¿Se encamina Polonia a un cambio de ciclo pro UE?

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Varsovia (Euractiv/EuroEFE).- Polonia podría estar a punto de cerrar una etapa de confrontación con Bruselas y abrir las puertas a una nueva era pro-europea, si se confirman los resultados de los sondeos tras las elecciones del domingo, que dan la posibilidad a la oposición de formar gobierno.

La oposición podría estar acariciando el poder, según se desprende de las últimas encuestas a pie de urna, cuyos resultados apuntan a que los tres partidos de la oposición tienen grandes posibilidades de formar un gobierno de coalición.

El partido conservador Ley y Justicia (PiS), actualmente en el gobierno, fue el vencedor de los comicios, aunque podría quedarse fuera del poder.

Si finalmente logra imponerse la oposición, se trataría de una buena noticia para los intereses de la UE, ya que en los ocho años de hegemonía del PiS (afiliado a los Conservadores y Reformistas Europeos, ECR), Varsovia se ha enfrentado en varias ocasiones a Bruselas.

En ese sentido, el eurodiputado y ex ministro de Asuntos Exteriores Radoslaw Sikorski ha asegurado que el resultado pondrá fin a una «locura» antieuropea.

Con una cosecha del 33,5% de apoyos, el PiS (afiliado a los Conservadores y Reformistas Europeos) ya se ha proclamado vencedor, pero si el recuento de votos confirma el resultado, ni siquiera una coalición con el ultraderechista Partido de la Confederación podría darle la mayoría parlamentaria.

La oposición de la Coalición Cívica (KO), la Tercera Vía y el Partido de la Izquierda obtuvieron juntos más de la mitad de los votos.

«Si los resultados oficiales dan la mayoría a la oposición, lo más probable es que los tres partidos se sienten a la mesa de negociaciones», declaró a EURACTIV.pl la eurodiputada de la KO y ex primera ministra polaca, Ewa Kopacz, nada más publicarse los resultados a pie de urna.

Según los últimos sondeos a pie de urna, KO se sitúa en segundo lugar, con un 31,4%, por delante de Tercera Vía, que obtiene un sorprendente 13,9%. La Izquierda se sitúa en cuarto lugar, con un 9,8%, por delante de la Confederación (7,7%) y de los Activistas Locales No Partidarios (2,2%).

Otra encuesta de Ipsos ofrece una imagen similar de los resultados de las elecciones.

UN GOBIERNO PRO EUROPEO

Los tres principales partidos de la oposición, que son alianzas de partidos más pequeños, tienen posturas diferentes en temas como el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo.

No obstante, Radoslaw Sikorski, eurodiputado y ex ministro polaco de Asuntos Exteriores, cree que, a pesar de sus diferencias, pueden encontrar un terreno  común porque todos comparten un mismo objetivo.

«El objetivo es acabar con la locura del PiS y su coqueteo con el Este, restaurar el Estado de derecho y la democracia en Polonia, y restablecer las buenas relaciones con nuestros vecinos, excepto Rusia y Bielorrusia, y con las instituciones de la UE», según declaró a un grupo de periodistas, entre ellos Euractiv.pl.

Durante sus ocho años de gobierno, PiS mantuvo una agria polémica con Bruselas,  que criticó a Varsovia por sus polémicas reformas judiciales, que socavaron gravemente el Estado de derecho y los derechos fundamentales en el país.

El PiS tampoco contribuyó a la distensión con Berlín y Kiev en los últimos meses. Gran parte de su campaña electoral se centró en atacar a Alemania, mientras que las buenas relaciones que mantenía con Ucrania se enfriaron por el conflicto en torno a las importaciones de grano ucraniano.

Preguntado por quién sería el primer ministro si la oposición formara gobierno, el eurodiputado señaló inmediatamente al líder del KO y ex presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que fue primer ministro entre 2007 y 2004.

«Es el jefe del partido más grande de la futura coalición, así que es bastante obvio», afirmó.

Dado que la Coalición Cívica, la Tercera Vía y la Izquierda tienen mayoría suficiente, el presidente polaco, Andrzej Duda, del PiS, debería encargar a Tusk formar gobierno, según explicó a EURACTIV.pl Andrzej Halicki, también diputado de KO.

En su opinión, el presidente no debe olvidar el interés de Polonia, que no incluye el mantenimiento de las fórmulas intergubernamentales, que dificultan la toma de decisiones clave.

GOLPE A LOS EUROESCÉPTICOS

La pérdida de poder de PiS (ECR) en Polonia sería una mala noticia para sus amigos en otras familias políticas europeas afines, incluidos el húngaro Fidesz y el italiano Hermanos de Italia (FdI).

