Trump recrudece su «cruzada comercial» global con un incremento de aranceles

Trump hizo su anuncio en Mon Valley Works, una planta siderúrgica de US Steel que simboliza tanto la fuerza de antaño -como el actual declive- del poder manufacturero de Estados Unidos, a medida que las plantas y fábricas de acero del denominado Cinturón del Óxido (Rust Belt) perdían negocio en favor de rivales internacionales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parte de la Casa Blanca rumbo a la fábrica Irvin de U.S. Steel en West Mifflin, Pensilvania, Washington D.C., el 30 de mayo de 2025.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parte de la Casa Blanca rumbo a la fábrica Irvin de U.S. Steel en West Mifflin, Pensilvania, Washington D.C., el 30 de mayo de 2025. [(Foto de Celal Gunes/Anadolu vía Getty Images)]

Washington/Madrid (Euractiv.com/.es/agencias) – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado el viernes que Washington aumentará los aranceles al acero y el aluminio importados del 25 % al 50 %, en un paso más de su particular “guerra arancelaria” mundial. España insta a no entrar en una «guerra arancelaria».

«Vamos a imponer un aumento del 25%. Vamos a llevarlo del 25% al 50%: los aranceles al acero en Estados Unidos de América, lo que protegerá aún más la industria del acero en Estados Unidos», comentó el líder Republicano en un mitin en Pensilvania.

El mandatario anunció el incremento arancelario al margen de una reunión por el acuerdo alcanzado entre el gigante japonés del sector siderúrgico Nippon Steel y el estadounidense US Steel.

Trump comentó que el pacto bilateral valorado en 14.900 millones de dólares (13.100 millones de euros), al igual que el aumento de los aranceles, ayudarán a mantener los puestos de trabajo en ese sector en Estados Unidos.

Posteriormente, publicó en redes sociales que el aumento de los aranceles también se aplicará a los productos de aluminio, y dijo que entrará en vigor el miércoles próximo.

Las acciones del fabricante de acero Cleveland-Cliffs Inc subieron un 26% tras el cierre del mercado del viernes. Los inversores apuestan a que los nuevos gravámenes ayudarán a incrementar sus beneficios.

La multiplicación por dos de los gravámenes al acero y el aluminio intensifica la guerra comercial global de Trump, y se anuncia pocas horas después de que Washington acusara a China de violar un acuerdo con Estados Unidos para rebajar  mutuamente los aranceles y las restricciones comerciales a los minerales esenciales.

En ese sentido, el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, informó el viernes de que tuvo «otra conversación» telefónica con su homólogo estadounidense, Howard Lutnick para abordar la situación.

España rechaza una guerra comercial: “no le conviene a nadie”

Por otro lado, el Director General de Estrategia Industrial y Pyme del Ministerio de Industria, Jordi García, aseguró este fin de semana en el marco de un diálogo en la agencia española Servimedia, que entrar en una guerra comercial con Estados Unidos para contrarrestar los aranceles de Donald Trump “no le conviene a nadie”.

Además, en relación con el impacto negativo que los gravámenes impuestos por el presidente de Estados Unidos tendrá en las empresas españolas, García apuntó a la diversificación hacia nuevos mercados, como una de las alternativas más viables para contrarrestar la “guerra arancelaria”.

“Es importante que las compañías (españolas) no tengan todos los huevos en la misma cesta que, en este caso, es Estados Unidos. Hay que aprender a diversificar”, subrayó el funcionario.

«Un acto de autolesión económica»

Por su parte, la Cámara Canadiense de Comercio cargó duramente contra el incremento de aranceles anunciado por Trump, que calificó de «contraria a la seguridad económica de Norteamérica.»

«Deshacer las eficientes, competitivas y fiables cadenas de suministro transfronterizas como las que tenemos en acero y aluminio tiene un gran coste para ambos países», comentó la presidenta de esa Cámara, Candace Laing.

Por su parte, el gobierno australiano, de centro-izquierda, también condenó la medida por considerarla «injustificada e impropia de un aliado».

«Son un acto de autolesión económica que sólo perjudicará a los consumidores y a las empresas que confían en el comercio libre y justo», declaró en un comunicado el ministro australiano de Comercio, Don Farrell.

Australia, un aliado clave de Estados Unidos en materia de seguridad en el Indo-Pacífico, «seguirá comprometida y abogando firmemente por la eliminación de los aranceles», agregó Farrell.

Trump hizo su anuncio en Mon Valley Works, una planta siderúrgica de US Steel que simboliza tanto la fuerza de antaño -como el actual declive- del poder manufacturero de Estados Unidos, a medida que las plantas y fábricas de acero del denominado Cinturón del Óxido (Rust Belt) perdían negocio en favor de rivales internacionales.

El estado de Pensilvania tiene un especial simbolismo, pues es uno de los más reñidos casi siempre en las contiendas electorales para la Presidencia.

Estados Unidos es el mayor importador de acero del mundo, excluida la Unión Europea, con un total de 26,2 millones de toneladas de acero importado en 2024, según el Departamento de Comercio.

Tras el anuncio de la nueva medida, es probable que los nuevos aranceles incrementen los precios del acero de forma generalizada, lo que afectará tanto a la industria como a los consumidores locales.

Los aranceles al acero y el aluminio fueron los primeros que anunció Trump tras su regreso al poder en enero.

Los aranceles del 25% a la mayor parte del acero y el aluminio importados a Estados Unidos entraron en vigor en marzo. Trump amenazó con un gravamen del 50% al acero canadiense, pero finalmente dio marcha atrás.

En el marco de las normas de la autoridad de seguridad nacional de Estados Unidos (Sección 232), los impuestos a la importación incluyen tanto metales en bruto como productos derivados tan diversos como fregaderos de acero inoxidable, cocinas de gas, bobinas de evaporadores de aire acondicionado, herraduras, sartenes de aluminio y bisagras de acero para puertas.

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(Editado por Euractiv.com y Fernando Heller/Euractiv.es)