Salvini alerta de una "conjura" Bruselas-China contra la industria italiana del automóvil
Roma (Euractiv)/(EuroEFE).- Matteo Salvini, líder de la Liga y viceprimer ministro de Italia, ha vuelto a saltar a la arena de la polémica tras sembrar dudas sobre la existencia de una posible trama de complicidad entre la Comisión Europea, Alemania y China, para potenciar los coches eléctricos en detrimento de los automóviles de combustión interna para dañar, entre otras, a la potente industria italiana del sector automotor.
Sin pelos en la lengua, el siempre controvertido Salvini advirtió de un posible escándalo que bautizó como «Chinagate», en referencia al Catargate que estalló recientemente en el Parlamento Europeo.
«Nadie me quita la idea de que pueda haber un ‘Chinagate’ en breve, porque algunas opciones son hijas de la ignorancia o de la conveniencia», dijo.
A sus explosivas palabras se sumó la eurodiputada italiana Anna Cinzia Bonfrisco (Lega/ID), quien declaró a EURACTIV que Bruselas está regalando toda la industria automovilística europea a China en nombre de la llamada «doctrina (Frans) Timmermans (el comisario europeo para el Pacto Verde)».
«Es lógico pensar que existe la voluntad de renunciar a nuestra capacidad de innovación industrial, tecnológica y automovilística en nombre de una China que, además, es el mayor contaminador del mundo», alertó Bonfrisco.
RELACIONES SENSIBLES CON CHINA
Además del riesgo potencial que ello podría tener para la industria automovilística europea, Bonfrisco denunció las graves violaciones de los derechos humanos cometidas en Xinjiang y Hong Kong por el Partido Comunista Chino, así como en Taiwán, «un Estado libre e independiente sobre cuyo cielo se realizan a diario maniobras militares con vistas a una futura invasión».
«Sólo esto bastaría para preguntarse cómo los europeos podemos aceptar unas relaciones políticas y comerciales más estrechas [con China]», añadió Bonfrisco.
Salvini calificó la prohibición de los coches de combustión interna para 2035 de «admisión forzada», aunque, en realidad, la venta de coches con motor de combustión interna seguirá estando permitida, pero sólo si están propulsados por combustibles sintéticos, lo que significa que serán capaces -según la UE- de garantizar la neutralidad climática.
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«Espero que la ideología al estilo (Frans) Timmermans, es decir, (la iniciativa) Euro 7, que es una locura, quede totalmente archivada», subrayó Salvini.
El líder de la Lega también acusó a la Comisión Europea de seguir un «enfoque ideológico anti-crecimiento y anti-italiano» en materia de automóviles, ya que insiste en querer «todo eléctrico» en lugar de una mezcla de tecnologías.
ALEMANIA ES “CÓMPLICE”
Salvini también arremetió contra Alemania, y afirmó que Berlín toma decisiones que benefician a su economía a costa de perjudicar a otras, en especial a la italiana.
«Decir a partir de 2035 ‘o electricidad o nada’ es algo que probablemente le conviene a alguien», dijo Salvini, al tiempo que explicó que ha leído datos sobre el intercambio comercial entre Alemania y China según los cuales las exportaciones de Berlín a Pekín han disminuido un 23% mientras que las importaciones de China a Alemania han aumentado un 28%.
Bonfrisco ha recordado que el primer viaje al extranjero del nuevo primer ministro chino, Li Qiang, que tiene lugar estos días, es primero a Alemania y después a Francia.
«Pocos meses después del paseo del presidente francés por la plaza de Tiananmen, donde estudiantes chinos sacrificaron sus vidas en nombre de la libertad», agregó.
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«Debemos reaccionar ante la omnipresencia en Europa de actores económicos controlados por el Partido Comunista Chino, como ha subrayado a menudo el Parlamento Europeo, empezando por proteger nuestros puertos y el transporte marítimo», comentó Bonfrisco a EURACTIV.
«Hay que responder a los ciudadanos europeos por qué la UE aplica políticas que tienen más que ver con el desguace industrial que con la transición ecológica. La sostenibilidad es, ante todo, social en Europa y en el mundo. También en esto se ha acabado la época de la equidistancia de la Alemania de Merkel, y la de Scholz no es más que una mala copia de ella», añadió.
El pasado marzo, durante la campaña electoral para las elecciones regionales, Salvini ya arremetió contra la UE, argumentando que imponer coches eléctricos a todo el mundo no tiene sentido.
«Europa, que quiere proteger el medio ambiente, no puede atarnos de pies y manos a los chinos […] Ya que encontraron a alguien en el Parlamento de la UE -casualmente de izquierdas- que tenía maletas llenas de dinero en efectivo [Catargate], quién sabe si, dentro de un tiempo, no encontrarán también maletas llenas de dinero en efectivo procedentes de China para votar ciertas leyes que son antiitalianas, antieuropeas y que sólo favorecen al gigante de ultramar (China)», dijo Salvini.
Editado por F.Heller