Tres años después de la pandemia, el teletrabajo se consolida en toda Europa

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Bruselas/París/Roma (Euractiv) / (EuroEFE).- La pandemia de COVID-19 provocó un cambio radical en nuestra forma de vivir y trabajar: millones de europeos empezaron a trabajar desde sus casas. Pero tras el levantamiento de las restricciones, muchos se mostraron reacios a volver a la oficina.

Tras darse cuenta de que pueden trabajar desde casi cualquier lugar del mundo de manera remota, millones de personas han optado por sustituir sus monótonos –y muchas veces largos desplazamientos de su casa al trabajo- por los encantos de las playas del sur de Europa, las pintorescas ciudades de los Balcanes o las laderas nevadas de las montañas búlgaras.

Mientras gran parte de empresarios europeos esperan que los trabajadores vuelvan todos cuanto antes a las oficinas, ¿qué ha ocurrido con la tendencia creciente del teletrabajo y qué países quieren sacar provecho de los nómadas digitales europeos?

Según datos recientes de Eurofound, cerca de 41,7 millones de empleados teletrabajaron en la UE en 2021, el doble que en 2019. Aunque las cifras disminuyeron ligeramente en 2022, la tendencia volverá a aumentar debido a los avances técnicos y a las preferencias de los empleadores por el trabajo a distancia.

Según el informe, cada vez está más claro que este nuevo mundo del trabajo necesita nuevos marcos normativos que tengan en cuenta la legislación vigente y los acuerdos de los interlocutores sociales.

https://twitter.com/eurofound/status/1623358550293487617

NO HAY NORMAS HOMOGÉNEAS SOBRE TELETRABAJO

En ese sentido, Ivalio Kalfin, director ejecutivo de Eurofound, explica a EURACTIV.com que el teletrabajo ha llegado para quedarse, pero que hay que tener en cuenta las condiciones laborales.

«Los gobiernos no sólo deben apoyar a los interlocutores sociales, sino también pensar en aquellas profesiones en las que el teletrabajo no es posible y en las que deben mejorarse adicionalmente las condiciones laborales para hacer frente a la escasez de mano de obra», subraya el experto.

En la actualidad no hay una legislación en la UE para armonizar las normas sobre teletrabajo o para una adecuada protección de los trabajadores. No obstante, según explica Kalfin hay negociaciones en marcha y se espera un resultado positivo en ese sentido para este próximo verano.

Según Statista, Europa es líder mundial en la concesión del mayor número de visados para nómadas digitales, sobre todo a ciudadanos de terceros países como estadounidenses, británicos, rusos y canadienses. En la actualidad se conceden visados de 19 países en toda Europa.

VISADOS PARA LOS “NÓMADAS DIGITALES”

Entre quienes se definen a sí mismos como nómadas digitales, casi el 60% ha trabajado a distancia sólo en los dos últimos años, desde la pandemia del COVID-19.

La holandesa Andrina Sol se vio obligada a cerrar su negocio de viajes cuando el COVID-19 golpeó duro el sector en 2021, y empezó a ayudar a estudiantes a escribir su tesis en línea mientras sus clases universitarias se trasladaban a Internet y las bibliotecas cerraban.

«Sin querer, de repente tenía un negocio online y trabajaba desde casa. Echaba mucho de menos viajar y, cuando tuve la oportunidad, me fui a Albania. Para disfrutar de la naturaleza y la libertad….decidí venir a Albania tres meses el año pasado, en marzo. No necesitaba visado porque soy ciudadana de la UE», explica.

Tras enamorarse del país balcánico, Sol decidió solicitar el recién estrenado visado para nómadas digitales, que le permitiría quedarse más de tres meses.

Para ello tuvo que abrir una cuenta bancaria local e ingresar 2.500 euros, presentar un contrato de alquiler y pruebas contractuales de que trabajaba con clientes.

