Temor a una ola de quiebras empresariales en Europa ante un "turbulento" 2023

EUROEFE EURACTIV
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Berlín/París(EA.com)/(EuroEFE).-Tras dos años de ayudas estatales para paliar la crisis del COVID-19, aumentan las quiebras de empresas en toda la Unión Europea (UE), sobre todo por el fuerte impacto de los precios disparados de la energía, junto con las presiones inflacionistas. Todo ello pone en peligro la recuperación de muchas PYME, según varios estudios de expertos.

En concreto las quiebras de PYMES han aumentado de forma constante durante 2022 y se prevé que continúen en 2023 en toda la UE «por las perspectivas económicas más débiles, con una inflación y unos precios de la energía elevados, así como al endurecimiento monetario y el fin de las ayudas estatales», según explican fuentes de Atradius Collections, una empresa de cobro de deudas.

De hecho, las quiebras de empresas han aumentado un 69% en Francia en el último año, algo que no ocurría desde hace más de 25 años, según la consultora Altares Dun & Bradstreet.

EMPRESAS “VULNERABLES”

El riesgo de quiebra también ha aumentado en Italia del 11,4% al 16,1%, con casi 100.000 empresas en alto riesgo de quiebra, según datos del Osservatorio Rischio Imprese de Cerved.

Cerca de 830.000 personas trabajan en empresas italianas en riesgo de quiebra, lo que supone un aumento de casi 129.000 respecto a 2021 (7,2%). Cerca de 2,1 millones de personas trabajan en empresas consideradas vulnerables, con un total de más de 3 millones de personas empleadas en empresas «frágiles».

Una tendencia similar se observa en Polonia, donde los datos del Ministerio de Desarrollo y Tecnología sobre el cierre de empresas indican que en lo que va de año se han presentado ante las autoridades 104.300 solicitudes de cierre de negocios, un 25,8% más que el año pasado. Las solicitudes de suspensión temporal de actividades también han aumentado un 39,4% en los últimos doce meses.

Pero las cosas son aún peores en el Reino Unido, donde «más de una de cada diez empresas británicas se declaró en riesgo de insolvencia entre moderado y grave en agosto de 2022», según la estatal Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS). En septiembre de 2022, los niveles de insolvencia habían superado los de antes de la pandemia del COVID-19, convirtiendo al Reino Unido en uno de los países más afectados.

SUBEN LOS PRECIOS, LAS AYUDAS COVID SE AGOTAN

Aunque el apoyo de los gobiernos para mitigar el impacto de la pandemia del COVID-19 mantuvo bajo el número de quiebras, se constatan elevadas tasas de quiebra en los mercados en los cuales se eliminó el apoyo fiscal, según Atradius Collections. Austria, Bélgica, Francia y el Reino Unido encabezan la lista de la UE.

Numerosos analistas subrayan que las cifras aumentan artificialmente por las empresas “fantasma”: «Las empresas que no son viables se mantienen activas gracias al dinero ‘gratis’ que llega a través de los tipos de interés bajos y los programas de compra de los bancos centrales», señala una nota de Allianz Trade.

Es difícil saber cuál es la cifra real de empresas “zombis”: el Tribunal de Cuentas francés habla de un 2,5%, en un informe publicado en julio.

Sin embargo, para algunas PYME la lucha por la supervivencia es muy dura.

«150.000 PYME corren el riesgo de quiebra repentina», declaró la semana pasada a France inter el secretario general de la patronal francesa, Jean-Eudes du Mesnil, al tiempo que explicó que los contratos de energía deben renegociarse para el próximo año, y está previsto que los costes aumenten hasta un 250%.

Según el sindicato SDI, entre el 20 y el 30% de las PYME podrían enfrentarse a la quiebra a finales de este año.

Aunque se trata de un respiro, los préstamos estatales han añadido una carga adicional a las empresas francesas, que ahora se ven obligadas a devolverlos tras un retraso de dos años. Cada vez son más las PYME con planes de negocio en funcionamiento que se quedan sin liquidez, mientras que la reprogramación de la deuda, aunque es una opción, apenas se utiliza, según explicó una fuente del Banco Central francés a EURACTIV.fr

La plataforma polaca de intercambio de información económica Krajowy Rejestr Długów también esboza una tendencia similar, aunque no tan severa: «los precios de la gasolina y la energía influyen en la situación financiera de las empresas» y «algunas empresas se verán afectadas, aunque es difícil decir en qué medida», declaró a EURACTIV Polonia Andrzej Kulik, portavoz de la empresa.

La inflación en Polonia alcanzó el 15,6% en septiembre de 2022 en términos interanuales, cinco puntos porcentuales por encima de la media de la UE (10,9%).

Incluso en los países que no han experimentado una subida significativa se prevé un cambio de tendencia a medida que se acerca el invierno.

Alemania, que en los últimos tiempos registró una bajada del 20% en las quiebras empresariales, se prepara para una subida. La crisis energética afecta al crecimiento de las empresas, especialmente a las que hacen un uso intensivo de la energía y a los servicios entre empresas y consumidores, que son los más afectados por la caída del consumo. Las panaderías, que encajan en ambas categorías, están en el ojo del huracán.

No obstante, a diferencia de sus vecinos, los pagos del gobierno alemán durante la pandemia se hicieron en forma de subvenciones, no de préstamos.

“ESCUDOS DE PRECIOS” Y “GRARANTÍAS ELÉCTRICAS”

La financiación pública ha protegido hasta la fecha a las empresas europeas de los peores efectos de la crisis energética.

En 2022, Italia adoptó ocho medidas legislativas en ese sentido, tanto con intervenciones directas destinadas a contener el gasto en electricidad, gas natural y combustible como con medidas indirectas destinadas a proteger el poder adquisitivo de los hogares y la liquidez de las empresas, por un coste neto de endeudamiento de 54.400 millones de euros, o el 3,5% del PIB en 2021, según un informe del think tank Bruegel.

Lo mismo ocurre con el controvertido «escudo protector económico» de 200.000 millones de euros del Gobierno alemán, de los cuales 91.000 millones se utilizarán para frenar los precios del gas.

La fuerte presión de los sindicatos también ha empujado al Gobierno francés a tomar medidas, y el ministro de Economía, Bruno Le Maire, ha anunciado la creación de una «garantía eléctrica» antes de las negociaciones de los contratos energéticos, aunque aún no se han revelado los detalles.

También se puede acceder a la reprogramación de la deuda a través de un servicio específico del Banco Central francés, aunque tanto los sindicatos como el sector destacaron sus limitaciones: cualquier reprogramación añadiría a la empresa a una lista de «impagos», suficiente para ahuyentar a posibles clientes e inversores.

Editado por F.Heller