Los líderes de esos partidos, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y su homóloga italiana, Giorgia Meloni, perderían un aliado esencial en el Consejo Europeo.

Sería una píldora amarga para el Partido Popular Europeo (PPE), a cuyos miembros pertenece tanto la Coalición Cívica como el Partido Popular Polaco (PSL), que, junto con el centrista-Verde Polonia 2050, han formado la alianza de la Tercera Vía.

Durante la campaña electoral, el primer ministro de PiS, Mateusz Morawiecki, y el influyente líder del partido, Jarosław Kaczyński, acusaron al PPE y a su jefe, Manfred Weber, de intentar inmiscuirse en el proceso electoral en Polonia para apoyar a KO y PSL.

Además, Renovar Europa, a la que pertenece Polonia 2050, y los socialistas y demócratas, que incluyen a la izquierda polaca, tienen un motivo de celebración.

Si los resultados oficiales, que deberían publicarse en los próximos días, confirman los sondeos a pie de urna, serán «una luz en el túnel», comentó Kopacz, en alusión a la influencia de la posible victoria de la oposición para el panorama de los partidos pro-UE.

Los países dominados por el populismo «tomarán el ejemplo de Polonia y verán que es posible volver al camino de la democracia y la asociación con la UE», subrayó.

El pueblo polaco ha elegido una nueva dirección para el desarrollo del país, que no es antieuropea, sino proeuropea, añadió Halicki.

EL PiS, OBLIGADO A BUSCAR NUEVOS SOCIOS

Aunque su futuro en el poder es incierto, el PiS ha subrayado que es el ganador de los comicios, y Kaczyński consideró que un tercer mandato consecutivo del partido garantiza la soberanía de Polonia frente a Bruselas y otras fuerzas externas.

«No permitiremos que Polonia pierda lo más preciado: la independencia. Esto, sin duda, podremos hacerlo, y lo haremos. Pero, por supuesto, haremos todo lo posible para que, a pesar de esta coalición en nuestra contra, se aplique nuestro programa», subrayó Kaczyński tras la publicación de los primeros sondeos a pie de urna.

Aun así, lo más probable es que el PiS se vea obligado a buscar socios de coalición para asegurarse la mayoría. No será fácil, ya que la alianza con Confederación puede no resultar suficiente debido al mal resultado de ese partido.

Una alternativa para el partido de Kaczyński podría pasar por una coalición con la Tercera Vía. Preguntado sobre si PiS contempla ese escenario, Morawiecki subrayó que no descarta conversaciones con ningún socio potencial.

Sin embargo, la Tercera Vía parece más interesada en formar una coalición con otros partidos de la oposición que con el PiS, al que criticó duramente durante la campaña.

Según EuropeElects, socio de Euractiv, el escenario en el que los centristas de KO (PPE, RE y Grupo de los Verdes/ALE en el Parlamento de la UE) formen una mayoría con el apoyo de los centristas de NL (Grupo S&D en el Parlamento de la UE) y los centristas de TD (RE y Grupo PPE en el Parlamento de la UE) parece ser, con diferencia, el más probable.

Teniendo en cuenta el panorama político postelectoral, el Presidente de Polonia, Andrzej Duda (cuyo mandato expira en 2025), ya dejó clara su intención de otorgar el mandato de formación de gobierno «al ganador», lo que significa que lo más probable es que Morawiecki tenga la oportunidad de formar una mayoría parlamentaria.

Si el intento de Morawiecki resulta infructuoso, será el turno de Donald Tusk.

BOICOT AL REFERENDUM

Con una sociedad polaca muy polarizada, la participación fue la más alta desde 1989, año del colapso simbólico del comunismo en Polonia.

No puede decirse lo mismo del referéndum paralelo a los comicios en el cual se preguntó a los polacos sobre el nuevo pacto migratorio de la UE, el muro en la frontera bielorrusa, la privatización de bienes estatales y el aumento de la edad de jubilación.

La oposición criticó el referéndum y a la mayoría de los expertos cargó contra las preguntas que sugerían las respuestas “correctas” y apuntaban a la oposición que, según el gobierno, quiere aceptar a los inmigrantes ilegales, privatizar empresas estatales y obligar a los ciudadanos “a trabajar hasta la extenuación”.

Muchos votantes se negaron a coger las papeletas del referéndum, a las que tenían derecho según la ley electoral. En consecuencia, la participación fue sólo del 40%, según el sondeo para la cadena privada Polsat.

Para que el referéndum sea concluyente, la participación debe superar el 50%.

Editado por Fernando Heller