Denisa Kaca, consultora que ayuda a los ciudadanos extranjeros a solicitar la residencia, explica  que se ha producido un aumento significativo de teletrabajadores desde la pandemia «tras varios cambios en otros países en relación con la entrada y la residencia».

«Multitud de ellos vinieron a Albania. Lo que les atrae es el bajo coste y que los estadounidenses puedan vivir aquí un año sin visado. También ayuda el boca a boca  que se difunde por Internet (…)”, explica a EURACTIV.

Pero Albania no es el único país que ha visto aumentar el número de nómadas digitales tras la pandemia.

En 2021, Cracovia (Polonia) fue calificada como una de las mejores ciudades de Europa para los nómadas digitales debido a su rápida velocidad de Internet y a los bajos costes del “coworking”. Otras ciudades entre las 10 primeras fueron Lodz, Poznan y Varsovia.

https://twitter.com/ilo/status/1488804391004090370

«Decidí mudarme a Varsovia el verano pasado porque oí muchas opiniones positivas de otros nómadas digitales sobre esa ciudad», explica la rumana Denisa, en declaraciones a EURACTIV.pl.

Explica que las ventajas de vivir en Varsovia incluyen buenas conexiones de transporte público, lugares de interés cultural, buenas tiendas y un sistema de reparto de comida bien desarrollado. Las desventajas son el aumento del coste de la vida, incluidos el alquiler y la comida.

Bulgaria también intenta atraer a nómadas digitales, pero por ahora no cuenta con un visado específico ni con un plan de incentivos. Tampoco se sabe cuántos viven en el país, pero hay una organización de trabajadores remotos en la estación de esquí de Bansko, en las montañas Pirin.

Bansko es un animado centro de esquí en invierno, pero en verano es un paraíso para los amantes de la tranquilidad, con una población de 9.000 habitantes. El nómada digital Matthias Zeitler, muniqués de 46 años, se instaló en Bansko hace seis y fundó «Co-working space Bansko» y el Festival Nómada de Bansko, al que acudieron 550 personas de todo el mundo el pasado otoño.

Pero los nómadas digitales acuden en masa a otras partes de Bulgaria, como Sofía, Plovdiv y Burgas, atraídos por los bajos precios, la hermosa naturaleza y un impuesto sobre la renta de sólo el 10%.

https://twitter.com/UGT_Comunica/status/1330876729666265090

EL SUR DE EUROPA ABRE NUEVAS POSIBILIDADES

Italia aprobó en 2022 una nueva legislación que permite vivir en el país a los trabajadores extracomunitarios «altamente cualificados» que trabajan a distancia. Los requisitos incluyen adquirir un visado de entrada de un año de duración y un seguro médico completo.

No hay cifras exactas sobre cuántos nómadas digitales hay en Italia, pero la Asociación Italiana de Nómadas Digitales informó de al menos 2.200 en marzo de 2022.

La mayoría de los encuestados afirma que prefiere vivir en ciudades pequeñas y pueblos en lugar de zonas urbanas, y la estadía promedio oscila entre 1 a 3 meses.

«Ha llegado el momento de que Italia se convierta en el destino favorito de los nómadas digitales», declaró a EURACTIV Italia Andrea Cafà, presidente de la asociación empresarial Cifa Italia.

Al otro lado del Adriático, Croacia fue el segundo país de la UE en poner en marcha un plan para nómadas digitales, con la introducción de una nueva categoría de nómadas digitales en enero de 2021.

El régimen se aplica a los nacionales de terceros países y tiene una validez máxima de 12 meses, con alguna posibilidad de prórroga a seis meses de su vencimiento. Los nómadas digitales son tratados esencialmente como turistas de larga duración y están exentos del impuesto sobre la renta, pero también de todos los demás derechos reservados a los residentes, como el seguro público de enfermedad.

Entre enero y junio de 2021, menos de 50 nómadas digitales se inscribieron en el régimen, pero la cifra aumentó hasta los 597 que vivían en el país en enero de 2023. Dos tercios son rusos (209) y ucranianos (203), seguidos de estadounidenses (67) y británicos (27). En enero se presentaron 142 nuevas solicitudes, lo cual indica que la tendencia no muestra signos de debilitarse.

Burak, nómada digital en Grecia, explica a EURACTIV.gr que «buscaba un destino para huir de todo» y pensó que había «descubierto la joya escondida del Mediterráneo», donde profesionales como él pueden «tener un mejor equilibrio entre trabajo y vida privada con precios asequibles mientras disfrutan de las comodidades y derechos que ofrece la UE», así como de un buen clima, comida y cálida hospitalidad.

El Ayuntamiento de Atenas tiene su propia campaña, «Esto es Atenas», para atraer a los nómadas digitales y promocionar la ciudad. Además, el Gobierno ha tomado medidas para facilitar a los nómadas digitales el registro con el visado para nómadas digitales, crear una empresa en línea y ocuparse de la contabilidad, aunque sobre el terreno sigue habiendo algunos fallos en el sistema.

En Malta, el Permiso de Residencia para Nómadas, creado en 2001, permite a sus titulares trabajar para una empresa extranjera mientras residen legalmente en el país. Es accesible a ciudadanos de terceros países por un periodo renovable de un año.

El director general de Residency Malta Agency, Charles Mizzi, aseguró en 2022 que «si algo hemos aprendido de la pandemia es que la gente está más dispuesta que nunca a cambiar de residencia». Residency Malta ha lanzado un nuevo permiso que permite a los nómadas digitales venir a Malta y trabajar aquí».

Los solicitantes deben ganar más de 2.700 euros al mes y tener un contrato de trabajo o de servicios por cuenta propia, contratos de alquiler y seguro médico. Los principales atractivos para los nómadas digitales incluyen sol todo el año, una próspera comunidad tecnológica y financiera, y cero impuestos locales.

En España, a partir de finales de 2022, los nómadas digitales podrán vivir en el país durante un año, prorrogable a dos, y disfrutar de un tipo impositivo del 15%, en lugar del 24% habitual.

El Gobierno espera que la nueva ley permita a España crecer y avanzar en materia tecnológica al tiempo que evoluciona y aumenta el número de espacios de “co-working y co-living”.

https://twitter.com/empleogob/status/1623285257049972736

¿”FUGA DE CEREBROS”?

Otros países que ofrecen programas de residencia similares son Chequia, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Portugal y Rumanía.

Cada programa tiene requisitos diferentes, pero normalmente se exigen entre 2.000 y 5.000 euros de ingresos al mes, un seguro médico completo y una prueba de residencia, entre ellos un contrato de alquiler.

Aunque los países de la UE están dispuestos a sacar provecho de la afluencia de teletrabajadores extranjeros, Eurofound tiene claro que es necesaria una normativa a escala comunitaria que garantice la protección de los trabajadores y la igualdad de condiciones, ya que el número de teletrabajadores y nómadas digitales seguirá aumentando de manera imparable, aseguran.

«El teletrabajo está aquí para quedarse, de forma permanente u ocasional», asegura  Kalfin.

Aunque es una buena noticia para los gobiernos, deseosos de aportar más dinero a sus economías, sobre todo el procedente de profesionales extranjeros bien pagados, a los que están sobre el terreno les preocupan otros efectos.

«Muchos extranjeros expulsarán a la población local de sus hogares y ciudades. Hará subir los precios locales y aumentará el coste de la vida para la población local. También podría compensar la fuga de cerebros que está experimentando Albania», subraya, al tiempo que añade que «tiene que haber cierta planificación y programas para maximizar este impacto positivo».

Muchos esperan que la futura legislación de la UE, o una nacional, no sólo proteja a los trabajadores a distancia, sino también a las comunidades de las que forman parte.

Editado por F.Heller