma de su estructura, con una fusión de programas que antes eran independientes, para dar a los países más margen de maniobra en la asignación de fondos, lo que, en última instancia, enfrenta a unos ámbitos políticos contra otros.

Un informe interno de la Dirección General de Asuntos Presupuestarios del Parlamento Europeo, al que ha tenido acceso Euractiv, aporta nuevas cifras —en precios constantes— sobre el denominado «Fondo Europeo», que asciende a 771 000 millones de euros de los casi 2 billones de euros propuestos para el futuro presupuesto.

Los países de la UE perderían una media del 8 % de esos recursos, lo cual supone una caída de 759 000 millones de euros a 698 000 millones de euros en precios constantes, según el texto del documento.

La mayoría de países del bloque verían reducidas sus asignaciones, entre ellos Eslovenia e Irlanda (ambos con un -13 %), seguidos de Portugal, Italia, Francia, España y Chequia (todos con un -12 %), Alemania (-11 %), Dinamarca (-10 %), Austria (-9 %), Hungría (-8 %), Rumanía, Polonia y los Países Bajos (todos -5 %), Eslovaquia (-4 %), Bélgica (-3 %), Bulgaria (-2 %), Grecia y Lituania (ambas -1 %).

Sin embargo, un media docena de países verían un aumento en las asignaciones, entre ellos Luxemburgo (27 %), Chipre (21 %), Estonia, Malta (ambos 3 %), Suecia (2 %) y Letonia (1 %).

El Fondo —siglas de Fondo Europeo de Cohesión Económica, Social y Territorial, Agricultura y Medio Rural, Pesca y Asuntos Marítimos, Prosperidad y Seguridad— fusiona líneas presupuestarias históricamente separadas, en particular la Política Agrícola Común (PAC) y la Política de Cohesión.

Se centra en los denominados Planes de Asociación Nacionales y Regionales (NRPP, por sus siglas en inglés), que cada país debe presentar a Bruselas. Además de describir cómo se gastarán los recursos, y también incluye hitos y objetivos que determinarán cuándo recibirán los pagos las capitales.

La cohesión frente a la agricultura y el resto

Hasta ahora, la cohesión y la agricultura representaban cada una casi un tercio del presupuesto total. Ahora, el Fondo propuesto, que también incluye otros ámbitos políticos como la migración, la seguridad y la política social, constituye menos de la mitad del presupuesto total, y cuenta con una suma notable de fondos no asignados, no destinados a un programa específico.

«La arquitectura del NRPP sitúa a la PAC y a la cohesión en competencia directa», reza el documento, del cual informó en primicia el periódico alemán FAZ. Según la nueva propuesta presupuestaria, a ambas áreas solo se les conceden «asignaciones mínimas».

Sobre todo los países de la UE de mayor tamaño consideran que los niveles de asignación mínima están «significativamente por debajo» de los del presupuesto actual, según se afirma en el documento.

No obstante, los países de la UE pueden distribuir los fondos no asignados entre los distintos sectores políticos de acuerdo con sus prioridades, lo cual significa que el dinero realmente gastado puede variar considerablemente con respecto al mínimo establecido.

Según el documento, el gasto mínimo de la UE en agricultura se situaría en 302 000 millones de euros, mientras que el máximo —si todos los demás fondos no asignados se destinaran a la agricultura— sería de 471 000 millones de euros. Con el presupuesto actual, la agricultura recibe 379 000 millones de euros.

La situación parece menos favorable para la cohesión. El cálculo indica que el mínimo sería de 195 000 millones de euros y el máximo de 364 000 millones de euros. Esto supondría apenas algo más que los 362 000 millones de euros destinados a la cohesión en el presupuesto actual, y eso solo si todo el dinero no asignado se destinara a la cohesión. Lo cual no es imposible, pero sí muy improbable.

La política social también se verá probablemente afectada. Con 96 000 millones de euros asignados en el presupuesto actual, ni siquiera el gasto máximo de la UE (56 000 millones de euros) estaría al alcance, y el mínimo asciende a 32 000 millones de euros.

Las negociaciones sobre el próximo presupuesto tendrán que acelerarse en las próximas semanas y meses si se quiere alcanzar el objetivo del Consejo de concluirlas antes de que termine el año. Hasta la fecha los debates se han mantenido sobre todo en el ámbito técnico, pero la cumbre informal de líderes de la UE prevista para este mes en Chipre podría situarlos en el ámbito político central.

Los eurodiputados tienen previsto debatir sobre ello la próxima semana y tienen previsto aprobar un informe provisional, destinado a proporcionar orientación política al Consejo y a la Comisión, a finales de abril o mayo.

«Las políticas de Europa ya no funcionan en conjunto, sino que se ven obligadas a competir entre sí. La cohesión contra la competitividad. La agricultura contra la innovación. La inversión social contra las prioridades industriales», lamentó Tüttő.

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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller)