Se fragmentan los corredores de solidaridad con Ucrania

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Sofía / Varsovia (Euractiv / (EuroEFE).- Los esfuerzos desplegados por la UE este lunes para mediar en la crisis desatada en el flanco Este del bloque comunitario por el freno de Polonia, Hungría y Eslovaquia (y pronto seguramente Bulgaria) a la importación de grano ucraniano, no han llegado de momento a buen puerto y amenazan con abrir un boquete en la solidaridad mostrada hasta la fecha por esos países con Kiev.

Desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022, Hungría no ha ocultado sus simpatías con Rusia y se muestra reticente a cortar lazos con Moscú en diversos ámbitos, una opinión compartida en muchos aspectos por Bulgaria, también muy “filo rusa”.

En Eslovaquia, que ha sido durante mucho tiempo uno de los países más pro rusos de la UE junto con Bulgaria, los últimos sondeos de opinión sugieren que la mayoría de ciudadanos quiere que Rusia gane la guerra, y la inmensa mayoría de los votantes del SMER-SD, del ex primer ministro Robert Fico, están con Rusia.

Al tiempo que presta una importante ayuda a la vecina Ucrania, Polonia está inmersa en una agria disputa sobre el Estado de Derecho con la Comisión Europea, que retiene parte de los fondos europeos asignados al país.

Varsovia lleva varios años infringiendo las normas de la UE, y los recursos del Fondo de Recuperación han sido bloqueados por Bruselas por su resistencia a cumplir las leyes comunitarias.

Hungría, otra “oveja negra” en el Este de Europa, se enfrenta a una demanda colectiva de 15 miembros de la UE por una ley contra el colectivo LGBTI y ha sido denunciada por su postura pro rusa en muchos aspectos.

Aunque el origen de la crisis abierta en el Este de Europa está en el bajo coste del grano ucraniano y su negativa repercusión en los agricultores locales, es probable que las tendencias geopolíticas que mantienen muchas de esas capitales europeas con Rusia y Bruselas también tengan parte de culpa.

Este lunes Bruselas anunció que está estudiando un nuevo paquete de ayudas para  los agricultores de la UE afectados por la importación de productos agrícolas ucranianos a bajo precio.

AYUDAS PARA LOS AGRICULTORES

Además, los gobiernos de los países afectados podrán aumentar esas ayudas con dinero de los presupuestos estatales, una medida que adoptará Polonia, según confirmó el Ministerio de Agricultura polaco. La ayuda máxima posible es de 112,6 millones de euros, según Bruselas.

Este lunes también se llevaron a cabo negociaciones entre Varsovia y Kiev para abordar la posibilidad de reabrir el tránsito de alimentos y grano, pero de momento no hay acuerdo.

Polonia reiteró que mantendrá la prohibición de importar de Ucrania grano y otros alimentos, entre ellos frutas, verduras y aves de corral. Hungría y Eslovaquia ya han seguido su ejemplo, y Bulgaria está estudiando una medida similar.

https://twitter.com/MRiRW_GOV_PL/status/1647698888852217857

Por otra parte, la crisis por las importaciones procedentes de Ucrania se incluirá en el orden del día de la reunión de ministros de agricultura comunitarios del próximo  25 de abril.

Debido al bloqueo de los puertos, el grano ucraniano se empezó a transportar por tierra a través de Polonia y otros países por los denominados «corredores de la solidaridad» tras la invasión rusa de Ucrania.

DISTORSIÓN DEL MERCADO

Grandes cantidades de grano ucraniano, más barato y a veces de menor calidad, se quedaron en varios socios centroeuropeos, sobre todo Polonia, Rumanía, Hungría y Bulgaria, lo cual afectó a los precios y las ventas de los agricultores locales, muchos de los cuales han visto mermados considerablemente sus ingresos.

«Las conversaciones están en marcha. Hay un obstáculo: nosotros, Polonia, tenemos que estar seguros al 100% de que los productos que entren en Polonia no se quedarán aquí. Esto es lo que prometimos a los agricultores polacos, y tenemos que elaborar los mecanismos adecuados», declaró el ministro polaco de agricultura, Robert Telus, citado por la  Agencia de Prensa Polaca (PAP).

Las distorsiones del mercado en Polonia provocaron protestas masivas de los agricultores, lo que obligó al gobierno a destituir al ministro de agricultura Henryk Kowalczyk, a quien los agricultores criticaron por haber desatendido durante mucho tiempo el problema, e incluso le acusaron de haberles engañado prometiéndoles que subirían los precios del grano.

Telus aseguró este lunes que no va a entrar en Polonia ningún producto sujeto a la prohibición. «Los servicios (del ministerio) me han informado de que, desde que se aprobó la resolución (con la prohibición) el sábado a las 20.00 horas, ya no entra en Polonia ninguno de estos productos», declaró.

POLONIA «FIRST»

Al mismo tiempo, el presidente polaco, Andrzej Duda, consideró que el interés de los agricultores polacos debe ser la prioridad, y por ello subrayó que le parece adecuada la decisión de prohibir la importación de algunos productos alimentarios ucranianos, según declaró el asesor presidencial Marcin Przydacz a la cadena estatal TVP.

«Hay que proteger a los agricultores polacos, y las actividades que está llevando a cabo el gobierno, los anuncios de prohibición del tránsito, así como las subvenciones y la retirada del exceso de grano (ucraniano) del mercado, son adecuadas”, subrayó.

En marzo pasado, Bruselas anunció que destinaría 56,3 millones de euros de la reserva de crisis de la UE a Polonia, Bulgaria y Rumanía para que los gobiernos distribuyeran este dinero entre los agricultores más afectados por la entrada de grano ucraniano. En el marco de ese plan, 29,5 millones de euros se destinarán a Polonia.

La Comisión está en contacto permanente con los gobiernos de Polonia y Hungría en relación con la prohibición de importar alimentos ucranianos, según declaró el domingo pasado a la agencia PAP la portavoz de la Comisión Arianna Podesta.

Podesta insistió en que las decisiones de política comercial son competencia exclusiva de la UE y que no están permitidas las decisiones unilaterales. Incluso en la difícil situación actual, es crucial coordinar todas las decisiones con las autoridades de la UE, añadió.

Previamente, Bruselas criticó las medidas adoptadas tanto por Varsovia como por Budapest y las calificó de «inaceptables», y recordó que la política comercial es competencia exclusiva de la UE.

https://twitter.com/EU_Commission/status/1531617902750846976

CRÍTICAS DE BULGARIA A BRUSELAS

Mientras tanto, Bulgaria culpó a la Comisión Europea por la actual situación de estancamiento.

«La importación de grano, así como de girasol y leche en polvo, procedentes de Ucrania, está actualmente suspendida en algunos países. Insistimos en que haya una distribución justa en toda la Unión Europea», declaró a bTV el ministro de Agricultura búlgaro, Yavor Geshev, al tiempo que confirmó que Sofía podría seguir los mismos pasos que Polonia y Hungría en la prohibición de importación.

Bulgaria ya pidió a Bruselas que se pronunciara sobre el tema en septiembre de 2022, recordó el funcionario.

«Llevamos ya seis meses esperando a que la Comisión Europea decida: este asunto se ha planteado al más alto nivel. ¿Qué vamos a hacer? ¿Dejar que los agricultores búlgaros quiebren?», comentó Gechev.

El ministro se mostró decepcionado con las palabras de la portavoz de la Comisión, sobre todo cuando Bruselas recordó que la política comercial comunitaria es “competencia exclusiva” de la UE.

UNA «SANGRÍA ECONÓMICA»

Se calcula que los productores búlgaros, que se han manifestado reiteradamente en los últimos días y semanas, han perdido hasta el momento por esta crisis entre 800 y 900 millones de leva (400-450 millones de euros), señaló Gechev.

Gechev es un fiel del presidente búlgaro, el filo-ruso Rumen Radev, quien mientras promete a los ciudadanos búlgaros luchar contra la galopante inflación de los alimentos, que alcanza el 50%, quiere limitar la importación de grano barato de Ucrania. Hasta ahora, las seis formaciones políticas que han entrado en el nuevo parlamento no se han pronunciado sobre la cuestión.

Justo antes de las elecciones parlamentarias del pasado 2 de abril, los productores búlgaros de cereales protestaron durante tres días para exigir la prohibición de las importaciones de Ucrania. Gechev apoyó la protesta e incluso se subió a uno de los tractores que bloquearon el tráfico en el puente del Danubio entre Bulgaria y Rumanía para reforzar su postura.

Por permitir el paso de grano y productos alimentarios ucranianos por su territorio, Bulgaria ha recibido 16 millones de euros de compensación.

El país ha pedido otros 100 millones de leva (51 millones de euros) de compensación a pesar de que los productores búlgaros de cereales reciben cientos de millones de euros en subvenciones directas de la UE por las tierras que cultivan.

República Checa no tiene intención de prohibir las importaciones de grano ucraniano de momento.

Por su parte, Praga no tiene intención tampoco de prohibir las importaciones de grano y otros productos agrícolas procedentes de Ucrania, según anunció el lunes el ministro checo de Agricultura, Zdeněk Nekula (KDU-CČSL, PPE).

Nekula subrayó que las prohibiciones introducidas en los últimos días por Polonia, Hungría y Eslovaquia son contrarias a las normas del mercado único de la UE y de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

https://twitter.com/ZNekula/status/1647950998579585026

El ministro checo también subrayó que los países de la UE deben contribuir en la medida de lo posible a la exportación de productos agrícolas ucranianos a países de fuera de la UE.

«Las prohibiciones unilaterales de países individuales no solucionarán nada. Necesitamos encontrar un consenso en toda la UE sobre las normas para el tránsito de productos agrícolas de Ucrania a los puertos europeos y para que la producción siga yendo a países no comunitarios que dependen de la producción ucraniana», añadió el ministro checo.

Editado por F.Heller